Hace cuarenta años que venimos asistiendo a este acontecimiento, sumergidos en el ambiente de miedo, de zozobra y de duda de si amanecerá el día 13 de Octubre sin que alguno de nuestros familiares, compañeros, amigos o nosotros mismos haya sido detenido y encarcelado. Las fiestas y bailes que celebramos a propósito de esta efeméride, hace cuarenta años que no son más que respuesta forzosas a las órdenes de las fuerzas de la represión que nos lleva y trae de una parte a otra, nos dejan abandonados en la capital, hambrientos, bajo la lluvia, o llorando a un ser querido que ha sido detenido y asesinado.
INDEPENDENCIA O “ETÓ FILÍ”
Hace cuarenta años (parece mentira a los que vivimos aquel 12 de octubre de 1.968) que nos condujeron a dar el peligroso y desconocido paso hacia la “independencia”, término que por no existir en nuestros lenguajes, difícilmente podía ser asimilada su realidad. En la lengua fang, por ejemplo lo llaman “Etó filí”. Algo así como “estado de libertad” (“Fili”, del inglés, “free”) Algunos lo bautizaron con un afrancesado “Endepandang”. Ni siquiera fuimos lo suficientemente atrevidos y valientes para incorporar a nuestra lengua tan permeable el término español de “Independencia”.
Por huir de resabios y complejos coloniales, por demostrar que ya no éramos “aloá” (esclavos) nos hemos quedado sin una verdadera definición de ese término; quizás por que no nos dio tiempo a encontrar el término adecuado en nuestras lenguas autóctonas. Algo de precipitación… -reconocen muchos- hubo en eso de independencia. (Ni siquiera nuestro llorado Josué (que en paz descanse), experto e insuperable dominador de la lengua fang, ducho traductor y brillante locutor fang de Radio Malabo, fue capaz de encontrar una traducción a la palabra “independencia”.
Fue más cómodo lo de “estado de libertad” (etó filí). Lo contrario de “Oloá” (esclavo) es “filí” (libre). Parece que este último término, traído del inglés y asumido con tanta facilidad, fue el significado que mejor se adecuaba a lo que pensábamos de la independencia. Pero, cuarenta años después, ni hemos encontrado la traducción real ni practica de la palabra independencia (quizás por los múltiples nubarrones de precipitación, malquerencia y enfado con que nos fue entregada; lo cierto es que tampoco nos hemos desprendido del término libertad ( “filí”) que tanto conocemos y añoramos. Cuarenta años de haber sido empujados precipitadamente a la “independencia” y encorsetados en la “Materia Reservada), la independencia nos ha negado sistemáticamente la libertad.
Tiene, por eso todo el sentido, legitimidad, y derecho la existencia de fuerzas políticas, partidos y movimientos de oposición que han surgido a lo largo de los 40 años de desconocida independencia y ausencia de libertad en los que nos debatimos todos. Cuando nos han anunciado la llegada de la independencia, como ausencia del colonialismo y de la esclavitud, dela mano de la potencia colonizadora, hemos quedado atrapados, de nuevo en las garras de la esclavitud, de la mano de un repugnante y odioso símbolo colonial: el “Guardia Colonial” que se resiste a desaparecer y dejarnos libres. ¡Cuarenta años después!
Hace ya cuarenta años, el pueblo de Guinea Ecuatorial, nosotros, venimos aguantando, estamos atrapados en los colmillos de un sistema de gobierno que no tiene nada que envidiar al viejo y trasnochado régimen negrero colonial, donde las fuerzas de la represión, de humillación, de castigos corporales, de persecución, de detenciones arbitrarias, de encarcelamientos y asesinatos en las cárceles, nos tienen metidos en un brete, exactamente igual que aquellos tiempos coloniales, agarrotados en un aquelarre de brujos inhumanos donde desaparecen y son asesinados niños, mujeres, hombres ofrecidos en sacrificios humanos para alimentar el régimen terrorífico. Nos niegan la participación en el derecho a la vida y el disfrute de las abundantes riquezas regaladas por Dios y la naturaleza; tienen hundido el país en el fango abyecto de la corrupción; tienen las cárceles atiborradas de presos de conciencia; conjuran, por ser incapaces, toda posibilidad de
desarrollo del país; hacen de la violación de niñas y mujeres, del narcotráfico, de su conexión con el terrorismo internacional, de la matanzas y la maldad, su vida y supervivencia y el centro de de su poder y su gobierno. Han convertido a Guinea Ecuatorial en un paraiso para el hampa, uno de los lugares de los más peligrosos del mundo.
Cuarenta años después, la pregunta cae por su propio peso:¿De qué manera puede hoy Guinea Ecuatorial y su pueblo abatido deshacerse de tanta tragedia, librarse de sus protagonistas y hacer de su “independencia” un auténtico “Etó Filí”?
En esta batalla estamos. Cuarenta años después parecen haberse agotado todas las vías que podrían hacer posible el nuevo aforismo democristiano de: “Si quieres paz prepara la paz”, que viene marcando la acción de nuestra oposición, en contradicción con el viejo dicho latino “Si vis pacen para bellum” que alimenta y anima a la tiranía.
Me sumo al Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, a su equipo de Gobierno en el exilio,a sus militantes, simpatizantes y amigos, en el propósito de anunciar a nuestro pueblo que tenemos renovado nuestros propósito de poner fin la tragedia de cuarenta años. Prueba de que queremos la paz y preparamos la paz, es nuestra disposición y ofrecimiento a facilitar la salida de la tiranía de nuestro país: un puente de plata para el tirano. Es nuestro deseo y propósito que cuarenta años después de tanta tragedia, nuestro pueblo, todos, encontremos por finl a luz de la libertad. No vamos a defraudar. Por eso,:¡Feliz año cuarenta de nuestra independencia, si ha de ser el comienzo de la verdadera libertad que estamos preparando, y a veces parece inalcanzable. Pueblo de Guinea Ecuatorial, rompe tus cadenas.
--------2007. Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio.Gabinete de prensa. www.guinea-ecuatorial.org