Fabulas Argentinas

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Ronna Bordelon

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Aug 3, 2024, 3:59:49 PM8/3/24
to harconsrolsio

En Fbulas argentinas Godofredo Daireaux traslada la sabidura de la vida que encierra la moraleja de toda fbula a un escenario para l cercano. Conocedor de los relatos de La Fontaine, Daireaux los adapta a los pasajes de la pampa argentina. As desfilan, pgina por pgina, la fauna, la flora y las sencillas y humildes gentes criollas.
A travs de sus fbulas conocemos animales tan notables como el teruteru, de la vizcacha a la comadreja, de la lechuza al cndor, del perro cimarrn al colibr, y tambin humanos sencillos de innegable simpata.
Estas Fbulas argentinas son narraciones breves, de estructura sencilla y de prosa difana. Fluctan entre la inocencia, el humor y la irona, dejando sentada, casi siempre, la intencin pedaggica del autor de mostrar alguna reflexin moral.

POR JORGE PINEDOAs como la alegra no es slo brasilea (tambinla hay en Espaa, en Taiwn, en las islas Caimn),los seres mticos tampoco son monopolio exclusivo de los antiguosgriegos o de los hollywoodenses contemporneos. Mientras se continaignorndolo todo respecto a la alegra, de seguro que losmitos tambin estn presentes desde hace milenios en estasblindadas pampas, valles, montaas, quebradas y cortes. Msespecficamente se encuentran (casi) todos acopiados en este libro,en negro sobre blanco, uno al abrigo del otro, en borgeano desorden alfabticocomo si el mundo se hubiese creado con la letra A y sucumbido al apocalipsiscon la Z.
Obra del ingente esfuerzo de Adolfo Colombres, un abogado tucumano cuyaaficin por el folklore y la historia lo llev a la aficinpor la ciencia antropolgica, Seres mitolgicos argentinosrealiza el prolijo inventario de cuanto ser legendario o extraordinariohaya sido atrapado por la cultura popular. Provenientes en buena medidade los panteones generados en las comunidades etnogrficas (tobas,matacos, mocoves, pilag, chorotes, onas, chulupes,tehuelches, etc.), el catlogo de Colombres comprende asimismopersonajes mixturados, hbridos o sincrticos de los sectorescriollos como el Familiar, el Ekeko, La Llorona o el Lobizn.
Situados respectivamente en el tiempo, la cultura y el espacio correspondientesa travs de un prlogo pletrico de sentido comny de suma utilidad para la ubicacin del lego, los protagonistasdel inventario constituyen, en su incesante sumatoria, un mito suplementario:el que desmitifica que no hay mitos argentinos. Y as lo hace debidoa que la carencia de un sustento terico que los instale en ununiverso de sentido, fuerza a que cada personaje se sostenga por la prepotenciade sus propias imgenes en forma, se dira, “arltiana”.Nada ms lejano a que tal circunstancia se convierta en una contradiccin,ya que al autor no le es exigible el dominio de un terreno tan alejadoal propio; por el contrario, los resultados hablan de las carencias dela antropologa acadmica que, imbuida en su paleofenomenologapresemiolgica, ha demostrado ser incapaz de realizar una obra,al menos, como la presente.
Bienvenida entonces la catrtica sucesin de seres fantsticos,sagrados y profanos, pues todos juntos componen un universo que hararegocijarse a Tim Burton y resucitar a Goya. La sagacidad propia del lectorpermitir que, para armar un mito en el cual tomen su lugar lospersonajes respectivos, le sea preciso acudir a los ndices delas ltimas pginas donde se renen todos los seresagrupados por etnia y volver, por gracia del orden alfabtico (antela ausencia de la referencia a la numeracin de pginas)hasta que se recomponga la historia ancestral que les da sentido. Pues,de lo contrario, queda un personaje suelto, desencajado, aniquilando ala humanidad, al tiempo que otro, lejano en la lengua, el tiempo y elespacio, le arranca a las mujeres los dientes de los labios vaginalesy as facilita la procreacin, entre otras cosas.
Libro de consulta para el literato a la caza de personajes fantsticos,de referencia para el antroplogo (aficionado o no, escasa es ladiferencia), Seres mitolgicos es, por sobre todo, un libro dearte. Las ochenta y seis tintas realizadas por la genial mano de LuisScafati (Gran Premio Nacional, entre otros galardones) resultan fuertes,temerarias,inquietantes en su luminosa belleza. Ilustraciones que otorgana los seres mticos una corporeidad que acaso, en su origen telrico,no siempre hayan obtenido. Lo que multiplica el carcter mitogrficode un volumen signado por la creacin.

Por Sebastin Basualdo“Una antologa es la puesta en escena de esa melancolay esa nostalgia por toda la literatura ausente de nosotros: la que lemosy olvidamos, la que ignoramos, la que vendr”, dice GuillermoSaavedra en el prlogo a su seleccin de cuentos de escritorasargentinas publicada recientemente por Alfaguara, y agrega que no considera“o femenino un gnero o subgnero literario ni unaamable variedad temtica (...) Se trata, ms bien, de unasuerte de deber cvico: en un mundo todava obstinado enpensar en masculino, publicar literatura escrita por mujeres es una modestacontribucin a la igualdad de derechos y una invitacina disfrutar de la diversidad”.
Tres cuentos, firmados por Esther Cross, Liliana Heker y Luisa Valenzuelaproponen variantes sobre un vnculo fraterno: una mujer celosadel noviazgo de su hermano con una enana; las astucias de una niapara atraer la atencin de condescendiente y adorada hermana mayor;la inversin del sentido de la fbula de la hermana malaque, al hablar, expele alimaas.
Amalia Jamilis narra la silenciosa complicidad entre una nia ysu ta poltica. Ana Mara Shua cuenta la muertede un padre a travs del paralelo aparentemente indigno del actode pescar.
Griselda Gambaro, Silvia Iparraguirre, Vlady Kociancich, Tununa Mercado,Elvira Orphe y Hebe Uhart ensayan aproximaciones muy diversasa las relaciones entre hombres y mujeres: desde un matrimonio donde elhombre somete brutalmente a su mujer hasta un enamoramiento efervescentepero no correspondido, pasando por un conato de violacin, un desencuentrodoloroso y digno, la persistencia del deseo ms all dela prdida, y la confrontacin entre el amor a los hombresy a los perros.
Sara Gallardo convierte la gesta del cruce de los Andes por el ejrcitode San Martn en un ntimo episodio de supervivencia dedos soldados enemigos que se resuelve razonando lo sobrenatural. LilianaHeer y Silvina Ocampo exponen, por caminos dismiles, la tragediade sendas mujeres alcanzadas respectivamente por la locura y la desgracia.Como dice Guillermo Saavedra, “estas catorce mujeres no condensanla literatura argentina pero la convocan, ntegra, con la excelenciade las partes que saben aludir al todo”.

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