LLAMADOS A SER SANTOS Y SANTAS EN LA VIDA COTIDIANA
1º de Noviembre / Solemnidad de Todos los Santos y las Santas
“La liturgia nos invita a compartir el gozo celestial de los santos, a gustar su alegría. Los santos no son una exigua casta de elegidos, sino una muchedumbre innumerable, hacia la que la liturgia nos exhorta hoy a elevar nuestra mirada.
En esa muchedumbre no sólo están los santos reconocidos de forma oficial, sino también los bautizados de todas las épocas y naciones, que se han esforzado por cumplir con amor y fidelidad la voluntad divina. De gran parte de ellos no conocemos ni el rostro ni el nombre, pero con los ojos de la fe los vemos resplandecer, como astros llenos de gloria, en el firmamento de Dios.
El autor del libro del Apocalipsis los describe como una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua (1ª lectura).
Este pueblo comprende los santos del Antiguo Testamento, desde el justo Abel y el fiel patriarca Abraham, los del Nuevo Testamento, los numerosos mártires del inicio del cristianismo y los beatos y santos de los siglos sucesivos, hasta los testigos de Cristo de nuestro tiempo.
A todos los une la voluntad de encarnar en su vida el Evangelio, bajo el impulso del eterno animador del pueblo de Dios, que es el Espíritu Santo.
El apóstol san Juan observa: Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! (2ª.lectura) Por consiguiente, es Dios quien nos ha amado primero y en Jesús nos ha hecho sus hijos adoptivos.
En nuestra vida todo es don de su amor. ¿Cómo quedar indiferentes ante un misterio tan grande? ¿Cómo no responder al amor del Padre celestial con una vida de hijos agradecidos? En Cristo se nos entregó totalmente a sí mismo, y nos llama a una relación personal y profunda con él.
Dice Jesús: "Bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los puros de corazón, los artífices de paz, los perseguidos por causa de la justicia" (Evangelio).
En realidad, el bienaventurado por excelencia es sólo él, Jesús. En efecto, él es el verdadero pobre de espíritu, el que llora, el manso, el que tiene hambre y sed de justicia, el misericordioso, el puro de corazón, el artífice de paz; él es el perseguido por causa de la justicia.
Las Bienaventuranzas nos muestran la fisonomía espiritual de Jesús y así manifiestan su misterio, el misterio de muerte y resurrección, de pasión y de alegría de la resurrección. Este misterio, que es misterio de la verdadera bienaventuranza, nos invita al seguimiento de Jesús y así al camino que lleva a ella.” (Benedicto XVI: Fragmentos de la Homilía del 1º de Noviembre del 2006)
GUIÓN
Bienvenida.
En esta Solemnidad de Todos los Santos y de Todas las Santas recordamos las palabras con las que Benedicto XVI comenzó esta celebración:
"Queridos hermanos y hermanas, hoy contemplamos el misterio de la comunión de los santos del cielo y de la tierra.
No estamos solos; estamos rodeados por una gran nube de testigos: con ellos formamos el Cuerpo de Cristo, con ellos somos hijos de Dios, con ellos hemos sido santificados por el Espíritu Santo.
El glorioso ejército de los santos intercede por nosotros ante el Señor; nos acompaña en nuestro camino hacia el Reino y nos estimula a mantener nuestra mirada fija en Jesús, nuestro Señor, que vendrá en la gloria en medio de sus santos.
Antes de las lecturas
La Palabra de Dios es un estímulo a la plena confianza en que hemos sido creados para la Vida y la felicidad definitiva.
Seguir el camino de Jesús es entrar en su escuela de alegría y de santidad.
“Somos un pueblo que camina y juntos caminando queremos alcanzar, otra ciudad que no se acaba, ciudad de amor y eternidad.”
Oración Universal
- A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Padre Nuestro.
1. Por la Iglesia que en nuestro país, que te pide por la santificación del pueblo argentino y la glorificación de sus siervos de Dios. Oremos.
2. Por los hombres y mujeres del mundo especialmente los responsables de la política y la economía para que no cesen en su empeño de proteger la creación, cuidando su ecología. Oremos.
3. Por las intenciones de los enfermos, los desocupados, los que viven tristes y angustiados, para que encuentren solidaridad, cariño y compañía.
4 ..Por los creyentes de las diversas religiones, para que con el testimonio de sus vidas y el diálogo fraterno, ofrezcan una demostración clara de que el Nombre de Dios es portador de paz. Oremos.
Presentación de los dones.
Presentamos el pan que será Pan de Vida.
Presentamos el vino que será bebida de salvación.
Son los dones humanos que serán para nosotros anticipo del banquete pascual de todos los santos y las santas junto al Señor resucitado.
Introducción a la Plegaria Eucarística
Elevamos nuestra acción de gracias al Dios de la Vida, que nos une en la “comunión de los santos”
Comunión
En la comunión recibimos el Cuerpo y la Sangre del Señor Resucitado. Él nos dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”
Esta es la mesa de los peregrinos y peregrinos de la tierra que esperamos el banquete definitivo en la comunión de las santas y de los santos, resucitados en la vida perdurable.
Despedida
Nos bendice el Dios de la Vida, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Nos despedimos con la esperanza de encontrarnos un día, con todos los santos y las santas, junto al Señor Resucitado
Lectura bíblicas Apocalipsis 7,2-4.9-14; ; Salmo 23,1-6; 1 Juan 3,1-3; Mateo 4,25-5,12
UNIDOS EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS
2 de Noviembre/ Conmemoración de los Fieles Difuntos
La Conmemoración de los Fieles Difuntos es una ocasión de manifestación de la religiosidad popular, según distintas tradiciones, culturas y sensibilidades.
Los textos bíblicos, las oraciones y los cantos que la liturgia propone para este día van introduciendo en una realidad intangible resumida en una expresión de la fe: “creo en la resurrección de los muertos”
¿Por qué si Dios estableció un compromiso con los hombres y mujeres concretos y si quiso compartir en Jesucristo un tiempo determinado de nuestra historia, permitirá que cada persona, nacida de un chispazo de su amor, se apague definitivamente en la nada?
La Eucaristía nos une a quienes no están visiblemente con nosotros y nos alienta a reconocer el destino definitivo de todos los vivientes.
Una cadena solidaria recorre en misteriosa unión a quienes ya se encuentran en la plenitud de la vida, a quienes experimentan el proceso de purificación definitiva y a quines vislumbramos anticipos que se expresan en fórmulas precisas: “Creo en la comunión de los santos, la resurrección de la carne y la vida perdurable”.
GUIÓN
Bienvenida.
Hoy recordamos a todos nuestros queridos difuntos y difuntas.
Ellos y nosotros esperamos reunirnos, finalmente, junto a Jesús Resucitado, el vencedor definitivo del mal y de la muerte.
Antes de las lecturas
La Palabra de Dios es un estímulo a la plena confianza en que hemos sido creados para la Vida y la felicidad definitiva. Del Amor salimos y al Amor esperamos llegar.
Oración Universal
- A cada intención respondemos: Te lo pedimos, Dios de la Vida.
1. Por la Iglesia, familia de los creyentes en Jesús, llamados a dar testimonio de su fe ante la dura realidad de la muerte.
2. Por quienes han muerto a causa de la enfermedad, los accidentes, las violencias, el transcurso de los años o la entrega heroica a sus hermanos.
3. Por las intenciones de todos los que en este día recuerdan a los difuntos queridos, para que encuentren consuelo y esperanza afirmados en la fe en Jesucristo, el Señor Resucitado.
4. Por nuestros queridos difuntos y difuntas, para que Dios los introduzca en el reino de la serenidad, la alegría y la paz.
Presentación de los dones.
Presentamos el pan que será Pan de Vida. Presentamos el vino que será bebida de salvación.
Son dones humanos que serán para nosotros anticipo del banquete pascual junto al Señor resucitado.
Introducción a la Plegaria Eucarística
Elevamos nuestra acción de gracias al Dios de la Vida, garantía de la resurrección de los muertos y de la plenitud de su reino.
Comunión
En la comunión recibimos el Cuerpo y la Sangre del Señor Resucitado. Él nos dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”
Despedida
Nos bendice el Dios de la Vida, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Nos despedimos con la esperanza de encontrarnos un día, con todos nuestros difuntos, unidos junto al Señor Resucitado
Lectura bíblicas sugeridas: Sabiduría 3,1-6.9; Salmo 129; 1 Corintios 15,51-57; san Juan 11,21-27.
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