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Boletín
mensual
Santo
Tomás Moro
Boletín
Católico Apostólico Romano
Apologética
Cristiana.
N°99:
Julio 2014.
Llama
la atención el nivel de ignorancia que hay, tanto en el común de la
gente, como dentro de la misma Iglesia, en cuanto a los sucesos que
acompañaron nuestros 2000 años de vida. Por eso, después de
escuchar ciertas afirmaciones como “la religión causa guerras”,
“la Iglesia Católica mató miles en nombre de Dios”, “las
cruzadas, que se hacían por ambición de la Iglesia”, etc. decidí
escribir algo al respecto, además de relacionarlo con los hechos
actuales que no son más que la repetición de lo que pasó siglos
atrás.
Pareciera,
además, que para un sector de la Iglesia, todo el pasado es malo,
los santos son aquellos rebeldes que en una institución corrupta se
mantuvieron honestos, y la Iglesia cambió para bien a partir del
Concilio Vaticano II y más puntualmente a partir de Juan Pablo II.
Por
otro lado están los que opinan que todo el pasado es bueno, que la
Iglesia quemaba justamente a los herejes, y que la doctrina Católica
se corrompió a partir del Concilio Vaticano II, llegando a lo peor
de lo peor con el Papa Francisco. Añoran una Iglesia que nunca
existió y medidas de fuerza que nos llegan descontextualizadas por
los falsos historiadores “revisionistas” que presentan versiones
de la historia laicisitas y anti eclesiales carentes cualquier
objetividad.
Los
primeros siglos.
Antes
que nada, lo que escribiré a continuación, no debe tomarse como
doctrina ni como parte de un estudio histórico de posgrado, como si
para esto hubiera leído toda la bibliografía existente en el tema,
sino que es una breve reseña fundada en lo que tengo estudiado pero,
sin ser falsa ni fruto de mi imaginación, no tiene el rigor
científico de una obra académica, la idea es simplemente despertar
el interés por interiorizarse un poco más en el tema y acercar al
lector una mirada diferente de lo que opina, por ejemplo, Pigna y
otros “del palo”.
Durante
los primeros siglos de la Iglesia, no es cierto que no hubiera
uniformidad de doctrina, al contrario, pero sí convivían diferentes
sectas que predicaban cosas que no se condecían con la Iglesia
Católica. Sin ir más lejos, San Pablo y los Apóstoles, en sus
cartas y escritos, condenan a estas sectas. San Irineo, por ejémplo,
cita la Simonía, condenada en los Hechos de los Apóstoles, cuyo
iniciador sería Simón el Mago y los Cainitas, (Por Caín) que seguían, ya en
el S. II el “evangelio de Judas”, condenado firmemente por la
Iglesia.
También
es cierto que, en estos primeros siglos, la literatura Cristiana
tenía carácter apologético. Esto quiere decir que se orientaba a
rebatir los errores de los herejes. Un ejemplo de esto es el famoso
libro (son 5 libros en realidad) “contra los herejes” de San
Irineo y cartas que, otros Santos Obispos y Sacerdotes (los Padres de
la Iglesia) dirigían al pueblo. Pero para darnos una idea, los
gnósticos (que abarcaban MUCHAS de estas sectas) también eran
perseguidos como Cristianos, aunque, como cuenta San Irineo, no
tenían problemas en apostatar para salvar su vida, ya que eran
relativistas, y eran pocos los que alcanzaban la salvación por el
martirio (reitero, esto lo dice San Irineo, S. II).
Para
darnos una idea de lo pacífica que era esta relación, cabe
mencionar que, con el famoso edicto de milán, que estableció la
libertad de culto del Cristianismo, convivían dos corrientes bien
diferentes: el Catolicismo, llamado Ortodoxo en aquel momento, y el
Arrianismo, que negaba la Divinidad de Cristo. Más aun, a veces, la
silla episcopal se debatía entre un Católico y un Arriano, como se
puede observar en la biografía de San Ambrosio (Corazones.org). Pero
esto no quiere decir que cualquier doctrina diera lo mismo. Ambas
defendían sus dogmas y combatían, pero en el plano de la prédica y
la literatura.
Más
aun, se cuenta que el asesor de Constantino era un Obispo Arriano y
que el Emperador, en su famosa conversión, no se hizo Católico,
sino Arriano, lo que es prueba cabal de que la supuesta persecución
Católica a los herejes es una absoluta falacia (conf. statvéritas).
Estamos en el S. IV.
Islam.
Hasta
aquí, la Iglesia defendía la Fe de Jesucristo, que terminó
prevaleciendo por su misma naturaleza divina, sin guerras de por
medio, hacia el S. VI. Entiendo que la conversión de Recaredo
significaría el hito que marca el fin del arrianismo.
Pero
ya en el S. VI, aparece en escena un oscuro personaje llamado Mahoma
que, luego de tener mucho contacto con el Cristianismo y el Judaísmo,
siendo de origen pagano, dijo haber recibido una revelación por la
que debía organizar la verdadera religión (una síntesis de las
tres) que mandaba instaurar esta “religión verdadera” por la
prédica pacífica o por la guerra santa si era necesario. Así, el
que no se convertía debía ser ejecutado y el que se apartaba del
Islam también.
Además,proponía
algunos dogmas muy interesantes, como la poligamia. Pensemos, el
Cristianismo durante siglos fue perseguido y soportó pacientemente
el martirio, convivió con sectas que amenazaban con destruir la
unidad de la Iglesia y prosperó a pesar de todo. Llega en cambio el
Islam que, mediante guerra, poligamia y procreación de muchos muchos
hijos, logró crecer rápidamente. ¿Cuál es la que viene de Dios y
cual de una mente estratega completamente humana?
Fueron
los imperios y reinos Cristianos, los que, a fuerza de defenderse del
azote musulmán, emprendieron “guerras” defensivas contra sus
atacantes. Los monasterios se fortificaban y armaban, pero no salían
a buscar el combate, sino que se defendían ante sus agresores
(lease, cuando los tenían en la puerta).
Recién
hacia el S. IX, con el redescubrimiento de la tumba del Apóstol
Santiago, comienza la reconquista Española y el retroceso de los
gobernantes Musulmanes, descendientes directos del “profeta”. Y
no fue sino hasta el siglo XI, cuando a causa de este avance del
Islam se inician las cruzadas.
Es
decir, durante 6 siglos, el Cristianismo, religión pacífica por
mandato divino, prosperó a pesar de las persecuciones y divisiones,
aparece el Islam, religión belicista por mandato de su falso profeta
y recién, 8 o 9 siglos después de la venida de Cristo, más bien 11
si estamos a las Cruzadas, la Iglesia comienza a defenderse mediante
campañas militares (sin contar, claro, las guerras de los reyes en
defensa de sus súbditos.
El
poder temporal.
Y
hasta acá vamos con lo estrictamente religioso. Tenemos una religión
pacífica que logró prosperar a fuerza de la sangre de sus mártires,
pacientes aceptadores de la voluntad de Dios, una religión belicista
imperialista, que avanzó a fuerza de conquista armada y una guerra
defensiva por parte de la Iglesia y reyes Cristianos.
Ahora,
¿cómo es eso de la ambición de la Iglesia Católica y de los
Papas? ¿Cómo es eso de que la religión causa guerras y matanzas?
Ni
siquiera se puede sostener esto en el mundo antiguo, donde se mataba
a los Cristianos por su adesión a la Fe de Jesucristo, ya que las
religiones paganas (mejor dicho, Roma, Grecia y me atrevo a decir
hasta los Egipcios) eran esencialmente pacíficas. Roma aceptaba
cualquier religión, como parte de su política expansionista,
siempre y cuando no rechazara la religión del Estado y, a veces, ni
siquiera pedía eso. Basta mirar Jerusalén, donde el Judaísmo no
rendía culto a sus falsos dioses y era igualmente tolerado.
Fue
a causa de la ambición de los emperadores (y faraones) que
pretendían ser adorados en una actitud que los Cristianos y Judíos
no podían, que se llegó a las persecuciones. Es decir, no fue la
religión, sino la ambición del poder civil.
Con
el Cristianismo, no fue tampoco la Iglesia la que llegó a quemar a
los herejes, sino que estuvo siempre el poder civil persiguiendo sus
intereses. Pensemos en Juana de Arco, Francia la usó y consideró
profetiza hasta que cayó en poder Inglés, cuando le soltó la mano
e Inglaterra la condenó por bruja, pero lo que había detrás era
una dirigente militar a la cual temer.
El
mismo Tomás Moro, dicen que no condenó a la hoguera a una sola
persona en todo su mandato (como juez ni como Lord Canciller) y, si
bien, ahora parecen haber salido a la luz algunos documentos que
probarían que condenó a algunas personas, una frase en “Los
Tudor” puesta en boca de Moro lo expresa bien “todos dentro de la
ley” (civil). Y los miles mandados a decapitar por Enrique VIII no
tuvieron una causa religiosa, sino que su misma religión tiene una
causa política.
El
socialismo – comunismo – laicisismo.
Pero
continuemos nuestro recorrido. Si la religión es causa de guerras y
matanzas, eso no explicaría los peores genocidios de la historia que
fueron socialistas y comunistas.
La
Biblia tiene como precepto el amor y la tolerancia hasta la muerte
misma de las injurias. El comunismo tiene como dogma la persecución
de los poderosos, la lucha de clases y la dictadura del proletariado.
Las
mayores masacres de la historia se llevaron a cabo en la Revolución
Francesa, la revolución Rusa, el Nazismo, el Facismo Italiano,
China, Cuba, etc. todas de carácter laicisista y ateo, bajo los
principios de Libertad, Fraternidad e Igualdad. O más bien, la
libertad de pensar como yo, la fraternidad fraticida y la igualdad a
fuerza de persecución.
El
Islam hoy.
Antes
de terminar, quisiera hacer un paréntesis y llamar la atención
sobre ciertos hechos actuales llevados a cabo por nuestros “hermanos”
musulmanes, pacíficas víctimas estigmatizadas por el amarillismo
yanqui, como escuché decir.
Solo
algunos ejémplos: “Patriarca
católico de Siria: 91 iglesias han sido destruidas o dañadas”
(ACIprensa), por grupos musulmanes.
“Cuatro
personas murieron y ocho quedaron heridos a causa del atentado de
ayer jueves contra la catedral ortodoxa de Damasco (Siria), una de
las más antiguas del mundo, y que fue perpetrado por un terrorista
suicida...el atacante suicida sería una mujer que se infiltró entre
las personas que hacían una cola para recibir víveres y bienes de
primera necesidad distribuidos por los religiosos”.
(ACIprensa)
“Un
grupo armado musulmán atacó durante la Nochebuena una iglesia del
norte de Nigeria y mató a seis personas antes de prender fuego al
templo, según fuentes policiales citadas por la cadena de televisión
estadounidense CNN”.(ACIprensa)
“Al
menos 39 personas perdieron la vida hoy en Nigeria a consecuencia de
cinco atentados de la secta islamista Boko Haram contra templos
cristianos, en los que se celebraban los servicios religiosos de
Navidad”.-
La Razón digital
Asia
Bibi: “Desde
que Bibi fue sentenciada a la pena capital el pasado 8 de noviembre y
enviada a una celda de aislamiento en el corredor de la muerte”
(La razón Digital) ¿El delito? Después de que durante horas la
incitaran a dejár su fe, ella contestó “mi Dios murió en la Cruz
por todos nosotros. ¿Cómo murió su profeta?”.
Islamistas
“degollaron
a un cristiano en el noroeste de Siria por llevar una cruz al cuello
e hirieron gravemente a otro”
(actualidad.rt.com)
"Varios
cristianos fueron crucificados “en un país no cristiano” (...)
Después decapitaron a varios y jugaron al fútbol con ellas. En
cuanto a las mujeres embarazadas, les sacaron los bebés y las ataron
a los árboles con sus cordones umbilicales”
(clarín), el crimen fue perpetrado por grupos Islámicos en Siria
Meriam:
“Meriam
Yehya Ibrahim, médica de 27 años condenada a muerte en Sudán
acusada de haberse convertido del Islam al cristianismo, (...) a
pesar de que ella asegura siempre haber sido cristiana. Además, en
base a la ley islámica, la corte también la sentenció a 100
latigazos por el delito de adulterio, pues su matrimonio con el
cristiano Daniel Wani, no es reconocido por la ley del Islam”
(ACIprensa).
Conclusión.
Se
acusa permanentemente a la Iglesia Católica de abusos y
persecuciones a lo largo de la historia y a la religión, en general,
de fomentar la violencia. Se ataca a las cruzadas casi de actos de
vandalismo llevados a cabo por la codicia e intolerancia Católica,
pero veamos:
Tenemos
una Iglesia que sobrevivió durante 6 siglos de persecución y muerte
sin ofrecer resistencia. Que convivió con otras sectas que usurpaban
el nombre de Cristo y que cayeron, no por violencia, sino por su
propio peso. Aparece una religión que tiene en sus textos
fundamentales la persecución y matanza de quienes no se convierten.
Hostigan y toman reinos Cristianos y asesinan a quienes se les
oponen, pero es el poder civil, en su función de proteger al pueblo,
el que toma parte en esta guerra defensiva. Ya en el S. XI, la
Iglesia inicia con las cruzadas, también en el marco de una guerra
defensiva en protección del pueblo Cristiano, siendo la última
hacia el S. XIV.
Finalmente, las mayores matanzas de la historia
fueron protagonizadas por poderes laicos y revoluciones de carácter
socialista – comunista y ateos, masacrando a todo el que pensaba
diferente. Hoy, la Iglesia sigue siendo perseguida en los países
musulmanes, en los países comunistas y más solapadamente en los
países laicisistas.
¿De
dónde sale entonces, que la religión (y en particular la Cristiana)
trae intolerancia, persecución, violencia y muerte?
Fuentes:
La
Biblia
statveritas
ACIprensa
Clarin.
Corazones.org
La
Razón Digital
Agradecemos
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Editor
Santiago Luis Pupi.
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