Maite
unread,Jun 1, 2009, 1:34:21 PM6/1/09Sign in to reply to author
Sign in to forward
You do not have permission to delete messages in this group
Either email addresses are anonymous for this group or you need the view member email addresses permission to view the original message
to Guías para la transformación: lectura compartida
Aupa,
Después del largo silencio que había tenido, escribo como para
aburriros :-).
Me subo un ratito al tren para charlar hasta la siguiente parada. Creo
que te interpreto, María. Creo que en muchas organizaciones es difícil
trazar una línea que divida claramente lo que es producto de la
concepción organizativa y lo que es producto del enfoque destructivo
para con los demás de quienes ostentan poder sobre otros.
Lo que yo sostengo en el libro es que la propia concepción
organizativa -es decir, cómo concebimos las relaciones, el trabajo, la
jerarquía, el poder, los objetivos, etc.- más imperante nos lleva a un
atolladero, ya que es contradictoria en sí misma y produce malestar y
despilfarra energía, conocimiento, riqueza…
Algo que llama poderosamente la atención es el cambio en la cultura y
formas de relación que se produce en las experiencias de
transformación profunda: “a toro pasado” se observa que todo es como
muy natural, muy sencillo, de sentido común… Pero antes no lo fue así,
incluso con las mismas personas.
Por ello, creo que cuando se dice que hay que transformar a las
personas, si no no hay nada que hacer, porque son ellas las que
transforman las organizaciones, lo comparto pero sólo en parte. Ya que
incluso con la mejor de las voluntades, con la mejor de las
disposiciones, las personas “transformadas” tampoco pueden hacer mucho
si no cambian sus conceptos y enfoques organizativos, y no en teoría
sino a través de practicar con nuevos enfoques y conceptos. Nos
podemos mover de un estilo de dirección autoritario a uno más
paternalista y/o humanista, pero sigue faltando mucho si no superamos
la concepción organizativa tradicional con todas sus derivadas…
Gracias, María.
Coincido contigo, Ester, en que hay una gran diferencia entre
planificar para una misma (aunque sea en equipo, pero con amplio
margen para cambios) o que otros te planifiquen y/o planificar lo de
otros. Y bienvenida al nuevo tren.
Lo de Transformáticos Anónimos me hace gracia, pero me chirría un poco
por lo siguiente: para mí, habría dos formas de abrazar algo nuevo:
1) Desde la trascendencia: tengo fe en esa nueva idea, aunque no la
entiendo, ni la siento (no me es inmanente, sino exterior). Por alguna
extraña razón confío en que así sea y me encamino hacia allí
ciegamente.
2) Desde la inmanencia: hay una idea que, en principio, me suena bien,
que me abre a una nueva perspectiva y trato de contrastarlo con mis
experiencias de la realidad. En el momento que yo interiorice esa
idea, será parte de mis actitudes inmanentes, será parte de lo que me
impulsa.
Lo de Transformáticos Anónimos me suena al primer modelo. Y me
horrorizaría que alguien pudiera adoptar ese primer modelo, creo que
cada uno debe ir viendo si lo que planteamos tiene sentido o no, por
qué si, por qué no y, si realmente tiene sentido para nosotros, como
apuntaba Iñaki en el otro hilo de conversación, cómo podemos ser
practicantes del modelo transformativo.
Espero que se entienda algo y me perdonéis el rollo. ¿Qué opinas de
todo esto, Silvia?
Un saludo a todas,
Maite