Según el editorial leído el BID ha tenido en 61 años de existencia cuatro directores latinoamericanos, es decir, en promedio 15 años cada director. Cada uno de esos períodos debiera ser evaluado para conocer avances, estancamientos o retrocesos. Más de dos generaciones han transcurrido en ese tiempo suficiente para haber consolidado una política latinoamericana, una cultura de dirección suficientemente sólida para no dejar rendijas por donde se metiera la idea de designar o elegir un funcionario no latinoamenricano en dicha dirección. En ese contexto Colombia está de acuerdo con ese cambio que no solamente sería de persona sino de dirección y quizás de política de desarrollo y ayuda externa. Cuando no se cambia por dentro nos cambian desde fuera, aplicando un principio de administración. Le mueven a América Latina su zona de confort, su statu quo, pienso que eso ya está decidido, lo importante ahora es conocer la orientación de dicho cambio. Proponer consensos o unanimidades en esta América Latina tan dispar y fragmentada no es tarea fácil, quizás no viable, por lo menos por ahora como decimos coloquialnente. Muchas gracias.