Saber que Dios está con nosotrosMiércoles tercera semana Cuaresma. El Señor ha querido venir a nuestra vida, es una presencia viva. Autor: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net
"Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley".
Jesucristo cumple siempre lo que promete. El esfuerzo, el interés y la
búsqueda que Cristo realiza en nuestra alma es algo que Él hace en todo
momento. No pasará el cielo y la tierra sin que se cumpla lo que Dios
nuestro Señor tiene planeado para cada uno de nosotros. Esto tiene que
dar a cada uno de nuestros corazones una gran tranquilidad, una gran
paz. Tiene que darnos la tranquilidad y la paz de quien sabe que Dios
está apoyándole, de quien sabe que Dios está buscándole, de quien sabe
que Dios está a su lado.
Hay veces que los caminos de nuestro
Señor pueden ser difíciles de seguir. Cuántas veces nos preguntamos:
¿por qué el Señor nos lleva por este camino, por qué el Señor nos
conduce por este sendero? Cristo vuelve a repetirnos que Él es la
garantía. Su Palabra misma es la garantía de que efectivamente Él va a
estar con nosotros: "No pasará el cielo y la tierra".
Cuántas
veces, cuando nosotros vamos en el camino de nuestra existencia
cristiana, podríamos encontrarnos con dudas y obscuridades. La Escritura
habla del pueblo que está a punto de entrar a la tierra prometida, y en
el momento en que va a entrar, Dios le vuelve a decir lo mismo: Yo voy a
entrar contigo. Yo voy a estar contigo a través de los Mandamientos, a
través de tu vida interior, a través de la iluminación.
Nosotros
tenemos también que encontrar que Dios está con nosotros, que el Señor
ha querido venir a nuestra vida, ha querido venir a nuestra alma, ha
querido encontrarse con nosotros. Su presencia es una presencia viva. Y
el testimonio espiritual de cada uno de
nosotros habla clarísimamente de la presencia viva de Dios en nosotros,
de la búsqueda que Dios ha hecho de nosotros, de cómo el Señor, de una
forma o de otra, a través de los misteriosos caminos de su Providencia,
nos ha ido acompañando, nos ha ido siguiendo. Si el Señor hubiera
actuado como actuamos los hombres, ¡cuánto tiempo hace que estaríamos
alejados de Él! Dios actúa buscándonos, Dios actúa estando presente,
porque sus palabras no van a pasar.
¿Tengo yo esta confianza? ¿Mi
alma, que en todo momento, de una forma o de otra, está iluminada por
el Espíritu Santo para que cambie, para que se transforme, para que se
convierta, está encontrando esa confianza en Dios, está poniendo a
Cristo como garantía? ¿No nos estaremos poniendo a nosotros mismos como
garantía de lo que Dios va a hacer en nuestra vida y que
vemos muy claro lo que hay que cambiar, pero como garantía nos ponemos a
nosotros mismos, con el riesgo -porque ya nos ha pasado muchas otras
veces-, de volver a caer en la misma situación?
Aprendamos a
ponernos en las manos de Dios. Aprendamos a confiar en la garantía que
Cristo nos dé, pero, al mismo tiempo, aprendamos también a corresponder a
nuestro Señor.
"El que quebranta uno de estos preceptos menores
y los enseña así a los hombres, será el menor en el Reino de los
Cielos". La responsabilidad de escuchar la Palabra de Dios hasta en las
más pequeñas cosas, es una responsabilidad muy grande que el Señor ha
querido depositar sobre nuestros hombros, dentro de nuestra concreta
vocación cristiana. El Señor es muy claro y dice que no podemos darnos
el lujo ni de quebrantar, ni de enseñar mal los preceptos, incluso los
menores. Así como la
garantía que Él nos da es una garantía de cara a la perfección
cristiana, Él también quiere que nuestra correspondencia sea de cara a
la perfección cristiana. El Señor nos llama a la perfección.
Vamos
a pedirle al Señor que nos ayude a escucharlo, a tenerlo a nuestro
lado, a tenerlo como garante de nuestros propósitos y de nuestras
luchas. Pero, al mismo tiempo, vamos a pedirle que nos ayude a
corresponder hasta en los preceptos menores. Que no haya nada que nos
aparte del amor de Jesucristo. Que no haya nada que nos impida ser
grandes en el Reino de los Cielos, que no es otra cosa sino tener en
nuestra alma el amor vivo de nuestro Señor, de ser capaces de tenerlo
siempre muy cerca a Él, y al mismo tiempo, de ser profundamente
entregados a todo lo que Él nos va pidiendo.
--
Johanny E. Ramírez B
Nuestro Trabajo mas importante estará siempre en casa. "Harold Lee"
Paz y Bien: Santa Alegria!