Norberto
unread,Oct 12, 2009, 11:49:52 PM10/12/09Sign in to reply to author
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to grupo cristiano juvenil
Verdad central: Dios recompensa a todos los que creen sus promesas.
Texto Áureo: [Abraham] tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa
de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios. Romanos
4:20
Trasfondo Bíblico: Génesis 17:1-18:15; 21:1-7
Bosquejo
I. Una nueva identidad
A. Dios hace un pacto
B. Nombres cambiados
II. Señal de obediencia
A. La obligación de Abraham
B. Alcance del pacto
III. Obediencia recompensada
A. Promesa cumplida
B. Fe firme
Objetivo
Analizar el pacto de Dios con Abraham respecto a un heredero y
resolvernos a obedecer a Dios en su pacto con nosotros.
Introducción
La historia de Abraham y Sara es uno de los relatos más fascinantes de
la Biblia. Sus obras de fe se observan a lo largo de las Escrituras.
En realidad, la fe de Abraham en Dios es el ejemplo que Pablo empleó
para explicar la justificación por la fe que hemos experimentado como
cristianos.
A pesar de su fe, Abraham y Sara siguieron teniendo luchas. Cuando no
se materializaba la promesa de un hijo, recurrieron a otros medios
para ver cumplida esa promesa. Pero Ismael no era el hijo prometido.
Dios les daría a Isaac, que era verdaderamente el hijo de la promesa.
La promesa de un hijo estaba vinculada a la fe de Abraham y su
obediencia a los mandamientos de Dios. Abraham expresó su fe en Dios
obedeciéndole. Y en respuesta a la fe y a la obediencia de Abraham,
Dios fue fiel.
Abraham y Sara muestran cómo podemos ser fieles a Dios. Dan ejemplo de
cómo podemos confiar en Dios y ser recompensados por nuestra fe.
Comentario Bíblico
I. Una nueva identidad (Génesis 17:1-4)
A. Dios hace un pacto
Pregunta: ¿Qué propósito tiene el texto al mencionar la edad de
Abraham en Génesis 17:1?
La historia de Abraham en Génesis abarca varios años. Los
acontecimientos de Génesis 17 ocurren trece años después del
nacimiento de Ismael (16:15,16) y veinticuatro años desde que Dios
llamó a Abraham para que dejara su país (12:4). El hecho de que Moisés
mencionara la edad avanzada de Abram nos da un contexto histórico
preciso para el pacto que Dios estaba a punto de hacer con Abraham.
También destaca el carácter milagroso del nacimiento de Isaac.
Génesis 17:1 también revela algo acerca de Dios. "Jehová" (Yahvé) se
le apareció a Abram como "el Dios Todopoderoso" (El Shaddai; véase
también Éxodo 6:3). Como el "Dios Todopoderoso", nada era imposible
para Él, incluso el darles un hijo a Abraham y a Sara, que cumpliría
la promesa de Dios.
El pacto de Dios con Abraham se baso en la fe, no en las obras. Dios
prometió que si Abraham era "perfecto" o intachable, andando delante
de Él, entonces Dios establecería su pacto con Abraham. Y mientras
anduviera con Dios conocería el poder de Dios en su vida.
Aunque exigió que Abraham anduviera en la fe. Dios fue también el que
inició su pacto con Abraham. Él no dijo "Hagamos un pacto", sino que
declaró "Pondré mi pacto entre mí y ti" (v. 2). Abraham le respondió a
Dios postrándose sobre su rostro, como un acto de sumisión y honra (v.
3).
En el versículo 4, Dios vuelve a recordarle a Abraham que haría un
pacto con él. Mediante ese pacto. Dios haría que Abraham llegara a ser
el padre de "muchedumbre de gentes".
Dios cumple sus promesas. Aunque habían pasado años desde que Dios se
le apareció por primera vez a Abraham, Dios fue fiel. De igual manera,
Él le es fiel a usted. Quizá no haya experimentado todavía el
cumplimiento de la promesa de Dios para usted. Pero Dios no lo
olvidará a usted mientras espera.
B. Nombres cambiados
El pacto de Dios con Abraham no podía mantenerse en secreto. Cuando
Dios bendijera a Abraham, los resultados serian evidentes para todos.
Eso incluía un cambio de nombres. El cambio que hizo Dios de Abram a
Abraham revelaba además la promesa que se cumpliría mediante el pacto
de Dios con Abraham (Génesis 17:5).
El nombre Abram significaba "padre enaltecido". Ese nombre pudo haber
tenido alusiones idolátricas para. Taré, el padre de Abraham. Pero el
nombre Abraham, "padre de una multitud", identificaba a Abraham con el
propósito-de Dios para su vida. Con esa señal del pacto vino la
responsabilidad de Abraham de creer a Dios y de aceptar por fe su
nueva identidad.
Abraham pudiera haber tenido dudas de que Dios le diera hijos. Ya
había actuado de una forma desesperada trece años antes cuando tuvo un
hijo, Ismael, con la criada de Sara, Agar. Pero Ismael no era parte
del plan de Dios. Dios tenía otro plan para Abraham: sería el padre de
muchas naciones, y de él saldrían reyes.
Pregunta: ¿Cómo se cumplió la promesa de Dios respecto a los reyes en
el versículo 6?
Los reyes de la dinastía davídica eran descendientes de Abraham. Pero
el mayor cumplimiento fue el Señor Jesucristo, el Rey de reyes.
En el versículo 7, Dios amplió su pacto con Abraham en dos sentidos.
El pacto no iba a ser sólo con Abraham, sino con cada uno de sus
descendientes (cada uno que reaccione con fe como hizo Abraham). Dios
especificó también que el pacto sería perpetuo. Cada generación
sucesiva sabría de la fidelidad de Dios a Abraham gracias al
cumplimiento en ellos de ese pacto.
Los versículos 15-17 explican el lugar de Sara en el pacto. Ella
también iba a tener una nueva identidad. Aunque Sarai en arameo
significa "princesa", en la tierra de Canaán no tenía significado
alguno. Al darle el nombre hebreo Sara, que también significa
princesa, Dios le restituyó su dignidad como la madre de naciones y de
reyes.
Pregunta: ¿Por qué es a veces difícil creer las promesas de Dios?
El versículo 17 presenta dos cosas que Abraham hizo. En primer lugar,
Abraham se postró sobre su rostro en sumisión y adoración a Dios,
reconociendo la soberanía de Dios. En segundo lugar, Abraham se rió.
Aun los más fieles tienen momentos de duda. Y como Dios no reprendió a
Abraham, la risa de Abraham pudiera haber sido de gozo y no de
escepticismo.
Cuando leemos la Palabra de Dios, Él pudiera hablarnos acerca de algo
que quiere hacer en nuestra vida. Pero puede parecer imposible lo que
dice que hará, y pudiéramos dudar de su palabra. Sin embargo, aun en
nuestra duda, podemos sentir una confiada alegría que hace que nos
regocijemos en lo que Dios va a hacer en nosotros.
II. Señal de obediencia Génesis 17:9-11
A. La obligación de Abraham
En Génesis 17:7,8, Dios les extendió sus promesas a los descendientes
de Abraham. Dios prometió ser su Dios del pacto, y que todo lo que les
diera sería de ellos. En el versículo 9, Dios declaró de modo
explícito que los descendientes de Abraham tendrían la misma
responsabilidad que tuvo Abraham. En cada generación, la gente tiene
que andar delante de Dios con fe para ser parte del pueblo del pacto
de Dios y responder a su identidad como pueblo de Dios. Abraham y sus
descendientes también mostrarían que eran el pueblo de Dios mediante
el rito de la circuncisión (vv. 10,11).
La terminología del versículo 10 era muy clara. La circuncisión de
"todo varón de entre vosotros" es el requisito del pacto. Este pacto
era entre Dios y Abraham, pero también sería entre Dios y cada
generación de los descendientes de Abraham.
Pregunta ¿Cómo sería la circuncisión una "señal" del pacto de Dios con
Abraham (Génesis 17:11)?
La circuncisión era muy importante en el pactó de Dios con Abraham.
Fue un acto de fe por el cual Abraham y sus descendientes mostrarían
su identidad como pueblo de Dios. Pero la circuncisión no ganó la
bendición de Dios para Abraham. Era sólo la "señal" física del pacto
de Dios con Abraham. Para que Abraham estuviera en buena relación con
Dios, tenía que andar delante de Él. Y la circuncisión era la señal
mediante la cual Abraham podía mostrarle a Dios que había optado por
andar con Él.
Pregunta: ¿Cómo se representa la circuncisión en la vida de los
creyentes?
B. Alcance del pacto
El pacto de Dios con Abraham no sólo incluía a quienes eran los
descendientes naturales de Abraham. Dios incluyó en el pacto a todos
los varones que se convirtieran en miembros de la familia de Abraham.
Todo varón "por vuestras generaciones" son los que genéticamente
descendieran de Abraham. Los que nacían "en casa" incluía a los hijos
de los parientes así como a los hijos de los siervos. Se debía
circuncidar a los niños varones al octavo día después de su
nacimiento. A los esclavos que se compraban se les debía circuncidar
cuando se les llevara a la familia de Abraham.
Dios tuvo el propósito de que la circuncisión fuera un recordatorio
físico permanente de la nueva identidad de ellos y de su relación con
Dios. Mediante el acto de la circuncisión, Abraham escribió el pacto
de Dios en su propia carne. Su nueva identidad no llegaría a su fin
pocos años después.
Pregunta: ¿Por qué se debía cortar de su pueblo al hombre incircunciso
(v. 14)?
Como la circuncisión era una señal de obediencia a Dios, el rechazar
la circuncisión era una señal de que un hombre había rechazado a Dios.
El hombre que rechazaba la circuncisión no se podía juntar con su
pueblo porque ese pueblo era de Dios. Al estar separado de Dios por la
desobediencia, también se separaba del pueblo de Dios.
III. Obediencia recompensada Génesis 21:1-4
A. Promesa cumplida
En Génesis 21, el escritor del libro (Moisés) reanuda el relato de
Abraham y del nacimiento prometido de un hijo. Dios hizo exactamente
lo que dijo que haría, exactamente en la forma que dijo que lo haría,
exactamente en el momento que dijo que lo haría (w. 1,2). Dios cumplió
sus promesas en cuanto a un heredero y les dio a Abraham y a Sara su
hijo prometido.
Pregunta: ¿Por qué especifica Génesis 21:2 que Isaac nació en la vejez
de Abraham?
Se repite ese detalle varias veces y es importante para el mensaje del
autor. Abraham y Sara pasaban desde hacía tiempo de la edad natural
para tener hijos. Isaac fue un don sobrenatural de Dios. Dios dio a
Isaac en cumplimiento directo de su promesa para Abraham y Sara.
Abraham, en cumplimiento de la orden de Dios, llamó a su hijo Isaac
(v. 3). El nombre Isaac, que significa "risa", recordaba la reacción
de Abraham y de Sara ante la noticia de que tendrían un hijo. Era
también un recordatorio del puro gozo que Isaac les dio a sus padres,
el gozo de un niño después de décadas de esterilidad.
En respuesta a la orden de Dios, Abraham circuncidó a Isaac (v. 4). Al
circuncidar a Isaac, Abraham llevó a Isaac al pacto que Dios había
hecho con él.
B. Fe firme
Pregunta: ¿Por qué incluye el relato del nacimiento de Isaac varias
alusiones a la edad de Abraham y Sara y la promesa de que Abraham
tendría un hijo?
En el texto, Dios destacó constantemente el aspecto milagroso del
nacimiento de Isaac. Desde el punto de vista lógico, era improbable
que la promesa de Dios se hiciera realidad. Por esta razón, Génesis
21:5 repite el hecho de que Abraham tenía cien años.
Aunque parecía inverosímil la promesa de Dios, Abraham siguió
obedeciendo. Él abrazó el pacto de Dios. Y con el tiempo, Dios cumplió
sus promesas para Abraham.
Isaac era verdaderamente el hijo de la promesa, y no sencillamente
porque Abraham y Sara fueran incapaces de tener hijos sin la
intervención de Dios. El nacimiento de Isaac iba a ser un testimonio
para Abraham y Sara, y todos los que los conocían, del inmenso poder
de Dios.
Una de las partes más conmovedoras de esta historia es la reacción
poética de la Sara de noventa años ante el nacimiento de su hermoso
niño (w. 6,7). Una de las características de la poesía hebrea era el
empleo de figuras literarias como juegos de palabras y el uso de
palabras en más de un sentido. Se muestra eso en la forma en que se
emplea la palabra "reír". Dios hizo reír a Sara en dos sentidos: por
incredulidad ante la noticia de un heredero y por la alegría
desbordante ante la llegada del heredero.
Sara dijo que Dios la había hecho reír para que "cualquiera que lo
oyere" se riera con ella (v. 7). Eso alude a la alegría contagiosa de
la celebración de Sara que sintieron todos los que estaban cerca. Eso
pudiera referirse a la alegría que todo el mundo puede conocer como
resultado del nacimiento del hijo de Sara, de cuyo linaje vino Cristo.
Por muy conmovedora que sea su poesía, los pormenores concretos del
versículo 7 son aun más conmovedores. El juego de palabras del
versículo 6 parecería abstracto sin el versículo 7. El que Sara se
maravillara de que tendría la oportunidad de alimentar a su hijo lleva
la poesía al mundo real habitado por todo el que ha tenido hijos. El
versículo 7 termina con otro recordatorio de que esa maravilla es la
obra de Dios realizada en la vejez de Abraham.
Como Abraham y Sara obedecieron a Dios, Él los recompensó con Isaac,
el hijo de la promesa. Y sintieron gozo cuando se cumplió la promesa.
De igual manera, cuando obedecemos a Dios, Él nos recompensará con paz
y gozo en nuestra relación con Él. Y eso nos dará oportunidades de
hablarles a los demás de la fuente de nuestro gozo, Jesucristo.
Aplicación
La promesa de Dios a Abraham respecto a un hijo debe de haber sido
difícil de creer. La esterilidad de Sara y su edad avanzada parecían
probar que Sara jamás habría tenido un hijo a no ser que Dios hubiera
hecho la promesa.
Pero Abraham conocía a Dios y tenía la seguridad de que Dios podía
cumplir lo que prometió. Por lo tanto, Abraham reaccionó ante la
promesa de Dios con obediencia firme (Romanos 4:20). Y Dios recompensó
a Abraham cuando Abraham confió en las promesas de Dios.
Dios sigue recompensando a todos los que creen en sus promesas. Él
recompensa con salvación a los que aceptan a Cristo como Salvador
(Romanos 10:13). Si nunca ha aceptado a Cristo como Salvador, crea en
la promesa de Dios. Cuando usted confiese sus pecados, Cristo se
convertirá en su Salvador.
Tal vez Dios le esté hablando acerca de servirle en algún sentido y
usted ha temido obedecer. Dios ha prometido estar con usted; Él no lo
olvidará. Cuando usted le obedece, Él lo recompensará con paz y gozo,
y con el conocimiento de que está haciendo su voluntad.