El desafío de la Séptima Tradición es un desafío personal, que me recuerda compartir y dar de mí mismo. Antes de lograr la sobriedad la única cosa que yo mantenía era mi hábito de beber. Ahora mis esfuerzos son una sonrisa, una palabra bondadosa y la bondad misma.
Vi que yo tenía que soportar mi propia carga y permitir que mis nuevos amigos caminen conmigo porque por medio de la práctica de los Doce Pasos y las Doce Tradiciones, nunca lo pasé mejor.