Boletín
mensual
Santa
Gianna
Boletín
Católico Apostólico Romano
En
promoción de la Vida y la Dignidad Humana.
N°83:
Octubre 2014
La Iglesia
nació para ser perseguida, burlada y denigrada. Está en su misma
naturaleza, pues si así trataron al Señor, ¿qué nos queda a sus
servidores? (Jn. 15: 20). Gracias a esa persecución es que la
Iglesia crece. Gracias a la sangre de los mártires, que germina la
tierra, es que nuevos santos nacen todos los días.
Alguien
decía recientemente : “desde luego me es
ofensivo que agredan a la Iglesia, pero no pretendo evitar todas las
agresiones. Si la Iglesia es Esposa de CRISTO, y lo del esposo es de
la esposa, la Iglesia debe esperar por ende participar de las burlas
y escupitajos que se vertieron en el rostro amoroso de su Esposo"
cuando estuvo camino a la cruz. Si Nietzsche dijo que lo que no te
mata te fortalece, en caso de la Iglesia le pifió feo, ya que lo que
te mata te fortalece.
Nuevas
agresiones a nivel (inter)nacional.
El sitio
hazteoir.org, informa que el “Museo Reina
Sofía de Madrid, que en su consideración de Museo Nacional y Centro
de "Arte" -o eso creíamos hasta ahora- cuenta con el
dinero de todos los ciudadanos como principal fuente de financiación,
se pone al servicio del odio religioso contra los católicos,
acogiendo las soflamas del colectivo abortista argentino 'Mujeres
Públicas'. «El Papa es argentino y el aborto clandestino». «Si el
Papa fuera mujer, el aborto sería ley» son algunas de las proclamas
que reproducen estas radicales feministas en la exposición,
acompañado por la apología de «La única iglesia que ilumina es la
que arde». Todo ello formando parte de una exposición, presentada y
que pretende seguir abierta hasta el próximo 9 de febrero, que
encima tiene a gala llamarse 'Un saber realmente útil'”.
No debe
sorprendernos que permanentemente, ante todos los asuntos anti
naturales, inmorales, contrarios a la vida, a las buenas costumbres,
etc. se ataque a la Iglesia, aun en aquellos casos en que la Iglesia
no interviene (por ejemplo, se ataca a la Iglesia en el tema de los
anticonceptivos, como si la misma tuviera algún poder sobre las
farmacéuticas que los fabrican, sobre los Estados que lo permiten, o
sobre las personas que lo usan), ya que la Iglesia es hoy, “el
último bastión” en la lucha por todo lo que es bueno y puro, y es
por eso que se arremete con tanta furia contra ella. Incluso las
sectas e Iglesias protestantes, que se dicen más “fanáticas”
que la Iglesia Católica, van abandonando el “buen combate” (
) por “adaptarse” al mundo, abandonando así la adhesión a
Cristo. Aún Judíos y Musulmanes, considerados de lo más
fundamentalistas van alejándose de sus primitivas enseñanzas. Pero
nuestra Santa Madre sigue en pié, y no abandona a sus hijos
amados... es, como dije, el último bastión.
Fijémonos,
por ejemplo ¿Qué incidencia tiene la Iglesia en que dos personas
homosexuales convivan? ¿o en que los novios mantengan relaciones? ¿O
en que los concubinos o personas divorciadas mantengan su modo de
vida contrario a las enseñanzas de Cristo?, sin embargo, hasta
aquellos no Católicos, pretenden cambios en la doctrina Católica
para estar tranquilos con sus conciencias manchadas por el escándalo
de sus vidas.
Muchas veces
se argumenta que, si la Iglesia cambiara, tendría más fieles.
Bueno, eso es una falacia absoluta. Quien no quiere ser Católico
hoy, no lo será aunque “los curas se casen” o “los
homosexuales se casen”.
El que no es
Católico no lo es, simplemente por indiferencia al Amor de Dios, y
el que es Católico (o se considera tal) lo seguirá siendo aunque la
Iglesia no apruebe su modo de vida ¿o creemos que todos los
Católicos somos Santos que seguimos las Enseñanzas del Señor al
pié de la letra? Si así fuera, no haría falta de los sacramentos,
en particular de la Confesión, que nos es tan preciada a los que
intentamos seguir Sus Enseñanzas y tan resentida por aquellos que
“como soy coherente y se que voy a seguir pecando, no me confieso”
(otra gran hipocresía).
Grupos
feministas.
¿Quienes
son los perpetradores de esta nueva ofensa, aparentemente tolerada
por el Gobierno Español? “Mujeres
Públicas (nombre
de la organización) son Magdalena Pagano,
Lorena Bossi y Fernanda Carrizo, un grupo creado en 2003, en Buenos
Aires, y concurren en una muestra de más de 30 autores. Traen un
vídeoperformance en el que aparecen pintando la expresión «aborto
legal» y otras ocho de sus conflictivas acciones perpetradas a lo
largo de tres años, siendo permanentemente su presión por la
imposición de una legislación de aborto libre en Iberoamérica”
Estos grupos
feministas, a menudo publican expresiones tales como “si estás en
contra de la droga no la uses”, “si estás en contra del
matrimonio gay no te cases con uno”, “si estás en contra del
aborto no lo hagas” y continúan “pero no le quites su derecho a
otros”. Esto es como decir “si estás en contra del robo no
robes, si estás en contra del homicidio no mates, pero no se lo
impidas a otros.
Justamente,
lo que está en juego acá, es más que la libertad individual de
cada uno de drogarse, ser gay o abortar. Lo que está en juego
realmente abarca el ámbito social. En el caso de la droga, basta ver
las actuales políticas contra el cigarrillo, a causa del mal que
producen en el fumador pasivo. Pensemos cuándo debíamos entrar a un
restaurante y tolerar el olor nauseabundo que, en mi caso particular,
me afecta a la respiración, por no violar el derecho del fumador.
Llevemos el mismo ejemplo al ámbito del porro.
O con el
aborto, pensemos si esas personas que lo promueven, habrían estado
de acuerdo si, concientes de su realidad, les hubieran preguntado en
el seno materno si aceptaban ser abortadas por el derecho de su madre
de no tenerlas. Quien no quiere tener un hijo, puede simplemente
darlo en adopción.
Blasfemias.
“En el
catálogo de la muestra, pretendidas "artistas" intervienen
con un irreverente Padrenuestro, la oración por excelencia de los
cristianos, para que obedezca a sus imposiciones ideológicas:
“Concédenos
el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. Y danos la gracia de no
ser ni vírgenes ni madres. Líbranos de la autoridad del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo para que seamos nosotras las que decidamos
por nosotras. Ruega porque el poder judicial no haga suyos los
mandatos de la Iglesia y ambos nos libren de su misógina opresión.
Venga a nosotros el derecho a cuestionar si es bendito el fruto de
nuestro vientre. No nos dejes caer en la tentación de no luchar por
nuestros derechos. Y concédenos el milagro de la legalidad del
aborto en Argentina. Amén”.
Esto me
recuerda la eterna objeción “tengo el derecho de pensar diferente”
o “hay que tener la mente abierta y aceptar otras culturas”, pero
¿qué hay cuando quien “piensa diferente” es un Católico, con
principios y convicciones diferentes? ¿No tenemos derecho a pensar y
opinar diferente?
O ¿Qué hay
de nuestra cultura, de nuestros valores? ¿Por qué, en la era del
respeto y de la diversidad, pretenden meternos, a la fuerza,
(anti)valores que no profesamos? ¿Por qué, cada vez más, se
pretende educar a nuestros hijos, contra nuestros propios principios?
No nos olvidemos que, en diversos países, se obliga, incluso, a la
educación sexual de los niños, en contra de la voluntad de sus
padres, enseñándoles doctrinas que no son compartidas por ellos.
Y la
respuesta a nuestras objeciones suele traducirse en forma de
blasfemias, incluso de la imagen de una “virgen” travesti. Las
manifestaciones feministas, no se imitan a una marcha en la vía
pública, sino que lo mínimo que hay es gente desfilando desnuda
(como si el católico se asustara de una teta), pasando por pintadas
y destrozos en iglesias y catedrales y llegando al extremo de arrojar
botellas de vidrio llenas de orina a las personas que se encuentran
alrededor de la Catedral para impedir los asaltos de estas
energúmenas.
Así
también, los medios de comunicación, y la fuerza pública en
general, suelen considerar ofensivo el hecho de que los fieles que
protegen las Iglesias recen el Rosario, tomándolo como un acto de
intolerancia contra la mujer y sus “legítimos derechos”, en
tanto que refieren como cuestiones anecdóticas a las agresiones
físicas perpetradas por estas criminales.
Si
el papa fuera mujer...
Esta
expresión, y la inaceptable “la única Iglesia que ilumina es la
que arde” (apología del odio por excelencia y sin ningún tipo de
sanción para sus publicistas), son los slogans tradicionales de los
grupos feministas.
Sin
embargo, a riesgo de ofender a las mujeres, no tengo duda de que lo
primero es una realidad. Veamos todas las “iglesias” que optaron
por aceptar el “sacerdocio” femenino, son las primeras que
modificaron su doctrina alejándose, a veces abiertamente, de las
enseñanzas de la Escritura. Son las primeras que aceptaron las
uniones homosexuales, que dejaron en un tema de conciencia el aborto
y las primeras en negar hasta artículos del Credo que dicen
profesar.
También
veamos dónde se encuentran las mayores disidencias dentro de la
Iglesia: en congregaciones femeninas (de monjas, hermanas y laicas
consagradas) u organizaciones que las congregan como la Leadership
Conference of Women Religious.
Conclusión.
Como
dije al inicio, la Iglesia es el último bastión en la defensa de la
vida y de la dignidad humana. Es la única (incluyo a los Ortodoxos,
para el caso) que no ha intentado “adaptarse al mundo”
divorciándose de su Marido, Nuestro Señor Jesucristo.
Por
todo ello, debemos defender permanentemente y por todos los medios a
nuestra Santa Madre, concientes también de que aquellos que, por
motivos de “tradición” se separaron, creyéndose más Católicos
que los Católicos, tarde o temprano terminaron por desviarse.
Fuentes:
La
Biblia.
Noivida
Agradecemos
a aquellos colaboradores que ya hicieron posible la difusión de la
Hoja
Por
favor, si recibió esta hoja dedique un rosario por ella.
Este
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Editor
Santiago Luis Pupi.
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