Capitulo III: Mi Gran Noche
- Wow...ese beso a sido...espectacular.
- Bueno yo no he sentido el tuyo, ja ja ja ja, como eres tan chiquitín...
Ainhoa se queda mirándome con cara de asombro ¿porque me mira así? Mierda, ya se porque, estoy empalmado y mi pene no para de moverse. Ella dice:
-Bueno...¿habrá que hacer algo con eso, no?
Empieza besarme el pene con delicadeza mientras me sostiene con una mano, después saca su lengua y empieza a lamerme todo el cuerpo. Dios, su saliva era increíble, el aliento era cálido como una brisa de verano a la vez que un poco húmedo.
No tarde en empalmarme algo que ella noto al instante, se sonrojo como un tomate, paro de lamerme y me puso en la almohada.
- Lo siento, es todo muy rápido para mi, y esto es algo que no entiendo... estoy muy cansada, ahora lo que mas quiero e dormir en la cama y dejar este asunto para mañana.
Se puso un camisón negro medio transparente que dejaba ver sus pezones marroncitos y su esbelta figura como si fuera la mismísima Afrodita.
Me preparo una cama improvisada con algodón como colchón, una pequeña almohada que usaba ella para maquillarse y un trozo de tela para taparme, la puso en la mesita de noche al lado de su cama, ella se acostó, me dio las buenas noches y apago la luz.
A pesar de que la cama era muy extraña, logre dormirme como un trono durante unas horas hasta las 5 de la mañana mas o menos. Ya no podía dormir más, me quede como media hora mirando al techo; desvié mi mirada a Ainhoa, seguía durmiendo, era un ángel, bella hasta durmiendo. Me levante de la "cama" y salte hacia la cama, menos mal que es blandida sino me hubiera matado ahí mismo, me acerque a su cara y la bese en sus labios.
Sin pensármelo dos veces me metí debajo de la sabana para ver todo su cuerpo, a su vez me metí dentro de su camisón.
Ahí estaba, como si fuera una montaña, uno de sus pechos estaba frente a mi, lo escale para poder llegar a la cima; la piel era suave y muy tersa ademas podía oír de fondo el latido de su corazón. Llegue al pezón, era del tamaño de mi cabeza, lo empece a estrujar contra mi cuerpo y a lamerlo como si no hubiera fin. Ahora estaba erecto y aumento su tamaño siendo ahora casi como mi cuerpo de grande, lo mordí y logre escuchar un gemido muy tenue de Ainhoa, ja, hasta ella esta excitada.
Baje de la teta deslizándome como si fuera un tobogán, recorrí todo el cuerpo hasta llegar al gran premio, llegue al monte Venus, estaba todo depilado y muy suave, bajar a la vagina fue fácil la verdad, porque ella tenia las piernas un poco separadas. Esta vez si que era mas grande que yo, era como tres veces mi cuerpo. Separe los dos labios para poder ver dentro, estaba todo oscuro, despredendia un olor muy fuerte y salia un liquido del agujero; cogí un poco, lo pobre, estaba delicioso, quería mas así que me metí dentro de su coño.
Todo era muy húmedo y pegajoso, no tarde mucho en llegar al final, había un agujero muy pequeño, supongo que por ahí esta el útero.
Me empezó a dar el sueño así que me acomode y me dispuse a dormir, aunque no pude pegar ojo porque a los minutos sonó el despertador, de repente, como si fuera un terremoto, todo se volvió patas arriba; Ainhoa se levanto y empezó a gritar mi nombre, claro, yo no estaba en la cama:
- ¡¡¡Ivan!!! ¿¡Donde estas!?
Yo me empece a mover para no caer porque las paredes de resbalaban, Ainhoa empezó a excitarse y a gemir por culpa mía:
- Mmmmhhhh...¿que esta pasandoooo?
Metió sus dedos dentro de su coño, me agarro por el pie derecho y me saco a una velocidad increíble:
- ¡Ivan, ¿se puede saber que estabas haciendo dentro de mi vagina?!
- Es que...yo...no podía dormir...
- Beeeggg pero que asco, estas empapado de mi...bueno, de eso, te voy a lavar y luego me voy al instituto.
Cuando acabo de lavarme, se vistió y preparo la mochila:
- Volveré sobre las 3 de la tarde, si quieres te dejo encendida la tele para que veas Netflix, dicen que la película de Death Note es una mierda comparada con el manga, ya me dices que tal cuando regrese.
Me quede unas cuantas horas solo, me vi la de Death Note (una mierda por cierto) y vi que mas había en la plataforma, hasta que sentí un portazo que retumbo toda la casa:
- ¡JODER OSTIA PUTA! ¡NO ME CREO QUE ME HAYAN ECHADO DEL CURRO, MACHO! ¡ME CAGO EN TODO LO CAGABLE TÍO!
Mierda mierda mierda mierda, era el hermano de Ainhoa, Samuel, pero no era posible, si tenia trabajo hasta las 5. Paso por el pasillo enfrente de la habitación donde estaba.
- ¿Que coño hace la televisión puesta?
Estaba tan paralizado que me quede quieto encima del mando y el me cogió creyendo que yo era el mando:
-¿¡¿¡QUE DEMONIOS ERES TU!?!?