A evitar, otro:
11 de septiembre de 1973,
en
América Latina y el Caribe
Juan Carlos Gómez
Leyton
Dr. en Ciencia
Política
Latinoamericanista
Convoco a
todas las y los intelectuales críticos latinoamericanos a condenar resuelta y categóricamente
la violenta acción del capital oligárquico venezolano y del imperialismo estadounidense
en contra del legitimo, democrático y constitucional Gobierno de la República
Bolivariana de Venezuela que encabeza el Presidente Nicolás Maduro.
Las y los intelectuales críticos latinoamericanos y caribeños no podemos perder
la perspectiva ni confundir de las cosas. Todos sabemos que desde el
momento mismo que el pueblo venezolano puso fin a la decadente democracia
liberal venezolana imperante desde 1958, dando inicio en 1998 a un proceso
revolucionario y democrático, las fuerzas políticas y sociales contrarias
empujadas por el capital nacional e internacional han intentado por todos los
medios frenar dicho proceso. Fracasaron en abril 2002. Y, han fracaso una y
otra vez en todos los procesos electorales que se han presentado. Durante 16
años, el pueblo venezolano, mayoritariamente ha impedido a los sectores capitalistas
recuperar el poder y sus privilegios históricos. Esa es su gran frustración, su
poderosa su rabia y su intenso odio de clase que los moviliza. Hoy intentan
nuevamente derrocar al gobierno legítimamente constituido.
No
confundamos la cosas. Aquí lo que hay que frenar es la manipulación por parte
de los medios de comunicación como la cadena CNN de los acontecimientos que se
desarrollan en la sociedad venezolana. Debemos frenar a la prensa sediciosa y
los análisis tendenciosos al servicio de poder estadounidense. Debemos
aprovechar los medios y las redes sociales de comunicación para dar a conocer
el proceso social, cultural, político y económico que con múltiples dificultades,
errores y problemas se desarrolla hace ya 16 años en Venezuela. En esos 16 años
el pueblo mayoritariamente, es decir, sobre el 50% de los votos libremente
emitidos en limpias y transparentes elecciones ha apoyado el proceso político
abierto con la elección del Presidente Hugo Chávez Frías.
A diferencia
del proceso de la Unidad Popular del Presidente Allende en Chile en 1970-1973,
que nunca conto con una mayoría electoral y ciudadana, el proceso
revolucionario siempre la ha tenido. Ni la prematura muerte del Presidente Chávez
ha impedido esa mayoría se haya menoscabado significativamente. Ahí reside la
desesperación de la oposición capitalista, similar a la vivida en Chile por la
CODE (Confederación Democracia) cuando no logro obtener en marzo de 1973 la
mayoría electoral requerida para destituir constitucionalmente al Presidente
Allende. Al fracaso del "golpe constitucional" de marzo de 1973 abrió
el camino al "golpe militar" de septiembre de 1973. La actual
insurrección de la burguesía y de las capas medias venezolanas constituyo otro
esfuerzo para destruir el régimen político democrático de la República
Bolivariana de Venezuela.
Por eso, debemos decir basta al atropello que hoy está siendo sometido el
pueblo venezolano. Debemos decir basta de muertes. Para evitar que las muertes
populares sean el día de mañana las más, como suele ocurrir en América Latina y
el Caribe, cuando se invoca la defensa de la democracia.
Todos sabemos
que cuando se invoca esa defensa, los defensores, terminan con ella y como
generalmente ocurre los únicos que han terminado sufriendo las consecuencias de
esas defensas han sido los sectores populares. Los ejemplos latinoamericanos sobran.
No debemos permitir que el poder del capital logre su objetivo de
desestabilizar al gobierno popular venezolano de la misma forma como lo hicieron
con el Chile de Salvador Allende y la Unidad Popular. No podemos permitir que
una vez derrocado el gobierno legitimo "el mundo libre y democrático"
llore a los caídos, a los exiliados, a los torturados, a los desaparecidos, a
los humillados, por la dictadura capitalista que se instala en el país, con el
objeto de restablecer, supuestamente, la institucionalidad quebrantada. Ese
discurso ya lo conocemos y sabemos lo que oculta.
La historia no transcurre en vano. Por eso, debemos aprender de ella. Y, ella
nos enseña que cuando los clases propietarias movilizan a las clases medias en
contra de gobiernos populares y revolucionarios lo que se instala son
sangrientas dictaduras.
Sabemos que
cuando se defiende la libertad de expresión lo que viene es su fin. Sabemos cuándo
se defiende los derechos humanos lo viene es: la violación sistemática de los
derechos humanos, tengamos presente los muertos y desaparecidos que dejaron las
dictaduras del capital en Guatemala, El Salvador, Nicaragua; en Chile, en
Uruguay, en Bolivia, en Argentina, en Brasil, durante la década de los setenta.
Todas esas dictaduras se instalaron con el apoyo ciudadano de aquellos que
decían defender la democracia y su libertades, supuestamente conculcadas por
los regímenes derrocados.
Por todo lo anterior debemos evitar otro: 11 de
septiembre de 1973, en América Latina y el Caribe y en Venezuela.
Tengamos
presente las palabras del presidente allende en aquel aciago día.
"superarán (las y los ) venezolanos y
latinoamericanos este momento gris y amargo, donde la traición pretende
imponerse. sigan ustedes sabiendo que,
mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde
pasen los hombres, las mujeres y los niños y las niñas para seguir construyendo
una sociedad mejor"
A defender, por la razón o la fuerza y con el ejemplo de allende, el
proceso revolucionario bolivariano.
Santiago de
Chile, febrero de 2014.
JUAN CARLOS GÓMEZ LEYTON
Posdoctorado en Estudios Latinamericanos, UNAM
Dr. en Ciencia Política, FLACSO-México
Profesor e Investigador Titular
Coordinador de Posgrado
Director Doctorado en Estudios Políticos y Sociales en América Latina, EPSAL.
Facultad de Ciencias Sociales, FACSO
UNIVERSIDAD CENTRAL DE CHILEjcle...@yahoo.com