Gianna Nº78 - Perdonó al asesino de su hijo.

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Boletín Santo Tomás Moro

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Apr 26, 2014, 5:47:35 PM4/26/14
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Boletín mensual
Santa Gianna
Boletín Católico Apostólico Romano
En promoción de la Vida y la Dignidad Humana.

N°78: Abril 2014

En el tiempo que he participado de la Pastoral Penitenciaria de la Parroquia Santísima Trinidad, en Buenos Aires, tuve reiterados debates, en ocasiones muy subidos de tono, principalmente -por no decir únicamente- con la coordinadora del grupo, respecto del tema del perdón.

La cuestión que ha llevado a nuestras discusiones y peleas fue esencialmente que la coordinadora (siempre muy dispuesta a juzgar y condenar al que no piense como ella) tiene la idea de que vivimos en una sociedad maldita incapaz de perdonar a pobre e inocente autor de un delito, víctima de una sociedad marginadora y malvada que no lo comprende y lo conduce inexorablemente a la delincuencia. La obligación de quien ha sido víctima del delito -afirma- es soportarlo pacientemente y perdonar a la persona que le ha ofendido, aun en el mismo momento que lo ofende. Con un ejemplo gráfico, mientras están matando a mi padre, violando y torturando a mi madre y golpeándome a mi y a mis hermanos, yo debo decirle pacientemente “te perdono, Dios te ama” y posteriormente no debo realizar la denuncia, ya que la sociedad en general y yo en particular, soy responsable de su accionar determinado por el entorno. Esto no es lo que enseña Cristo (Lc. 17: 3-4)

Este pensamiento me parece inaceptable. Cada persona es libre de dirigir sus actos por más afectado que se encuentre su juicio. La Biblia nos enseña que Dios nos ha dado libre albedrío y que ha sido el abuso de esa libertad la causa de nuestra condenación, en el sentido de que, el mal uso hecho por nuestros padres dicha facultad concluyó en la caída de la humanidad, levantada por Cristo en la Cruz.

Ahora bien, como somos gente mala, sin corazón, falsos cristianos e hipócritas -dice la señora esta- el juez debe subsanar esto perdonando al imputado y sobreseyendolo o bien, aquellos cobardes que no son capaces de eso, aplicándole una pena lo más leve posible. Y, una vez presos, la misma malvada sociedad que los metió injustamente en la cárcel debe darles todas las comodidades y pagare por el mal que le está obligando a sufrir.

El perdón.

Como Cristiano, considero que el perdón es una obligación de la persona ofendida. Como abogado con formación Cristiana, considero lo mismo y, como en varias oportunidades manifesté, si no fuera por eso, y por la necesidad de toda persona de contar con una segunda oportunidad (Mt. 18: 21-22) no encontraría motivos para defender al autor de un delito. Pero el perdón del que habla esta señora no es un perdón Cristiano.

Cuando la escucho hablar, me viene a la mente la anécdota de la conversión de San Jerónimo, quien
Destrozado su cuerpo con tanta penitencia y vigilia, pero apasionado siempre por el estudio de la literatura latina, tiene un sueño o visión que nos describe él mismo. Se ve por la noche ante el Juez Divino, que le pregunta:
- Tú, ¿qué eres?
- ¿Yo? Cristiano.
- Tú no eres cristiano, sino ciceroniano.
Los ángeles le azotan sin misericordia, y amanece con el cuerpo todo lleno de cardenales. Aprende la lección. Seguirá siempre loco por el estudio, pero ya no serán su ilusión Cicerón ni los grandes clásicos paganos sino la Palabra de Dios que lee en la Biblia” (Catolic.net).

Lo cierto es que es perdón que tan orgullosamente predica la coordinadora de la Pastoral Penitenciaria es más estoico que Cristiano, máxime si se tiene en cuenta la soberbia con que lo ostenta. Además de esto, es muy fácil hablar de perdón cuando no se es víctima de un ilícito. Cuentan que el Dr. Zaffaroni, en un congreso de Derecho, al volver a su auto encuentra el vidrio roto, expreso “a estos delincuentes habría que matarlos a todos”.

Hay quienes vieron esto como un acto de hipocresía por ir en contra de su doctrina garantista, al contrario, creo que es algo natural en el hombre esa reacción, por más templado que sea su carácter.

El perdón, y en particular el perdón Cristiano (vale decir que el perdón nace con el Cristianismo), lleva consigo un proceso interior en la persona que sufrió un hecho lesivo de cualquier índole. No hay persona, por santa que sea, que no haya pasado por un proceso previo a perdonar a quien lo ha ofendido: ni siquiera quienes hacen gala de su infalible capacidad de perdonar. De hecho, sin ir más lejos, esta mujer nunca me perdonó haber denunciado un hecho del que fui víctima.

La mujer iraní.

Recientemente circuló la historia de una muer iraní que perdonó al asesino de su hijo en el momento que iba a ser colgado en la horca en una ejecución pública.

Los dos (agresor y víctima) tuvieron una pelea callejera y Balal sacó un cuchillo de cocina, apuñalando a Abdollah. La familia de la víctima cree que Balal no tenía intención de matar a su hijo, dijo el reporte” (CNN en español). Hechos como este suceden en nuestro país permanentemente y las familias de las víctimas, no siempre del todo inocentes, expresan su dolor con una ira apenas contenida, comprensible, pero nada justificable, con expresiones como “mi hijo, mi padre, mi pariente, no va a descansar en paz, hasta el el asesino, no se pudra en la cárcel” (como señalara mons. Aguer).

En este caso, “una de las fotos de Khamooshi muestra a la madre de Balal, Koukab, sentada en el suelo antes que su hijo saliera. "Ella ya no tenía energía", dijo Khamooshi. Ella estaba "resignada al hecho que ella perdería a su hijo. Fue muy conmovedor" (CNN en español).

Luego (la madre de la víctima) caminó hacia Balal y pidió una silla para pararse sobre de ella. Se subió y abofeteó a Balal y dijo "perdonado". Ella y el padre de Abdollah le quitaron la soga. La familia de Balal se apresuró, los abrazó y les agradecieron lo que habían hecho.” (CNN en español).

Ahora bien, este hecho no sucedió de un día para el otro. Como cuenta la madre de la víctima, durante los años que duró el juicio ella estuvo sufriendo mucho y que “no podía pedirse a sí misma que perdonara al asesino” (CNN en español). Pero fue a raíz de un sueño y de la insistencia de su familia, que decidió tener este acto de heroísmo.

No fue el perdón estoico de quien no tiene sentimientos ni tampoco el perdón inmediato impuesto del que hablaba anteriormente, sino que llevó un proceso de años hasta que, luego de un conflicto interior, esta madre hizo lo correcto.

En Argentina.

Otro caso impactante de perdón que se dio aquí en Argentina gráfica, aun mejor, lo que se quiere expresar, cuando una mujer perdonó al responsable de matar a golpes de puño y de piedra, a su hijo de 31 años por que este lo habría ofendido previamente.
Una madre argentina conmovió al país cuando en pleno juicio se acercó al asesino de su hijo, lo perdonó públicamente, le regaló un rosario, lo abrazó y le pidió acercarse a Dios” (catholic.net).

La “madre de la víctima, quien alcanzara notoriedad nacional cuando en la primera audiencia del juicio perdonó a Chávez y le regaló un rosario, se dispuso -una vez conocida la sentencia- a reflexionar con los medios de prensa. Dijo: "No soy ni juez, ni abogado. La justicia en la tierra está organizada de esta manera. En este profundo dolor comprendí que me tenía que ubicar en una realidad que no puede volver atrás” (bolsonweb.com)

Agregó: "Por un lado, estamos la familia con la pérdida, pero como somos cristianos y practicamos una fe profunda, sabemos que Mariano nos acompaña desde Dios. Al joven que se hizo responsable de esta situación y a su familia les di una herramienta. Entiendo que el tiempo puede ser un instante para su transformación. Esté poco tiempo o toda una vida encerrado dentro de un sistema penitenciario, me pregunto cómo sale él a la sociedad luego de haber confesado tanta violencia...." (bolsonweb.com)

Este sí es un gesto de magnanimidad a tener en cuenta. Ante el dolor de una madre, de una familia, los mismos entendieron tres cosas: Por un lado, que el victimario ya tuvo o tendrá su condena por el mal producido, no tiene sentido agravarlo más con un algo que, además, afecta a la propia familia: el odio. “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena” decía el chavo del ocho.

Por otro lado, la familia comprendió que vivimos en una sociedad, lamentablemente, cada vez más violenta. Se exalta “música” que habla de prostitución, pedofilia, de matar a los policías, de infidelidades, de toda clase de anti-valores y apología del crimen y que se difunde libremente bajo pretexto de “arte”.

Finalmente entendió algo fundamental “somos cristianos y practicamos una fe profunda”. “Solo Dios cura las heridas. Yo te perdono. Y si mi hijo te ofendió te pido perdón. Yo lo amaba y ahora quiero que vos no sufras. El destino que te toca me duele porque trabajo con jóvenes. En esta tierra hay mucha violencia. Y vos has sido víctima de ella desde que naciste. Es el amor el que también ayuda a curar las heridas", dijo la mujer y lo abrazó (..) Ante estas palabras, el acusado estalló en llanto.” (Catholic.net).

Noticias como estas sobran. Siempre cito el caso de un homicida serial que violó, asesinó y escondió y más tarde, a cambio de su vida, confesó el crimen de innumerables mujeres, y fue perdonado por la familia de una de ellas con el mismo argumento “somos Cristianos y nos pusiste en una situación dificil ya que mi fe me impone perdonarte”. El psicópata, que no expresó una sola emoción en todo el juicio, ni al recordar cada uno de los crímenes, se puso a llorar.

Conclusión.

El perdón es una obligación del Cristiano. La comprensión de la situación que viven miles de personas que son llevadas por las circunstancias a una forma de vida sumamente reprobable también, pero este perdón no es algo inmediato ni irreflexivo, sino que lleva un proceso interior a veces muy largo y difícil. Puede incluso llevar una vida.

Además, corresponde a la víctima, no al juez, dispensar ese perdón. El juez es un tercero en el hecho que no tiene otra participación que la de impartir justicia conforme a derecho: ese es su papel. Perdonar al agresor implicaría, al contrario de lo que algunos creen, un act de injusticia.

A modo de ejemplo, siempre recuerdo las palabras del prof. Leonetti en la materia introducción del derecho, haciendo referencia a un oficial subalterno NAZI que, condenado a muerte, pide perdón por todo el dolor causado. Uno de los parientes de las víctimas, que representaba al resto, le responde “no puedo asumir prerrogativa de perdonarte en nombre de los que no están. No se si ellos te perdonarían”. En cambio esta persona, sí asumió el papel de condenar. El oficial no pidió un indulro de la pena, sino el perdón de sus hechos, que le fue negado. Esa sí es una actitud anti Cristiana y deplorable, sobre todo e consideración de que el agresor recibiría, de todos modos, su condena.



Fuentes:

La Biblia.
Catholic.net.
CNN en español.
Claves para un mundo mejor.

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Editor Santiago Luis Pupi. ____________________________________________________________________________
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