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Boletín mensual
Santa
Gianna
Boletín
Católico Apostólico Romano
En
promoción de la Vida y la Dignidad Humana.
N°73:
Octubre 2013
Recientemente, numerosos medios de
comunicación, laicos y religiosos, progres y tradicionalistas, publicaron
fragmentos de una entrevista al Papa Francisco, haciéndole decir cosas que de
ninguna manera decía.
En dicha entrevista, por ejemplo, el
Santo Padre aclaraba la tan controvertida afirmación (controvertida no entiendo
por qué) al respecto de que “si
una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién
para juzgarla”, reafirmando
que quiso decir, específicamente, lo que dice el Catecismo de la Iglesia
Católica. Sin embargo, todos estos medios intentaron dar a sus palabras un
alcance diferente interpretando esta afirmación en el sentido de que la Iglesia
debe dejar de predicar que la homosexualidad es una conducta pervertida
contraria a las enseñanzas de la Iglesia.
Al respecto ya se ha
explicado anteriormente este punto, así como en el Boletín Notivida del Padre
Sanahuja.
También se insinuó que
el Santo Padre pretendía admitir a los Sacramentos (en concreto a la Comunión)
a las personas divorciadas vueltas a casar, así como la posibilidad de admitir
a las mujeres al Orden Sagrado y que la Iglesia debía dejar de lado el tema ya
pasado de moda del Aborto.
Bueno, ninguna de estas
afirmaciones es cierta, pero no se puede esperar de medios como Clarín
(diferente de lo publicado por La Nación, mucho más objetivo en este punto) que
publiquen noticias verídicas, sino más bien sacan de contexto la Verdad
produciendo confusión entre los fieles que, en lugar de acudir a la fuente, le
creen lo que dice a un grupo de periodistas cuya última visita a una Iglesia
fue en su Bautismo si es que llegaron a tanto.
Lo que sí dijo el Papa Francisco.
Contra esto, el sitio ACIprensa, publicó
una nota “Lo que sí dijo el Papa Francisco sobre el aborto y los
gays en nueva entrevista” aclarando los conceptos malintencionadamente malinterpretados por los
medios de comunicación y puso al alcance de los fieles el documento completo.
Antes de continuar, quisiera recordar algo que cada
tanto repito, como regla para descubrir cuándo el enemigo intenta implantar
mentiras. Es una regla que me dio el Padre Sebastián Puyal y que, hasta ahora,
me ha salvado de innumerables errores, tanto en mi vida personal como a la hora
de emitir una opinión anticipada, y es lo siguiente: cuando hay algo que está
mal, se siente en el aire. Cuando uno percibe esa sensación, ese olor a que
algo no cierra, evidentemente es porque hay que profundizar y conocer más el
tema. Un ejemplo concreto, cuando salió la noticia de que el Papa Benedicto XVI
había dicho que era lícito usar preservativo cuando uno mantiene relaciones
sexuales con una prostituta o cuando engaña a su mujer, mucha gente me preguntaba
“¿y vos qué opinás de lo que dijo el
Papa?” Algo raro ahí había y es simplemente que la noticia era FALSA.
Ahora bien, “¿Qué dijo el Papa Francisco?”
“Este jueves 19 de septiembre, 16 revistas jesuitas en todo el
mundo publicaron una extensa entrevista hecha en el mes de agosto al Papa
Francisco por el Padre Antonio Spadaro, SJ, director de la revista La Civiltá
Cattolica –una publicación jesuita que es revisada por la Secretaría de Estado
del Vaticano– cuyo contenido ha sido
manipulado por diversos medios de comunicación intentando presentar al
Santo Padre como opuesto a la lucha pro-vida y pro-familia, concretamente en los temas del aborto y la homosexualidad.” (ACIprensa)
En cuanto al tema de la homosexualidad, explica el aludido medio: El Papa recuerda luego que "una vez una persona, para provocarme,
me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra
pregunta: ‘Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su
existencia con afecto o la rechaza y la condena?’. Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquí entramos en el
misterio del ser humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro
deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con
misericordia. Cuando sucede así, el
Espíritu Santo inspira al sacerdote la palabra oportuna".
Es decir,
el Santo Padre no dice otra cosa que lo que me ha llevado a numerosas
discusiones (tanto con progres, como con homosexuales y con tradicionalistas),
en cuanto a que hay que ir más allá de su “condición sexual” antes de juzgar.
La Iglesia condena la práctica de la homosexualidad, no al homosexual como
persona.
El
catecismo, en la referencia que Francisco hizo en Rio de Janeiro, enseña que si
el homosexual busca a Dios de acuerdo con los principios de la Iglesia
Católica, es decir en Castidad (lo mismo que puede exigirse de cualquier
heterosexual), evitando mantener relaciones con otros hombres, aceptando su “condición”
como una cruz, se lo debe aceptar y ayudar, o con sus palabras “si
una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién
para juzgarla”.
Yendo más allá debemos
decir que, aun aquella persona que vive contrario a las enseñanzas de la
Iglesia merece, antes de apartarla, ser acompañada. No es que se le deba
permitir acceder a los sacramentos mientras tiene su pareja y/o lleva orgulloso
una vida pervertida, pero decirle “acá vos no entras”, “te vas a ir al infierno”
no es el mejor medio para ayudarlo a reencaminarse. La persona homosexual, por
desviada que esté, merece ser acompañada y guiada, de manera que pueda aprender
y aprehender la enseñanza de Cristo. No nos olvidemos que Él se juntaba con “publicanos
y pecadores” (Lc. 15 y Mt. 11: 19) porque son enfermos los que necesitan un
médico (Mt. 9: 12 – 13).
Es decir, las
referencias hacia la apertura a los homosexuales no debe entenderse en el
sentido de que la Iglesia debe dejar de lado su enseñanza, sino que debe
predicarla a aquellos que la necesitan más: los enfermos.
Sobre temas de moral
sexual y aborto, dice “En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro
deber acompañarlas a partir de su condición. No podemos seguir
insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de
anticonceptivos”, se sinceró”
(Clarin). Pero el patético periódico mencionado omite continuar con lo
dicho por el Santo Padre: “Es imposible. Yo no
he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo
en un contexto. Por lo demás, ya
conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es
necesario estar hablando de estas cosas sin cesar" (ACIprensa).
“La propuesta evangélica debe ser más
sencilla, más profunda e irradiante. Solo de esta propuesta surgen luego las
consecuencias morales… Pero el anuncio del amor salvífico de Dios
es previo a la obligación moral y religiosa. Hoy parece a veces que prevalece
el orden inverso" (ACIprensa).
Una conducta muy observada en los “Católicos” es la de
sacar estos temas hasta el hartazgo. “Hola. Estoy en contra del aborto”, “ah,
ok, hola, cómo estás?”, “bien, sí a la vida, no al aborto”, “sí, sí, ok, querés
venir a tomar algo?”, “bueno, dale, sabés que coca cola es pro aborto?”. No se
puede reducir la enseñanza de Cristo al Aborto, a la homosexualidad, al preservativo,
eso es una sola de las innumerables enseñanzas de Cristo y de la Iglesia
fundada por Él, pero no podemos dejar de lado las demás.
Abundan por ahí Católicos putaneros, alcohólicos,
pedófilos (hablo de laicos que se jactan de tener 50 años y salir con chicas de
15) y sin embargo son muy dados en condenar a los demás. Y ese es el otro
punto, el condenar. Todo es condena. La persona que cometió uno de estos actos
en contra de la Ley Divina, no necesita que le recuerden incansablemente lo mal
que hizo, que le incrementen la culpa y que la expulsen de la Iglesia, sino que
la acompañen con misericordia y la ayuden a regresar y enmendar su falta.
Me viene a la mente el caso (varios en realidad) de
una chica que una vez, por diversión, besó a otra. Esa noticia llegó, de algún
modo a todos sus círculos de amigos (colegio, parroquia, grupos, etc.) donde
automáticamente comenzaron a hostigarla y apartarla. Esa persona terminó muy
mal, incluso con problemas psiquiátricos, por lo que había sido un error. ¿Es
esa una actitud Cristiana, o deberían más bien haberla tratado con paciencia y
haber permanecido junto a ella? Esta actitud, lejos de ayudarle a comprender y
mejorar, la llevó a empeorar su situación.
“Tenemos, por
tanto, que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio
moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del
Evangelio” (Stat Veritas). Esta afirmación fue tomada por muchos como
si el Santo Padre dijera que la Iglesia debe cambiar su doctrina o corre el
riesgo de desaparecer. Esto es, una vez más, una mentira. Lo que dijo es, tan
solo, que debemos ser más comprensivos, condenar menos y ayudar más. Acercar a
la gente a la Iglesia, no alejarla. Al pecador hay que ayudarlo para que se
convierta, ni alejarlo como hacen algunos, ni dejarlo lisa y llanamente como le
quisieron hacer decir los malintencionados.
El Papa
Francisco aclara: “Jamás he sido de derechas” (Stat Veritas).
Finalmente, una frase del Santo Padre que ha
escandalizado a muchos y enorgullecido a otros el hecho de que “Francisco también habló de que "nunca
fui de derecha" y que su forma "autoritaria y rápida de tomar
decisiones” lo llevaron “a ser acusado de ultraconservador” en Argentina” (Clarín).
Ahora bien, ¿de dónde se deduce de aquí que se trata
de un papa progre? ¿De un izquierdista? La Iglesia no toma una postura
política, de ninguna manera. Contra esto, el entonces Cardenal Bergóglio se
auto cuestionaba en una reflexión “Padre, Usted es
comunista, por ahí si, yo creo que no.
Yo interpreto lo que la Iglesia te pide”.
El Papa ha respondido, nada más y nada
menos, en ambos casos, a un ataque que se le hace: De los grupos progres, de
ser “ultraconservador”, de los tradicionalistas, el de ser “comunista”, pero el
Papa es simplemente “hijo de la Iglesia”: ni de derecha ni de
izquierda, CATÓLICO.
Conclusión.
Como vemos, la enseñanza de la Iglesia no ha cambiado
ni cambiará. No sé cuál sea la intención de estos inmundos maliciosos en
insistir con el tema, quizás creen que, si engañan al pueblo, lograrán que sus
mentiras prosperen, pero parecen desconocer el dicho “no por mucho repetirlo hace que sea real”.
Tengamos cuidado con lo que leemos. Los enemigos de la
Iglesia no dejan de plantar cizaña (Mt. 13: 24 – 30) y el Demonio fomenta las
divisiones susurrando al oído aun de los más bienintencionados para que queden
confundidos por la desinformación.
Cuando leamos algo que nos diga “esto no es lo que la
Iglesia viene diciendo”, entonces vayamos a la fuente y corroboremos lo dicho.
Muchas veces, los que se creen más fieles a la Palabra, se dejan llevar por las
sutilezas del Demonio, encontrando significados ocultos a las palabras de nuestros
Pastores, cayendo en sus redes y apostatando de su fe o cayendo en el sisma.
Defendamos nuestra Fe.
Fuentes:
ACIprensa.
Stat Veritas.
Clarin.
La biblia.
Boletín Santo Tomás Moro.
Agradecemos a aquellos colaboradores que ya hicieron
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Por favor, si
recibió esta hoja dedique un rosario por ella.
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Editor Santiago Luis Pupi. ____________________________________________________________________________
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