Por favor, si bien te acompaño un resumen en el cuerpo del mensaje, agradecería enormemente que te tomes unos minutos para leer el archivo completo que te acompaño.
Acompaño también aquel primer número de mi boletín, escrito en 2006, para que conozcas un poco más sobre esto que hago.
BUENOS AIRES, 27 de marzo de 2014.
Estimados amigos
y lectores:
Hace más de 7 años, iniciaba, a mis 23, un pequeño
proyecto al que titulé “Hojita Mensual Santo Tomás Moro”, originalmente orientado a “la defensa de la vida y de la fe”, ante mi necesidad personal, de hacer algo por la Iglesia a la que pertenezco y la que sentía y siento como mi verdadera familia.
Ya pertenecía a grupos de jóvenes, grupos misioneros y otras cuestiones por el estilo, pero aun así sentía que debía hacer algo más y algo que me diera la libertad de administrarlo personalmente y como lo considerara conveniente.
Así es que, tomando como referencia una obra que admiraba y admiro, la fundación notivida, del P. Sanahuja, decidí “robarle”, con su permiso, el formato e iniciar algo mucho más básico y menos académico de manera de poder explicar y llegar a la gente cuestiones en las que yo veía que estaban bastante desinformados, esto es, en cuestiones propias de las enseñanzas de la Iglesia.
...Con el tiempo, y con la ayuda de amigos, lectores, críticos, etc. fui puliendo estas asperezas, y mejorando, creo, las cuestiones de forma en mi pequeño proyecto. Así puedo citar, por ejemplo, al principio, el mismo P. Sanahuja me recomendó modificar “hojita” (dado el formato, parecido a la hojita del domingo) por “Boletín” y “defensa” por “promoción”, y otras del tipo. Otro ejemplo importante es el que me señaló el P. José OSB, en relación al lenguaje que a veces daba (o da) a entender una cierta violencia que no es intencional, pero nace de la pasión mal dirigida.
... Para facilitar la búsqueda de números anteriores y, además, para tener la libertad de publicar otras cosas además del boletín, con el tiempo inicié el sitio
www.santotomasmoro.com.ar, en este momento un tanto desactualizado a causa del caudal de trabajo y estudio que tengo que me impide dedicarme más a fondo a mi pequeña obra.
También, con el tiempo nació facebook, que me significó una herramienta insustituible para llegar más cerca de la gente y promover mi boletín, primero mediante el usuario “Tomás Moro” y más tarde mediante el grupo “Obra Apostólica Santo Tomás Moro”.
... A quienes reciben esto por
algún medio digital, les acompaño también el primer número, para que puedan comprobar la evolución de mi obra.
...En fin, para no extenderme más en esto, quise escribir esta pequeña misiva para agradecer a aquellos que aun tienen la paciencia de leer mis publicaciones, a aquellos que la difunden, que aportan con sus ideas, y sobre todo a aquellos que personalmente o por e-mail, me hacen llegar su apoyo y sus felicitaciones.
...Por eso, una vez más, gracias, gracias a quienes aun me leen, gracias a quienes difunden este boletín, gracias a quienes me hacen llegar sus sugerencias y comentarios, sus aportes, sus críticas y sus felicitaciones, a quienes rezan por mi y mi trabajo, conociéndome o no y sobre todo, gracias a vos, personalmente, que estas leyendo esto y que te tomaste el tiempo de llegar hasta el final de mi carta. Uno escribe para ser leído y es agradable saber que las palabras llegaron al destinatario.
...Finalmente, y aunque parezca cliché de reina de belleza, no puedo dejar de dar gracias a Dios y a su Madre Santísima, a Santo Tomás Moro, mi patrono (soy abogado), a quien quiero, respeto y admiro sobremanera y a mi Ángel de la Guarda a quien guardo una gran devoción.
...Para concluir, te propongo lo siguiente, si lo aceptás, por supuesto. Este Domingo (aunque vayas a misa por semana, concretemos la cita para el Domingo) ofrecé por mi, que lo necesito, y por esta obra, el Santísimo Sacramento, y a cambio, tené por seguro y confirmado que voy a hacer lo mismo por vos, como dije yo, mi trabajo, y mi corazón, te debemos muchos más de lo que puedo expresar con palabras o de cualquier otro modo.
Nuevamente muchas gracias:
Santiago L. Pupi
(Laico)