Boletín
mensual
Santa
Gianna
Boletín
Católico Apostólico Romano
En
promoción de la Vida y la Dignidad Humana.
N°76:
Febrero 2014
Luego
de un breve receso por asuntos personales y problemas con la
computadora, trabajo, etc. retomamos esta tarea que venimos llevando
adelante hace más de 7 años.
Hace
unos años era el tema del aborto. Ahora, parece que ese asunto ha
quedado “fuera de moda” o por lo menos pasó a segundo lugar.
Son
pocos los foros, en relación a años atrás, que se dedican a
combatir la cuestión. Quizás por que, al menos en nuestro país, la
presidente se manifestó abiertamente en contra, o quizás por que,
como salió publicado en alguna revista, mientras Francisco sea Papa,
es un asunto imposible. No concuerdo, es como pensar que el Papa, es
omnipotente, pero por más que sea Argentino, no lo es.
Hoy,
en cambio, el foco parece puesto en el tema homosexualidad. Tal vez,
agregando otra hipótesis, la causa esté en el hecho de que, algunos
con malicia, como se expresó en el boletín Santo Tomás Moro del
corriente mes, otros con una falsa esperanza, acusan al Santo Padre
de tener una postura favorable al, por así llamarlo, matrimonio
entre personas del mismo sexo (se recuerda que, este boletín,
siempre ha sido reacio a dar ese nombre a las uniones homosexuales de
carácter permanente, incluso se utiliza el término “ley de
matrimonio civil” en lugar de “ley de matrimonio homosexual” o
“matrimonio igualitario” como sí hacen otros foros). Sumado a
esto, el hecho de la predica por medio del discurso de la
misericordia que, en lugar de condenar a las personas homosexuales,
los trata con la dignidad de cualquier ser humano, aunque no aprueba
las citadas uniones. Esto hace que muchos se confundan o acusen al
Papa de “ambiguo” o “favorable” al gaymonio e incluso se
levantan contra lo que llaman, no sin desprecio, “misericordismo”.
Un
cambio de discurso.
La
falta de criterio y capacidad de discernimiento de muchos Cristianos,
hace que sean incapaces de ver o de comprender que lo que se ha
modificado, no es la doctrina de la Iglesia, sino la forma de hacer
llegar ese mensaje a la gente. Esto me lo resaltaba un homosexual
agnóstico poco tiempo atrás.
Yo
creo, siempre creí, y es por eso que con las personas que hacen gala
de su super catolicidad, y que se cuentan entre mis amigos más
cercanos, suelo tener las peleas más fuertes, que el discurso debe
adecuarse a la persona a la que se dirige. Y no es un invento mio,
San Pablo lo entendía así (cf. Hch 17; 22 – 34). Pero estos
Católicos, los Nacionalistas Católicos, buscan la Iglesia del
discurso duro y de la condena universal. La condena de lo que ellos
no hacen, por que si se meten con el preservativo o con la
prostitución, ya les duele.
Y
en efecto, es eso lo que ha sucedido. El Santo Padre Benedicto XVI,
en su modo más germano, hablaba con dureza contra aquellas personas
que actuaban contrariamente a las enseñanzas de la Iglesia. Causó,
en su momento, escándalo por sus palabras contra las personas
homosexuales. No lo reprocho, al contrario, considero que Dios
encarga el cuidado de Su Iglesia a la persona más adecuada para un
lugar y tiempo determinado. El Papa Benedicto, por su personalidad,
su profesión, etc. era más directo en su oratoria y esto agradaba a
los Nac&Cat (y a mi también) que les gusta ver como todos se van
al infierno menos ellos, a pesar de su vida licenciosa e incoherente.
El
Papa Francisco, por su formación Jesuita, por su cercanía a los
pobres y los pequeños (recuérdese que siempre hizo apostolados en
las villas y en las cárceles), por sus orígenes familiares, en fin,
por su personalidad, prefirió dirigirse al pueblo Católico y al
mundo entero, con una postura que apunta más a ganar los corazones
que al temor del infierno.
En
relación a los homosexuales, el Papa Francisco, nunca ha dicho que
está bien practicar la homosexualidad. Simplemente dijo que ellos
deben buscar, castamente, a Dios, y que es deber de la Iglesia
integrarlos y acompañarlos en tal sentido. Pero el populacho Nac&Cat
considera que el homosexual es naturalmente pervertido e incapaz de
controlar sus impulsos y que una vida en castidad para ellos es
simplemente imposible (condicionan, en ultima instancia, a Dios que
es quien provée el don de la Castidad). O bien, que si una persona
fuera homosexual, aunque viviera en castidad perfecta, necesariamente
predicará a favor de las uniones homosexuales y de un modo de vida
contrario a la doctrina de la Iglesia. Esto no es necesariamente así,
y si lo fuera, quizás deberían muchos de ellos analizar también su
vida y su prédica.
Su
ceguera y a veces malicia, les impide ver la realidad detrás del
discurso del Santo Padre. Es más facil predicar con la misericordia
(misericordismo, como ellos lo llaman) (Jn, 4: 1 – 26; Lc.7: 36 –
50; Lc. 19: 1 – 10) que con la condenación de los maestros de la
ley que ponen cargas imposibles de llevar a los demás, pero ellos no
las mueven ni con un dedo (cf. Mt. 23: 1 – 5 y 15), muy instruidos
en lo teórico, pero en lo práctico hacen agua como un inodoro y que
lo que hacen es alejar a los fieles de la Iglesia, en lugar de
llevarlos a la conversión.
Incluso,
estos personajes, llegaron a condenar a Francisco por el hecho de
recibir a la Presidente Cristina Fernández de Kirchner y por
responderle coloquialmente la carta que ella le enviara... fijémonos
hasta que punto ha llegado su terquedad.
Ex
sacerdote gay escribe al papa.
Del
otro lado, es decir, de los que albergan esa falsa esperanza de que
el Papa borre de un plumazo todo lo que durante 2000 años la Iglesia
viene diciendo sobre homosexualidad (y anticoncepción), se encuentra
el "ex sacerdote gay mendocino, que dejó los hábitos tras
confesar su orientación sexual, (y ahora) escribió una carta al
papa Francisco en la que le instó a adecuarse "a los nuevos
paradigmas del mundo contemporáneo" después de que el
Pontífice asegurase que no juzga a los homosexuales” (la
Nación).
Nunca
faltan estas personas que dejan mal parada a la Iglesia, haciendo que
la veamos como un conjunto de hipócritas que dicen una cosa y viven
otra. No obstante, habiendo leído algunas notas y la entrevista
original de este hombre, no puedo dejar de notar que debe ser de los
menos tendenciosos en sus “historias”, pero no deja de ser un
mensaje que no termina de cerrar.
Como
todo homosexual que se dirije al Papa o que habla de los “cambios
necesarios” en la Iglesia, su discurso no termina en “que se
acepte mi condición” o en el peor de los casos “que no me
discriminen por la vida que llevo”, sino que ya ataca otras
cuestiones.
Normalmente,
los homosexuales que hablan de acceder al Sacerdocio, o del
matrimonio, se oponen a la castidad, promueven el uso de
preservativo, anticonceptivos y aborto, además de llevar una vida
sexual sumamente desordenada.
"Gioeni
se despidió pidiendo a Francisco que ayude a la comunidad homosexual
a descubrir por dónde puede "transitar la fe" sin
renunciar a su "experiencia de amor"
(La Nación). Lamentablemente para este hombre, la Iglesia ya enseña
cómo “la comunidad homosexual” puede “transitar la fe”, pero
así como Jesús dijo a la mujer adúltera “no peques más” (jn.
8; 11) no, “vos seguí acostándote con quien quieras, pero antes
divorciate”, y así como a Zaqueo le dijo “hoy ha llegado la
Salvación a esta casa” (Lc. 19:9) pero recién después de que
Zaqueo se comprometiera a compensar a quienes había perjudicado, y
no por el solo hecho de la tolerancia, ahora le dice a los
Homosexuales “síganme, pero acaten mis enseñanzas”, “Tienen
las puertas de mi Iglesia abiertas, pero vivan en castidad conforme
la Ley de Dios”.
Lo
que resulta particularmente llamativo, del discurso de este
Sacerdote, y ya empieza a perfilar que hay algo en su hablar que no
se condice, es su confesión "Pero mi salida fue
bastante caótica, escandalosa en la ciudad de Mendoza. Por eso
quiero que el Papa intervenga para que no haya más salidas así,
caóticas, traumáticas".
Este hombre hizo fotos porno en una revista gay ¿cómo quiere que su
salida no sea escandalosa?
Los
no católicos que no opinen.
Hasta
aquí, lo dicho por este ex sacerdote, parece un clamor, una
petición, de un Católico confundido, pero con buena voluntad, pero
veamos. Preguntado "¿Seguís siendo creyente?
(responde) No, diría que soy agnóstico creyente. Creo en un Dios,
en una energía que empuja a tu favor, pero no creo más en el Dios
de la Iglesia católica"
(La Nación).
Entonces,
¿Qué te importa lo que diga el Papa? ¿Vas a volver al Sacerdocio
para predicar una energía positiva universal? ¿Vas a aceptar a Dios
solo si Dios se somete a tu voluntad? Bueno aquí cayó todo su
discurso. ¿Donde quedó eso de "descubrir por dónde
puede "transitar la fe" sin renunciar a su "experiencia
de amor"?.
En
la entrevista que se le hace, el mismo afirma que "sumaría
mucho a la humanidad que la Iglesia dejara de estigmatizar"
(La Nación). Lo que me lleva a mi reflexión respecto de ¿por què
estas personas insisten tanto en meterse en cuestiones que no les
incumbe? Es decir, yo no me meto a opinar sobre la doctrina de los
Judíos, Musulmanes, Budistas y decirles qué tienen que hacer, salvo
en aquellos en que afecta directamente a mis hermanos, por ejemplo en
la doctrina de los Musulmanes de matar a los “infieles”, entre
ellos los Cristianos y que se traduce en hombres bomba en las
Iglesias, masacres y otras matanzas de Cristianos, etc.
Pasa
que la Iglesia, aun para los no Católicos -incluso evangélicos y
protestantes- sigue siendo guiada por Dios, y ellos oyen en la
Iglesia, la Palabra del Espíritu, y la reconocen. Si no no debería
importarles lo que el Santo Padre diga, máxime cuando las leyes del
mundo permiten todo aquello que la Iglesia condena y si no, igual lo
hacen. Pero la voz de la Iglesia hace sonar más fuerte la inmutable
voz de la conciencia en sus oídos y esto les molesta.
Conclusión.
Finalmente,
vale dejar para este número, algunas reflexiones. En primer lugar,
para aquellos que son muy dados en condenar, pero no en vivir lo que
predica la Iglesia, no nos olvidemos que la Biblia condena en el
mismo versículo la práctica de la homosexualidad y la inmoralidad,
adulterio y putanerismo, entre otros: "¿Ignoran que los
injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni
los inmorales, ni los idólatras, ni los
adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los
ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los
usurpadores heredarán el Reino de Dios" (1 Cor 9 – 10).
Es
decir, no nos pongamos en cómodos, pensando que por que nos
volteamos a todas las mujeres (o a todos los hombres en caso de las
mujeres) del barrio, estamos en mejor situación de quien vive una
relación homosexual. Ambos son pecados contra el sexto mandamiento y
San Pablo los enuncia en el mismo versículo.
Otra,
que me llamó la atención y que oí mucho últimamente, es la
falacia de que “Es importante que se dejen de usar textos
bíblicos como contrarios a la homosexualidad, como el de Sodoma y
Gomorra, que leído desde ciertos teólogos se plantea bien que la
interpretación que se daba entonces no es la que le dan hoy, que
Jesús nunca condenó la homosexualidad” (La Nación).
De
hecho, el Nuevo Testamento no se reduce a los Evangelios y, lo que
dijo Jesús tampoco. Como se vio, San Pablo (también San Pedro) sí
tratan en tema. Y ellos son portavoces de la Palabra de Cristo. Por
tanto, si Cristo habló o no del tema... tampoco habló de virginidad
hasta el matrimonio... pero sigue estando en la Biblia. Además, no
olvidemos que San Juan nos dice que no todo lo que hizo Jesús está
escrito.
A
esto algunos me contestaron “la Biblia dice muchas cosas”. Bueno,
entonces no hay más que decir.
Fuentes:
La
Nación
La
Biblia
Agradecemos
a aquellos colaboradores que ya hicieron posible la difusión de la
Hoja
Por
favor, si recibió esta hoja dedique un rosario por ella.
Este boletín se recibe en forma gratuita.
Editor Santiago Luis Pupi. ____________________________________________________________
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