Siento discrepar, pero las llamadas "falsas creencias" sobre el m-learning (que el alumno se puede distraer con el uso de dispositivos móviles, que los smartphones tienen pantallas demasiado pequeñas, que son delicados y se estropean y pueden ser robados,...) no son falsas creencias, son pegas, pegas muy reales.
Como todo, cada opción en esta vida tienen ventajas e inconvenientes. Los inconvenientes pueden ser más o menos salvables. Cuando mediante cambios organizativos y metodológicos son salvables y, sobre todo, las ventajas superan con creces el peso de los inconvenientes, entonces merece la pena ponerlo en práctica. Las sugerencias para crear un reglamento interno especial para trabajar con dispositivos móviles tipo BYOD es una forma de establecer un método y una organización para salvar precisamente muchas de esas pegas, pero no porque sean falsas. Si lo fueran ese reglamento no tendría sentido.