Permite que tus
palabras se encuentren con las de los demás en una danza en el aire.
Por lo general, la gente quiere imponer sus ideas.
Hablan para que los otros los escuchen y obedezcan.
Esto genera una mala
sensación entre las personas, dañando las relaciones.
En vez de eso, que haya diálogo. Siempre que alguien habla, escucha
atentamente.
Disfruta cada palabra, sonido y respiro que la persona dé y
devuélvele el mismo mensaje,
agregando algo tuyo. Entonces verás que las
charlas se volverán verdaderos bailes en el aire
y las relaciones, bailes en la tierra.
Nadie te enfurece, tú te enfureces cuando los otros no hacen las cosas a tu manera.