Boletín
mensual
Santa
Gianna
Boletín
Católico Apostólico Romano
En
promoción de la Vida y la Dignidad Humana.
N°77:
Marzo 2014
Y
las consecuencias de la identidad de género, el gay-monio y las
adopciones por parte de parejas del mismo sexo siguen surgiendo.
Lamentablemente, lo que en un primer momento se podía pensar “es
un caso aislado” ya no se puede plantear más.
En
nuestro país tenemos una ley que “proteje” la identidad sexual
del menor. Más bien, la inseguridad sexual, desde que se prohíben
incluso nombres que atenten contra la identidad de género (¿cuál
por ejemplo? ¿Carlos?) y permite la transformación física de
ciertos menores (Art. 5 y 11, Ley de Identidad de Género).
Recuerdo
cuando en menos se seis meses se debatió y aprobó la ley de
matrimonio civil, que muchos legisladores afirmaban que habría que
estudiar bien el tema de la adopción, que podría traer perjuicios
al menos, incluso de identidad y que lo que se debe proteger es el
superior interés del niño y no el capricho de los padres por
adoptar, para sentirse “una pareja normal”. La chusma dijo que
eran retrógrados fascistas o “patriarcales, heterosexuales
compulsivos (¿?) y machistas”.
Otro
caso de grasas... digo niños trans.
Ahora,
en Estados Unidos, resulta que una pareja de lesbianas somete a su
hijo Thomas de 11 años a un tratamiento hormonal para convertirlo en
mujer, por que “una
de las primeras cosas que dijo Thomas fue: "soy una niña"
y lo hizo en el lenguaje de signos”
(religión en libertad), curiosamente, esta pareja que, váyase a
saber por qué adoptó un varoncito, reconoce que siempre quiso una
nena.
El
artículo de “religión en libertad” señala que “El
niño fue adoptado a los dos años de edad y a los cuatro años tuvo
un intento de automutilación”
(religión en libertad). Es interesante que se cumple absolutamente
lo que los especialistas decían que iba a suceder con este tipo de
adopciones. El menor necesita de una figura materna y una paterna,
también físicamente, para tener una un desarrollo pleno, pero en
caso del niño que ve que tiene “pitulín” y que sus dos mamis no
y en cambio tienen “tetas”, ¿qué se espera que piense? Es como
el hijo que nace con alguna deformidad y al ver que toda su familia
es diferente preguntará “¿y yo por qué tengo brazos cortitos?,
¿Qué es lo normal?”, por ejemplo.
“El
cambio de Thomas Lobel se puede contar en fotografías. Después de
que sus madres, Pauline Moreno y Debra Lobel, adoptaron a Thomas a
los dos años, ellas observaron que se aislaba. El pequeño, tímido
y con un rostro lleno de pecas, normalmente se sentaba en una esquina
a leer un libro”
(CNN México).
Pero
el sector pro gay, o “progre-y” sostenía que eran prejuicios
que, al igual que sucedió con el tema del divorcio (dijo la diputada
“Católica” Michetti), pronto se superarían.
¿Puede
decidir un niño?
Ahora
bien, es curioso que se respete tanto la voluntad de un chico de 3
años, en
una decisión que afectará toda su vida,
en lugar de someterlo a un tratamiento psicológico a fin de que
pueda reconocerse como lo que realmente es, pero no en otras
cuestiones como si quiere comer la verdura o no.
“Para
la médico psiquiatra Maíta García Trovato, el caso de Thomas Lobel
es el de "un niño seriamente perturbado que amerita más que un
tratamiento hormonal, asistencia psiquiátrica. Para él y para sus
dos madres". "¿Qué capacidad de decisión puede tener un
niño de 11 años?", cuestionó García Trovato.
La
experta explicó a ACI Prensa que "a los 8 años, en una familia
normal, tus padres te enseñan a comer lo que debes, te fijan
horarios y te educan hacia la normalidad. Desde luego, no se tiene
capacidad legal para manejar un auto, tomar licor, disponer de bienes
patrimoniales, etc. Sin embargo, están facilitando a este pobre niño
que decida lo más importante que lo acompañará toda la vida: su
identidad sexual"
(religion en libertad).
CNN
México, aporta un dato que no es menor (considere uno la “identidad
sexual” y el “transgénero” como algo natural o no) en cuanto a
los niños que manifiestan sentirse de modo distinto a lo que se ven:
“Es
un área muy difícil y hay muchos niños que no están conformes con
su género. Ellos
simplemente superarán esto. Muchos de ellos posteriormente se
identificarán como gays o lesbianas, en lugar de transgénero”.
Es decir, ¿y si luego de todos estos cambios, luego de que le
crezcan los pechos y se le atrofie el pene (si no se lo mutilaron),
el nene decide que realmente es nene gay, o se da cuenta que es
heterosexual?
No
es el primer caso.
Como
ya publicamos otras dos veces en este mismo boletín, podemos cotejar
que no se trata del primer caso de niños tranformers convertidos en
otra cosa por sus padres. La “identidad de género” lleva a la
desprotección de cualquier cantidad de menores en favor de sus
padres pervertidos (o confundidos) ante esta situación. Ciertamente
ninguno de estos padres era precisamente un Cristianos pro vida que
aceptó la condición de su hijo con dolor y rezando por ellos,
curiosamente todos cedieron con mucha facilidad y procedieron a
convertir a sus hijos en hijas o al revés.
En
Argentina: “Lulú
nació con genitales masculinos como su hermano mellizo y los padres
le pusieron Manuel. Ahora, la madre cuenta qué pasó después. Desde
que pudo hablar, al año y medio de vida, dice que empezó a repetir:
“Yo, nena”, “yo, princesa”, y a ponerse ropa de ella y pedir
muñecas para jugar. “A los cuatro años eligió un nombre femenino
y pidió que la llamáramos así –relata–. Nos dijo que si no le
decíamos así no nos iba a contestar.” Hoy Lulú tiene seis años
y es una nena trans: vive con su mamá y su hermano en el conurbano
bonaerense –el papá los abandonó– y cursa preescolar en un
jardín de infantes que respeta su identidad. Pero su mamá y los
terapeutas que la acompañan plantean que necesita un nuevo DNI
acorde con su identidad de género. “Es muy duro llevarla a una
guardia porque tiene 39 grados de fiebre y que la vean con dos
colitas y pollera, y en lugar de fijarse qué le pasa, la miren raro
porque en el documento tiene nombre y foto de varón”
(página12).
“Escándalo
en Inglaterra: Niño de 8 años cambió de sexo.
Con
el consentimiento de sus padres, el pequeño, quien desde los cuatro
años decía sentirse mujer, se operó. "Ser una niña es bueno
porque me permite hornear y cocinar", aseguró el menor, quien a
los 12 años comenzará a tomar hormonas femeninas.
Joey
Romero, un niño inglés de ocho años, cumplió su sueño de
cambiarse de sexo y convertirse en una niña después de que sus
padres autorizaran la operación. Este singular hecho se dio en
Inglaterra.
"A
medida que José (sic) crecía comenzó a decir que se sentía como
una niña y cuando tenía cuatro años de edad insistió que
realmente era una niña y no un niño", declaró a la prensa
Venessia, madre del menor, quien aseguró que en
todo momento estuvieron de acuerdo con su hijo en el cambio de sexo y
la adopción de su nueva identidad”
(Noticierodigital.com)
Una
niña transexual de seis años gana una demanda civil en Colorado y
podrá usar el baño femenino.
“Coy
Mathis nació con sexo masculino pero se ha identificado a sí misma
como una mujer desde que tenía cuatro años. La niña lleva varios
meses estudiando en su casa desde que el pasado diciembre las
autoridades de su colegio informaran a sus padres de que no podría
seguir usando los lavabos de niñas y que tendría que utilizar el de
niños o los de la enfermería del centro.
"La
decisión del distrito tiene como fin prever el posible impacto que
pueda tener para la comunidad educativa que un niño con órganos
genitales masculinos use el baño de chicas" (Terra.cl).
Como
vemos, esto de los niños trans es un hecho cada vez más común.
Yo
quisiera saber, en cuanto a Joy, de qué siglo son los padres, ¿o no
saben que hoy, un hombre, y masculino, puede “hornear y cocinar y
usar pelo largo y aros?
Y
el niño de colorado ¿por qué se pone el trastorno de un chico que,
además, es favorecido por los padres antes que la salud de todos los
chicos del colegio? Si tanto creen que no afecta que una nena con
pene use el baño femenino, entonces que conviertan los baños en
mixtos. Muchos/as estarán felices. Sin contar que la solución la
tenían, Coy podía usar el baño de la enfermería que no era usado
por otros chicos, pero ojo eso sería discriminación.
Conclusión.
Como
vemos, toda esta supuesta “igualdad de Derechos”, que no es tal,
esta tolerancia y “respeto por la diversidad” lleva consigo un
sinfín de abusos y aberraciones, hasta el punto de permitir la
mutilación de los órganos genitales de los menores por el solo
deseo de sus padres.
De
hecho, así lo establece la ley, que en los menores de edad, se solo
hace falta el consentimiento de los padres. Se puede argumentar,
claro que la ley establece que hay que tener presente la voluntad del
niño, pero ¿qué voluntad puede tener este niño que no pueda ser
viciada por el capricho de los padres? Si los padres desde siempre o
visten de nena y le dicen que es mujer y le dicen que eso está bien,
el menor lo considerará así. O bien si, ante una confusión del
niño, producto de la edad, aquellos padres que dicen “a mi lo que
me importa es que sea feliz”, lo fomentan y le siguen el juego, a
cualquier capricho, necesariamente terminará con la destrucción
física y psíquica del mismo.
Hace
años era el tema que preocupaba a la sociedad, la clonación, y la
posibilidad de los padres de elegir, no solo la apariencia física,
sino también el sexo de su hijo, de darle ciertas características,
como si fuera un perro, en lugar de amar al fruto de su amor y de sus
genes. Hoy, eso es casi secundario e irrelevante, toda vez que los
padres juegan con sus hijos y los convierten en lo que ellos quieren.
¿Quieren una nena? Le cortan el pene y le dan hormonas. ¿Quieren un
nene? Le administran hormonas y a su tiempo podrán también hacerle
un injerto para que tenga algo colgando entre las piernas.
Todo
queda sometido a la arbitrariedad, cuando no a la salud mental de los
padres.
Aquellos
que defienden la “identidad de género”, roguemos que
recapaciten, por que los abusos que estamos presenciando, no solo no
terminarán, sino que además, aprecen agravarse cada día..
Fuentes:
CNN
México
Pagina12
Agradecemos
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Editor
Santiago Luis Pupi.
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