Exilio. España.- 17 de junio de 2010. Una persona cualquiera en un punto cualquiera de Guinea Ecuatorial si necesita atención médica debe llevar al hospital sus propias medicinas, sus sábanas, sus toallas, y hasta la cama en la que deba reposar. Aun así nadie le garantiza que vaya a ser atendida, y en el caso de serlo nadie le garantiza que reciba el tratamiento adecuado. Los hospitales, como el resto de instituciones de Guinea Ecuatorial, son trampas diseñadas y montadas por la dictadura para mantener al pueblo en el nivel de la supervivencia y del miedo. Que la UNESCO, prefiera aliarse con el dictador antes que apoyar la causa de nuestro pueblo es algo que ya no nos sorprende...
...,pero otorgar un premio para reconocer la labor de personas que investigan por mejorar la vida de la humanidad y bautizarle con el nombre del tirano Obiang nos parece un grave insulto a nuestra dignidad como pueblo, teniendo en cuenta que somos unos de los países con mayor mortalidad infantil del mundo entero, y cuyas gentes sufren cárcel, torturas y asesinatos por parte del Gobierno desde que España concedió la Independencia en 1968.
Pese a ser un país inmensamente rico, seguimos viendo como mueren nuestros niños de hambre y por falta de medidas básicas de higiene, como el agua corriente, disponible solo para un 10 % de
la población. La UNESCO se burla del pueblo de Guinea Ecuatorial. Y esto es inaceptable. La UNESCO debe rectificar y pedir perdón al pueblo de Guinea Ecuatorial a quien está ofendiendo en sus más básicos derechos.
Conceder un premio con el nombre del tirano Obiang Nguema significa dar carta de reconocimiento a las torturas y a los asesinatos bajo custodia, enterrando para siempre a las miles de víctimas inocentes que la dictadura se ha cobrado a lo largo de 40 años. Conceder este reconocimiento a la salvaje dictadura de Obiang significa ceder al poder de los lobbies internacionales que a cambio de mucho dinero se esfuerzan por comprar medallas e ínsulas al sanguinario dictador. Quien reciba un premio con el nombre de Obiang Nguema se verá manchado de sangre en el
momento de recogerlo, y tendrá que saber que montante económico que se le otorgue estará manchado con la sangre de nuestro pueblo, con la sangre de miles de inocentes.
Es además indignante saber que la UNESCO aplaza el premio mientras busca una solución que no desagrade al dictador. Esto nos demuestra que la UNESCO, pese a estar basada en el respeto a los Derechos Humanos, no ha pensado en ningún momento en el daño que le puede causar al pueblo de Guinea Ecuatorial. Ha tenido que ser el clamor internacional y la negativa de Estados Unidos y Francia, los que detengan el proceso de entrega del Premio. Suponemos que los expertos de la UNESCO no habrán leído el reciente informe de su colega de la ONU Manfred Nowak sopbre la tortura y el terrorismo de estado en Guinea Ecuatorial, en el que se detalla con precisión el nivel de humillación que sufre nuestro pueblo. Es evidente que los datos que han manejado los expertos de la UNESCO no han sido cotejados con la realidad. Y lejos de reconocer su error, se han parado en seco al ver peligrar su imagen ante el mundo entero.
Exigimos la anulación inmediata del Premio Obiang Nguema de la UNESCO, quien debería mirar más por el interés de las personas que por el del suyo propio, valorando el daño que puede
hacer a un pueblo castigado por el terror durante 40 años. Nos entristece profundamente que en un organismo como la ONU haya países, como España, que apoyan de manera explícita la creación de este premio del terror. Pedimos a las organizaciones internacionales que con su campaña han detenido este proceso, que continúen luchando hasta eliminarlo por completo y seguir en la lucha hasta la liberación final de nuestro pueblo de las garras de Obiang Nguema, su familia y sus lobbies.-
Somos un pueblo digno. Somos un pueblo pequeño, con una gran cultura y una historia muy antigua. Nuestras gentes son hospitalarias y amables, y podrían ser muy felices. Somos un pueblo de la Comunidad Internacional que merecemos el mismo respeto que cualquier otro, y así se lo
exigimos. Y se lo exigimos en primer lugar y antes que a nadie a las Naciones Unidas y a todas sus instituciones, pues son un modelo a seguir para nosotros, para los que creemos en un futuro cercano, libre, democrático y respetuoso con las personas y con sus derechos.