El paseo por el Retiro con mi colega de la cooperación en Guinea
Ecuatorial se ha prolongado. Los dos hemos leído un tanto estupefactos
unas "desmemorias de África" (El País 4-12-2020). Horrores: "niños,
ancianos, mujeres, sujetos a violaciones, pillaje... abandono de los
cultivos y emigración forzada hacia la isla de Fernando Poo. Sucesos
acaecidos hacia 1922. Poco se sabe de nuestra llegada y primeras
peripecias de la colonización. Sin embargo, la hipótesis de hambrunas
en el continente y una fuerte emigración hacia la isla no se
corresponde ni con las observaciones de quienes vivieron ahí durante
la Segunda Republica o en el periodo franquista. La población foránea
de la isla estaba constituida por nigerianos, calabares, que formaban
la mano de obra de las plantaciones de cacao. Los fangs guineanos eran
más bien escasos y los autóctonos, los bubis, el grueso de la
población urbana -servicios domésticos, oficiales administrativos,
policía- junto a algunos campesinos autónomos que cultivaban sus
pequeños huertos de subsistencia.
También hemos leído otro artículo reciente publicado en la revista del
ministerio de Industria y Comercio, ICE, sobre el presente petrolífero
de Guinea Ecuatorial. Recomponemos nuestras observaciones.
Efectivamente no hay una cobertura histórica de la colonización. Las
informaciones más fidedignas corresponden a los años posteriores a
nuestra guerra civil y en especial al periodo en que se inician los
movimientos de liberación e independencia. No hubo grandes
perturbaciones pero si se aplicó bastante mano dura con los disidentes
más destacados. Algo parecido a lo que practicaba el "régimen" con sus
opositores en la metrópolis. Se registró alguna muerte, como la de
Acacio Mañé, me lo ha recordado Donato Ndongo, el gran escritor
guineano en lengua española.
Llega la independencia y con ella la tiranía sanguinaria del
presidente Macias. Un golpe de estado acaba con su vida y un grupo de
militares capitaneados por el actual presidente, Teodoro Obiang, toma
el poder y reclama la cooperación española. Se organiza una mini
cruzada caritativa. La visita del rey Juan Carlos al país desencadena
una acogida entusiasta en las calles. Quizá aquella manifestación
ciudadana no debió agradar a los gobernantes guineanos que pronto
empezaron a tomar distancias.
Las maneras de la dictadura se han suavizado, no hay terror, pero no
han desaparecido del todo. Sin embargo, la extracción de petróleo y el
procesamiento de hidrocarburos -GNL , metanol y LPG- han hecho de
Guinea Ecuatorial el tercer productor del África subsahariana, detrás
de Nigeria y Angola, así como el primer productor per cápita de todo
el continente. La riqueza sobrevenida y los intereses de las
petrolíferas han borrado cualquier condena por abusos en lo derechos
humanos. La opacidad democrática no se cuestiona.
Las prospecciones petrolíferas se iniciaron al reanudarse la
cooperación española, pero por motivos poco conocidos se abandonó su
búsqueda. La cooperación tuvo un componente mucho mas caritativo:
colegios e institutos, sanidad, adiestramiento de la policía y el
ejército. Los intentos de ordenar las cuentas del Banco Central o de
la Hacienda Pública cayeron en saco roto. Obiang, astuto y precavido,
situó al Banco Central en la órbita del franco-cefa y los dineros de
los hidrocarburos en cuentas de la "corona" en monedas plenamente
convertibles.
La extracción de petróleo, alcanzo un record, en 2009, de 361.296
barriles/día, que para una población de 650.000 habitantes situaba al
ciudadano guineano como el cuarto beneficiario per cápita en el mundo
de los hidrocarburos, solo superado por los habitantes de Qatar,
Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. El destino de esa riqueza es otra
cosa.
Construcciones esplendorosas, nuevos y muchos ministerios y también
una ciudad en la periferia de la capital con palacetes para cada uno
de los máximos dignatarios que asistirán a la próxima cumbre de la
Unión Africana; incluso una playa a pié de escalera con arenas doradas
traídas de lejos que cubrirán las oscuras tierras volcánicas de la
isla de Bioko. En el continente, en Bata, su capital, un paseo
marítimo construido con mármoles rosas pero sin paseantes. También
inversiones con mayores ambiciones a largo plazo como un puerto de
aguas profundas para atraer el tráfico marítimo de la costa occidental
africana. Y, sin embargo, los apagones de luz siguen siendo frecuentes
y el abastecimiento de aguas dependiente de las fuentes públicas,
mientras la actividad privada sigue sujeta a los caprichos de la
política y de sus administradores.
La lluvia impide tomar asiento en mi banco del Retiro; no puedo
invitar a mi acompañante a sentarse. Nos despedimos comentando lo
necesario que resultaría una recomposición de la memoria histórica del
paso de España por las tierras africanas del único país de ese
continente en el que se habla nuestra lengua.
.– Por Luis Alcaide
http://www.capitalmadrid.info/2010/12/8/0000018671/guinea_ecuatorial__del_ayer_y_del_presente_al_futuro_del_petroleo.html