Moro Nº97 - Confesión

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Boletín Santo Tomás Moro

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Apr 13, 2014, 4:13:19 PM4/13/14
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Boletin mensual
Santo Tomás Moro
Boletín Católico Apostólico Romano
Apologética Cristiana.
N°97: Abril 2014.

Si bien esta noticia es un poco vieja, quise dejar el tema para el corriente mes de cara a Semana Santa y Pascua, atento al carácter intrínseco de esta fiesta que se identifica con el arrepentimiento y perdón de los pecados.

Cada año, el tema de la Confesión es un punto que me invita a recordar el valor y la importancia de este magnífico Sacramento que nos significa el perdón de todos nuestros pecados, la reconciliación y amistad con el Señor (y con la Iglesia) a quienes, al pecar, ofendimos y nos da la certidumbre sobre la Salvación Eterna.

Algunos dirán que dicha certeza no se tiene hasta el momento de la muerte o que los que se confiesan son, en su gran mayoría hipócritas que quieren aparentar y engañarse a si mismos. Bueno, yo digo, hipócrita el que hace esa consideración que, ya de por sí esta juzgando la conciencia de otro, en cambio quien se confiesa ya tiene la certeza de saberse perdonado y quien muere en falta, pero habiendo tenido la intención de confesarse cuanto antes, ya está salvado.

Así decía el P. Loring (QEPD), que hay un acto de constricción que gana automáticamente el cielo si se dice al momento de la muerte y con firme convicción y arrepentimiento y es “Dios mio perdóname”.

Papa Francisco.

El mes pasado, fue nuevamente noticia nuestro Santo Padre el Papa Francisco, quien sorprendió a los fieles al acercarse publicamente a la confesión. Es la primera vez que no tuve oportunidad de leer críticas a una actitud del Papa, ni siquiera de aquellos sectores que buscan hasta el punto de la i para conjeturar que no lo puso como una señal secreta modernista anti-católica y masónica.

Evidentemente este Pontífice está siguiendo los pasos de su Señor del modo más evangélico posible, del mismo modo que lo hizo mientras fue Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, y de la misma manera que durante sus primeros días de pontificado, lo que ya da la pauta que no fue por “puro populismo” como se llegó a decir, sino que es una convicción profunda de su corazón.

Al término de su homilía en la basílica de San Pedro sobre la parábola del hijo pródigo y la importancia de la confesión, el Papa Francisco pasó inesperadamente a dar ejemplo. Cuando el maestro de ceremonias le llevó hasta el lugar donde debería ponerse a escuchar las confesiones de los fieles, el Santo Padre le dijo «Espera» y se fue a confesarse él mismo en un confesonario cercano.

...El Santo Padre, que recuerda continuamente la misericordia de Dios, ha confesado fieles en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro y dedica siempre media hora a esta actividad en las visitas a las parroquias que realiza algunos domingos. Ésta ha sido la primera vez que lo hace en la basílica.

...Tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI solían bajar a confesar a la basílica de San Pedro un día de la Semana Santa, pero no se recuerda en tiempos recientes ver a un Papa que se confiesa delante de los demás fieles. En varias ocasiones, el Papa Francisco ha dicho que acude a confesarse cada quince días, pero nunca ha comentado cuándo lo hace o quien es su confesor” (ABC.es).

Lo primero que cabe decir, a modo de broma, es que su actitud no es muy ignaciana, ya que San Ignacio recomienda la confesión de 8 en 8 días. Pero al margen de eso, se puede apreciar claramente que no hay en su obrar, ni siquiera en el mencionar que se confiesa quincenalmente, soberbia alguna.

Si bien dice el Señor, “que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda” (Mt. 6: 1-7) lo cierto es que la confesión es un presupuesto de todo Católico que merezca tal nombre, hasta del más mediocre; por lo tanto, decir lo obvio no hace que esto no sea secreto, sí en cambio el ocultamiento de la demás información.

La Confesión.

Ahora bien, en cuanto a la confesión (o Penitencia), “"toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con Él con profunda amistad" (Catecismo Romano, 2, 5, 18). El fin y el efecto de este sacramento son, pues, la reconciliación con Dios. En los que reciben el sacramento de la Penitencia con un corazón contrito y con una disposición religiosa, "tiene como resultado la paz y la tranquilidad de la conciencia, a las que acompaña un profundo consuelo espiritual" (Concilio de Trento: DS 1674). En efecto, el sacramento de la reconciliación con Dios produce una verdadera "resurrección espiritual", una restitución de la dignidad y de los bienes de la vida de los hijos de Dios, el más precioso de los cuales es la amistad de Dios (Lc 15,32)” (CIC 1468).

Este sacramento reconcilia con la Iglesia al penitente. El pecado menoscaba o rompe la comunión fraterna. El sacramento de la Penitencia la repara o la restaura. En este sentido, no cura solamente al que se reintegra en la comunión eclesial, tiene también un efecto vivificante sobre la vida de la Iglesia que ha sufrido por el pecado de uno de sus miembros (cf 1 Co 12,26). Restablecido o afirmado en la comunión de los santos, el pecador es fortalecido por el intercambio de los bienes espirituales entre todos los miembros vivos del Cuerpo de Cristo, estén todavía en situación de peregrinos o que se hallen ya en la patria celestial (cf LG 48-50):

...«Pero hay que añadir que tal reconciliación con Dios tiene como consecuencia, por así decir, otras reconciliaciones que reparan las rupturas causadas por el pecado: el penitente perdonado se reconcilia consigo mismo en el fondo más íntimo de su propio ser, en el que recupera la propia verdad interior; se reconcilia con los hermanos, agredidos y lesionados por él de algún modo; se reconcilia con la Iglesia, se reconcilia con toda la creación» (Juan Pablo II, Exhort. Apost. Reconciliatio et paenitentita, 31)” (CIC 1469).

Ahora bien, alguno podrá objetar, con razón que la reconciliación con la persona ofendida debe darse directamente con esta, y no deja de ser cierto, pero en este sentido hay que hacer unas observaciones:

1) En lo que hace a la reconciliación con el prójimo, está claro que, cuando uno ofende a su hermano, antes o después de confesarse debe también pedirle disculpas, y que el hecho de que él lo perdone o no, en todo caso repercutirá en el alma de indolente y no de quien pidió perdón.

2) La segunda, es que a veces las ofensas no son conocidas por el ofendido, por ejemplo un hurto, un pensamiento malo o un resentimiento o incluso el adulterio y la confesión de este al ofendido puede ser contraproducente, por eso a veces será conveniente resarcir el daño en lo secreto, reponiendo lo quitado o bien mediante alguna obra buena hacia la persona contra la que se pensó mal o se tuvo bronca. Lo mismo en el caso del adulterio, poco le servirá al esposo que la mujer le diga “te engañé con tres tipos, pero ya me confesé”, probablemente eso termine de destruir una relación desde ya endeble. Es preferible guardar silencio, aunque depende del carácter de cada persona (hay quienes prefieren enterarse y perdonar, eso lo sabrá la pareja según cuanto conozca al otro).

El Papa del mundo.

Últimamente se está escuchando por ahí, muy especialmente en la farándula y entre los opinólogos es “este papa ya no le pertenece a la Iglesia Católica, le pertenece al mundo”.

La humildad y el carisma del Papa Francisco han llevado a que la gente le tome un profundo carino, aunque no están muy dispuestos a imitarlo, y que pretendan, de algún modo apropiarse de él.

Recientemente alguien, evidentemente ignorante como pocos, decía que este Papa está fabricando puentes sobre los muros que dividen a las religiones. Que eso quiere decir pontífice, el que hace puentes y que es lo que Francisco está haciendo.

Bueno, veamos, por empezar, quienes dicen eso, definitivamente no estuvieron vivos durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes lograron la conversión de muchísimos protestantes al Catolicismo y fomentaron el diálogo inter-religioso. Pero al margen de eso, este es un análisis muy particular del término pontífice.

El pontífice, efectivamente es el que hace puentes, pero no en el sentido que muy burdamente decía este analista. Es Pontífice es el que hace puentes entre Dios y los hombres, no entre las diferentes religiones, eso es una idea sincretista new age, del todo ajena a la doctrina de la Iglesia. Quienes sostienen esto suponen que todas las religiones son lo mismo, que todas llevan a Dios de uno u otro modo y ponen en la Iglesia locuras que esta nunca dijo.

En cuanto a ser el Papa del mundo, Francisco es el Papa de la Iglesia Católica:el mundo no tiene un Papa, los judíos no tienen Papa, los musulmanes tampoco, ni los ateos, ni los budistas, ni los Umbanda, ni los evangélicos. El Papa es el Papa de la Iglesia Católica. Pero vamos a concederles el gusto de apropiarse de nuestro Pastor ¿Cómo pueden decir que es el Papa del mundo si no lo obedecen? Si realmente es el Papa del mundo, que lo sigan, que lo obedezcan, empezando por el principio: EL BAUTISMO.

Pascua.

La pascua, como decía, es tiempo de conversión y reconciliación con el señor. En la Pascua, Cristo derramó su Sangre por ´por nuestra salvación, “él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col. 1: 20), es por eso que este tiempo debe vivirse con especial devoción, sobre todo la semana Santa, viviendo a fondo los misterios de la Pasión, muerte y Resurrección de nuestro Señor.

Conclusión.

En fin, nuestro Santo Padre, una vez más ha dado el ejemplo en lo que respecta al modo de obrar del Cristiano. Ha demostrado, en esta oportunidad, la importancia de un magnífico Sacramento que, a su vez, es condición indispensable para alcanzar el más Sublime de todos los Sacramentos, hacia el cuál todos se orientan: El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor.

Preparémonos estos últimos días de la cuaresma para recibir a Cristo en nuestras Almas, en nuestros Corazones y en nuestras vidas, en una sincera y absoluta conversión.

Fuentes:

La Biblia


Catecismo de la Iglesia Católica






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Este boletín se recibe en forma gratuita.
Editor Santiago Luis Pupi. ____________________________________________________________________________
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