Luchar contra la degradación de la Sierra del Guadarrama unió en los años setenta a un grupo de madrileños capitaneados por Antonio Sáenz de Miera, que siguen denunciando el deterioro injustificado del parque.
-Ya llevan casi treinta años celebrando «Aurrulaques». ¿Cómo surgió la idea de estas marchas?
-La idea surgió en la Fundación Cultural Cercedilla, de la que yo era presidente en aquel momento.Yo, que soy de Cercedilla, me siento muy vinculado a la Sierra y he comprobado en mi vida, que ya son 72 años, cómo se ha ido deteriorando estúpidamente, sin que nada lo justificara. Todo lo que se ha hecho hasta ahora ha sido «pan para hoy y hambre para mañana». Por eso, hace 28 años, propusimos hacer una marcha para llamar la atención de los madrileños sobre los valores de la Sierra de Guadarrama.
-¿Es una manifestación contra la gestión de la administración pública?
-En absoluto. Lo hemos hecho siempre en colaboración con la Comunidad de Madrid. Es decir, no se hace frente a la Administración, sino con la Administración, porque los problemas de la Sierra, o los resolvemos todos, Administración y sociedad civil, o no los resuelve nadie.
-A lo largo de la historia de los «Aurrulaques», se ha unido la naturaleza y la literatura a través de la participación de grandes escritores, ¿Por qué?
-Porque la naturaleza es también cultura. El paisaje de la Sierra es un producto cultural, y no se puede desvincular. Desde el punto de vista de Madrid, la Sierra de Guadarrama tiene una gran cultura. Probablemente no habrá ningún Parque Nacional, si es que finalmente se declara Parque Nacional, que tenga tanta carga de historia, de arquitectura y de cultura como la Sierra de Guadarrama. Por eso lo hemos relacionado siempre con la literatura. Desde el momento en que las cosas se empezaron a poner feas, hemos entrado en temas mucho más prosaicos, pero fundamentales.
-¿Por qué será este año el Marqués de Tamarón el que lea el manifiesto?
-Porque hace unos meses él firmó una carta dirigida a la presidenta de la Comunidad de Madrid, al presidente de Castilla y León y a la ministra de Medio Ambiente diciéndoles que era urgente proteger el Guadarrama y que había que tomar medidas inmediatas. Nos pareció que era una manera de unir ese movimiento de defensa del Guadarrama que pilotaba Tamarón y el que nosotros llevamos años tratando de empujar.
-¿Cuál es la principal amenaza que sufre la Sierra del Guadarrama?
-Un urbanismo poco respetuoso. Los planes de los ayuntamientos tratan de fomentar el llamado bienestar a través de la construcción. Eso les ayuda a ellos con las infraestructuras y todo eso no da nada que merezca la pena para la Sierra.
-El lema del «Aurrulaque 2007», es «La protección del Guadarrama no puede esperar más». ¿Qué ha cambiado este año?
-Creemos que es el momento porque la Comunidad de Madrid tiene ya un proyecto de Parque Nacional, que hace falta que se complemente con un proyecto de Castilla y León y la intervención del Gobierno central a través del Ministerio de Medio Ambiente. Las administraciones deben unirse para defender la Sierra del Guadarrama y dar un paso definitivo.
-¿La solución de los problemas de la Sierra de Guadarrama es convertirla en un Parque Nacional?
-Lo del Parque Nacional pensamos que es un paso adelante, pero no es la solución. Nosotros pedimos, fundamentalmente, sensibilidad de los poderes públicos, para que no se deteriore la Sierra de Guadarrama. El Parque Nacional puede ser un medio si se establecen las protecciones adecuadas en las llamadas zonas de transición para evitar el urbanismo depredador.