Tonado de la Net
LA GRAN FALACIA GLOBAL
Por milenios nos
han hecho creer que Dios, como un mago espléndido, DE UNA, creó al hombre y a
la mujer, llámense Adán y Eva, u otros similares en otras culturas, y con esa
historia falsa han dividido a la humanidad en machos, mujeres y alternativos y
a estos últimos se los desprecia, vilipendia y margina, como si no fueran seres
humanos, a pesar de la tan cacareada igualdad que dictan las constituciones. La
ciencia demuestra hasta la saciedad de forma experimental, visible y no solo por fe que venimos de la
evolución de las especies. Pero neciamente se niega, a veces hasta da risa, la
forma como dan la vuelta a las cosas para caer en lo mismo. Día a día te
esclavizan en grupo religiosos cualquiera que este sea, y te ofrecen
prosperidad, la que nunca viene, salud, que tampoco te viene a menos que acudas
al médico, y el único que prospera es el dueño de la iglesia, tanto es así que
se crean iglesias como si fueran tiendas de abastos. La fiscalía debería
analizar esta situación.
La otra gran falacia es que solo “su” religión da
la “salvación”. ¿Salvación de qué? Igual creyentes o no creyentes morimos y
pasamos a otras dimensiones cósmicas. Cargados de lo malo o lo bueno que hemos
hecho.
Otra falacia, para ser bueno tienes que pertenecer
a una religión. Falso. Igual hay malos, muy malos y corruptos en toda religión.
En realidad tienes que ser bueno porque es bueno ser bueno y no por temor al
castigo ni por ambición a la supuesta salvación.
Que existe la gran esfera espiritual (Dios), rodeando
el planeta, ¡Cierto!
Esa fuerza reencarnada en el globo terráqueo es la
que da impulso a la vida mineral, vegetal, animal y humana, siempre por el
método de la evolución.
Esa gran energía está en todo lo que ves, escuchas
o sientes y aún más, está directamente conectada a tu Yo superior, como una planta
está conectada a la tierra por sus raíces. Siendo así, si buscas a Dios, no
necesitas pertenecer a ninguna iglesia o grupo religioso. Solo tienes que
cerrar los ojos y meditar en tu conexión cósmica. El objeto de tu meditación
para concentrarte es indiferente. Puede ser el sol, la luna, las estrellas, una
montaña, un árbol, una flor, un maestro espiritual, no necesariamente
crucificado, por la impresión negativa que se da a la mente. Y en ese estado
decreta todo lo bueno que quieres para ti, tu familia o tu ciudad o tu pueblo y
lo tendrás. Decreta, siempre para bien, pues por la ley del retorno todo lo que
deseas a los demás lo tendrás también para ti. Solo pruébalo, aunque sea por
curiosidad.