Gianna Nº 83 - La única Iglesia que ilumina

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Boletín Santo Tomás Moro

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Nov 28, 2014, 8:38:58 PM11/28/14
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Boletín mensual
Santa Gianna
Boletín Católico Apostólico Romano
En promoción de la Vida y la Dignidad Humana.

N°83: Octubre 2014

La Iglesia nació para ser perseguida, burlada y denigrada. Está en su misma naturaleza, pues si así trataron al Señor, ¿qué nos queda a sus servidores? (Jn. 15: 20). Gracias a esa persecución es que la Iglesia crece. Gracias a la sangre de los mártires, que germina la tierra, es que nuevos santos nacen todos los días.

Alguien decía recientemente : “desde luego me es ofensivo que agredan a la Iglesia, pero no pretendo evitar todas las agresiones. Si la Iglesia es Esposa de CRISTO, y lo del esposo es de la esposa, la Iglesia debe esperar por ende participar de las burlas y escupitajos que se vertieron en el rostro amoroso de su Esposo" cuando estuvo camino a la cruz. Si Nietzsche dijo que lo que no te mata te fortalece, en caso de la Iglesia le pifió feo, ya que lo que te mata te fortalece.

Nuevas agresiones a nivel (inter)nacional.

El sitio hazteoir.org, informa que el “Museo Reina Sofía de Madrid, que en su consideración de Museo Nacional y Centro de "Arte" -o eso creíamos hasta ahora- cuenta con el dinero de todos los ciudadanos como principal fuente de financiación, se pone al servicio del odio religioso contra los católicos, acogiendo las soflamas del colectivo abortista argentino 'Mujeres Públicas'. «El Papa es argentino y el aborto clandestino». «Si el Papa fuera mujer, el aborto sería ley» son algunas de las proclamas que reproducen estas radicales feministas en la exposición, acompañado por la apología de «La única iglesia que ilumina es la que arde». Todo ello formando parte de una exposición, presentada y que pretende seguir abierta hasta el próximo 9 de febrero, que encima tiene a gala llamarse 'Un saber realmente útil'”.

No debe sorprendernos que permanentemente, ante todos los asuntos anti naturales, inmorales, contrarios a la vida, a las buenas costumbres, etc. se ataque a la Iglesia, aun en aquellos casos en que la Iglesia no interviene (por ejemplo, se ataca a la Iglesia en el tema de los anticonceptivos, como si la misma tuviera algún poder sobre las farmacéuticas que los fabrican, sobre los Estados que lo permiten, o sobre las personas que lo usan), ya que la Iglesia es hoy, “el último bastión” en la lucha por todo lo que es bueno y puro, y es por eso que se arremete con tanta furia contra ella. Incluso las sectas e Iglesias protestantes, que se dicen más “fanáticas” que la Iglesia Católica, van abandonando el “buen combate” ( ) por “adaptarse” al mundo, abandonando así la adhesión a Cristo. Aún Judíos y Musulmanes, considerados de lo más fundamentalistas van alejándose de sus primitivas enseñanzas. Pero nuestra Santa Madre sigue en pié, y no abandona a sus hijos amados... es, como dije, el último bastión.

Fijémonos, por ejemplo ¿Qué incidencia tiene la Iglesia en que dos personas homosexuales convivan? ¿o en que los novios mantengan relaciones? ¿O en que los concubinos o personas divorciadas mantengan su modo de vida contrario a las enseñanzas de Cristo?, sin embargo, hasta aquellos no Católicos, pretenden cambios en la doctrina Católica para estar tranquilos con sus conciencias manchadas por el escándalo de sus vidas.

Muchas veces se argumenta que, si la Iglesia cambiara, tendría más fieles. Bueno, eso es una falacia absoluta. Quien no quiere ser Católico hoy, no lo será aunque “los curas se casen” o “los homosexuales se casen”.

El que no es Católico no lo es, simplemente por indiferencia al Amor de Dios, y el que es Católico (o se considera tal) lo seguirá siendo aunque la Iglesia no apruebe su modo de vida ¿o creemos que todos los Católicos somos Santos que seguimos las Enseñanzas del Señor al pié de la letra? Si así fuera, no haría falta de los sacramentos, en particular de la Confesión, que nos es tan preciada a los que intentamos seguir Sus Enseñanzas y tan resentida por aquellos que “como soy coherente y se que voy a seguir pecando, no me confieso” (otra gran hipocresía).

Grupos feministas.

¿Quienes son los perpetradores de esta nueva ofensa, aparentemente tolerada por el Gobierno Español? “Mujeres Públicas (nombre de la organización) son Magdalena Pagano, Lorena Bossi y Fernanda Carrizo, un grupo creado en 2003, en Buenos Aires, y concurren en una muestra de más de 30 autores. Traen un vídeoperformance en el que aparecen pintando la expresión «aborto legal» y otras ocho de sus conflictivas acciones perpetradas a lo largo de tres años, siendo permanentemente su presión por la imposición de una legislación de aborto libre en Iberoamérica

Estos grupos feministas, a menudo publican expresiones tales como “si estás en contra de la droga no la uses”, “si estás en contra del matrimonio gay no te cases con uno”, “si estás en contra del aborto no lo hagas” y continúan “pero no le quites su derecho a otros”. Esto es como decir “si estás en contra del robo no robes, si estás en contra del homicidio no mates, pero no se lo impidas a otros.

Justamente, lo que está en juego acá, es más que la libertad individual de cada uno de drogarse, ser gay o abortar. Lo que está en juego realmente abarca el ámbito social. En el caso de la droga, basta ver las actuales políticas contra el cigarrillo, a causa del mal que producen en el fumador pasivo. Pensemos cuándo debíamos entrar a un restaurante y tolerar el olor nauseabundo que, en mi caso particular, me afecta a la respiración, por no violar el derecho del fumador. Llevemos el mismo ejemplo al ámbito del porro.

O con el aborto, pensemos si esas personas que lo promueven, habrían estado de acuerdo si, concientes de su realidad, les hubieran preguntado en el seno materno si aceptaban ser abortadas por el derecho de su madre de no tenerlas. Quien no quiere tener un hijo, puede simplemente darlo en adopción.

Blasfemias.

En el catálogo de la muestra, pretendidas "artistas" intervienen con un irreverente Padrenuestro, la oración por excelencia de los cristianos, para que obedezca a sus imposiciones ideológicas:

Concédenos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. Y danos la gracia de no ser ni vírgenes ni madres. Líbranos de la autoridad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para que seamos nosotras las que decidamos por nosotras. Ruega porque el poder judicial no haga suyos los mandatos de la Iglesia y ambos nos libren de su misógina opresión. Venga a nosotros el derecho a cuestionar si es bendito el fruto de nuestro vientre. No nos dejes caer en la tentación de no luchar por nuestros derechos. Y concédenos el milagro de la legalidad del aborto en Argentina. Amén”.

Esto me recuerda la eterna objeción “tengo el derecho de pensar diferente” o “hay que tener la mente abierta y aceptar otras culturas”, pero ¿qué hay cuando quien “piensa diferente” es un Católico, con principios y convicciones diferentes? ¿No tenemos derecho a pensar y opinar diferente?

O ¿Qué hay de nuestra cultura, de nuestros valores? ¿Por qué, en la era del respeto y de la diversidad, pretenden meternos, a la fuerza, (anti)valores que no profesamos? ¿Por qué, cada vez más, se pretende educar a nuestros hijos, contra nuestros propios principios? No nos olvidemos que, en diversos países, se obliga, incluso, a la educación sexual de los niños, en contra de la voluntad de sus padres, enseñándoles doctrinas que no son compartidas por ellos.

Y la respuesta a nuestras objeciones suele traducirse en forma de blasfemias, incluso de la imagen de una “virgen” travesti. Las manifestaciones feministas, no se imitan a una marcha en la vía pública, sino que lo mínimo que hay es gente desfilando desnuda (como si el católico se asustara de una teta), pasando por pintadas y destrozos en iglesias y catedrales y llegando al extremo de arrojar botellas de vidrio llenas de orina a las personas que se encuentran alrededor de la Catedral para impedir los asaltos de estas energúmenas.

Así también, los medios de comunicación, y la fuerza pública en general, suelen considerar ofensivo el hecho de que los fieles que protegen las Iglesias recen el Rosario, tomándolo como un acto de intolerancia contra la mujer y sus “legítimos derechos”, en tanto que refieren como cuestiones anecdóticas a las agresiones físicas perpetradas por estas criminales.

Si el papa fuera mujer...

Esta expresión, y la inaceptable “la única Iglesia que ilumina es la que arde” (apología del odio por excelencia y sin ningún tipo de sanción para sus publicistas), son los slogans tradicionales de los grupos feministas.

Sin embargo, a riesgo de ofender a las mujeres, no tengo duda de que lo primero es una realidad. Veamos todas las “iglesias” que optaron por aceptar el “sacerdocio” femenino, son las primeras que modificaron su doctrina alejándose, a veces abiertamente, de las enseñanzas de la Escritura. Son las primeras que aceptaron las uniones homosexuales, que dejaron en un tema de conciencia el aborto y las primeras en negar hasta artículos del Credo que dicen profesar.

También veamos dónde se encuentran las mayores disidencias dentro de la Iglesia: en congregaciones femeninas (de monjas, hermanas y laicas consagradas) u organizaciones que las congregan como la Leadership Conference of Women Religious.

Conclusión.

Como dije al inicio, la Iglesia es el último bastión en la defensa de la vida y de la dignidad humana. Es la única (incluyo a los Ortodoxos, para el caso) que no ha intentado “adaptarse al mundo” divorciándose de su Marido, Nuestro Señor Jesucristo.

Por todo ello, debemos defender permanentemente y por todos los medios a nuestra Santa Madre, concientes también de que aquellos que, por motivos de “tradición” se separaron, creyéndose más Católicos que los Católicos, tarde o temprano terminaron por desviarse.



Fuentes:

La Biblia.
Noivida



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Editor Santiago Luis Pupi. ____________________________________________________________________________
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