El 15 de junio de 1910, toda Inglaterra despeda enfervorizada al Terra Nova, el barco que parta hacia la Antrtida a la conquista del polo Sur. Nunca en la historia de la exploracin se haba estado tan seguro de que una expedicin alcanzara su objetivo: dispona del material ms moderno, gran parte de sus hombres tenan experiencia polar, y las cuatro quintas partes del itinerario haban sido exploradas por un compatriota suyo, Ernest Shackleton, dos aos atrs.
Todo pareca a punto para que el capitn Robert Falcon Scott se convirtiese en la primera persona en alcanzar tan ansiado lugar, el nico punto geogrfico significativo de la Tierra que el hombre no haba pisado. Sin embargo, el 12 de octubre recibi un telegrama con un contenido enigmtico: Me dirijo a la Antrtida. Estas escuetas palabras iniciaron una cadena de acontecimientos que terminaran hacindole perder la carrera y costndole la vida.
El misterioso telegrama proceda de Roald Amundsen, un noruego que se haba hecho famoso por haber logrado atravesar en barco el mtico Paso del Noroeste, que une el ocano Atlntico con el ocano Pacfico por el norte de Amrica. Una ruta entre el hielo que durante tres siglos haban intentado localizar los mejores navegantes.
Amundsen haba nacido en una prspera familia de armadores y desde pequeo se haba sentido seducido por las regiones polares, en particular por ser el primero en pisar el polo Norte. As, desde su juventud todo fue una preparacin para poder llevar a cabo tal empresa. Era un consumado deportista, un experto esquiador. Los casi tres aos que le llev completar la travesa del Paso del Noroeste le permitieron relacionarse con los esquimales, y de ellos aprendi sus tcnicas milenarias para desenvolverse en ese mundo de hielo y nieve, donde los exploradores occidentales encontraban tantas dificultades para sobrevivir.
Inicialmente, Amundsen pens aplicar todos estos conocimientos para realizar una expedicin de investigacin en el rtico, en la que esperaba alcanzar su ansiado sueo de pisar el polo Norte. Pero en 1909 supo que se le haban adelantado. Dos exploradores norteamericanos, Robert Peary y Frederick Cook, reivindicaban haber llegado el primero a ese punto geogrfico y se acusaban el uno al otro de mentir. En este ambiente de confusin, Amundsen comprendi que su expedicin deba cambiar de objetivo. Fue entonces cuando, como dijo ms tarde, volv mi mirada hacia el polo Sur.
En el ms absoluto de los secretos, sin informar ni a sus hombres, ni a sus patrocinadores, ni a su propio Gobierno, Amundsen se dirigi a la Antrtida. Quera adelantarse a los britnicos, que estaban ultimando una expedicin para conquistar el polo Sur. Su hermano envi aquel lacnico telegrama despus de que Amundsen partiera hacia la Antrtida desde Madeira en un viaje sin escalas para aislarse del mundo (su barco careca de radio) y que ni sus patrocinadores ni el Gobierno noruego pudieran detenerle.
Por ello, no es de extraar que 8.000 voluntarios se ofrecieran a acompaar a Scott y se hicieran colectas para recaudar dinero; incluso muchos nios rompieron sus huchas para contribuir a la gran aventura. En este ambiente de exaltacin nacional, pocos vieron una amenaza en el telegrama que anunciaba que a Scott le haba salido un competidor. Sin embargo, aquel mensaje dio inicio a una carrera entre dos equipos que se convertira en un trgico duelo, uno de los episodios ms dramticos de la historia de la exploracin.
Las expediciones noruega y britnica discurrieron casi en paralelo. Si los ingleses zarpaban en el Terra Nova en junio de 1910, los noruegos partieron el 9 de agosto a bordo del Fram. El Terra Nova hizo escala en Surfrica, Australia y Nueva Zelanda; por su parte, el Fram realiz un viaje directo desde Madeira. Tras medio ao de travesa, el 4 de enero de 1911, Scott estableci su base en la Plataforma de hielo de Ross. Amundsen, por su parte, lleg diez das ms tarde y, como si quisiera aadir ms emocin al duelo, decidi instalarse en una zona relativamente prxima a la de los britnicos, la baha de las Ballenas.
En una arriesgada apuesta, el noruego se estableci sobre una plataforma de hielo, que segn sus competidores podra desprenderse en cualquier momento, pero que le proporcion una ventaja de 100 kilmetros. Distancia nada despreciable si se considera que en total haba que recorrer unos 1.400 kilmetros hasta alcanzar el polo.
Una vez en la Antrtida, en pleno verano austral, ingleses y noruegos montaron sus bases (la Cabaa de Scott y la Framheim, respectivamente) y se internaron en aquel desierto helado para establecer depsitos de comida y combustible que garantizaran el suministro durante la gran marcha de la primavera siguiente (estacin que en el hemisferio sur corresponde a los meses que van de septiembre a diciembre). Aquel primer bautismo de nieve puso en evidencia las ventajas del sistema de transporte noruego, cuyos trineos estaban tirados por perros, mucho ms acostumbrados al ambiente polar que los caballos siberianos elegidos por Scott.
La larga noche invernal (con temperaturas medias de 20 grados bajo cero y mnimas inferiores a 40) pas con exacerbada lentitud en ambas bases. Todos aguardaban la vuelta del sol para comenzar la marcha que los llevara a las pginas de oro del gran libro de la historia, o les sepultara en el bal del olvido de los perdedores. La victoria supondra fama y gloria para el lder del grupo vencedor, pero tambin reconocimiento social y una pensin vitalicia para todos sus integrantes.
El 19 de octubre, Amundsen no pudo resistir ms la tensin de la espera y decidi ponerse en marcha con cinco hombres y cuatro trineos, cada uno tirado por 13 perros. Como si hubiera escuchado el mismo pistoletazo de partida, tan slo cinco das despus, Scott hizo salir a la vanguardia de su equipo: cuatro hombres y dos trineos a motor que transportaban tres toneladas de material y alimentos. Otros 12 hombres y 10 caballos del grupo principal iniciaron su camino el 1 de noviembre, con Scott a la cabeza.
Durante los das siguientes, las dos comitivas avanzaron por una superficie blanca y desolada, donde ni siquiera haba accidentes geogrficos en la distancia para fijar la vista: en todas direcciones se extenda la misma superficie horizontal.
Los noruegos, movindose sobre sus esques, secundaban a sus perros, que se encontraban en su elemento y avanzaban velozmente por aquel terreno. Amundsen, prudente y sabiendo que se enfrentaba a una carrera de resistencia, no haca al da ms de 27 kilmetros, que consideraba suficientes para llegar a su objetivo antes que su adversario. Al final de cada jornada, hombres y perros no parecan acusar el menor cansancio.
En cambio, en el lado britnico la situacin no era tan halagea. Los motores de los trineos se averiaron antes incluso de la partida de Scott y sus restos de metal quedaron atrs, como osamentas de seres ajenos a aquel continente. Los caballos, poco adaptados para caminar sobre ese tipo de superficie, se hundan una y otra vez en la costra de la nieve, haciendo todava ms lenta su ya de por s parsimoniosa marcha.
Por si fuera poco, las tempestades de viento y nieve, que para los perros eran soportables, llevaron al borde de la muerte a los caballos, obligando al grupo a detener la marcha. La distancia entre las dos expediciones se fue acrecentando poco a poco. Al mes de haberse iniciado la competicin, los noruegos se encontraban 500 kilmetros por delante de los ingleses.
Tras avanzar 600 kilmetros por una superficie de hielo totalmente llana, las dos expediciones deban llegar a una cadena de glaciares, los montes Transantrticos, que se elevaban hasta alcanzar la meseta polar, a 3.000 metros de altura. Los noruegos realizaron el ascenso por un lugar inexplorado. Durante una semana estuvieron subiendo y bajando glaciares, sometiendo a un terrible suplicio a sus perros, ms de la mitad de los cuales murieron.
En el lado britnico, a pesar de avanzar por la ruta abierta por Shackleton aos antes, las cosas tampoco fueron fciles. Todos los caballos murieron, de modo que los expedicionarios tuvieron que tirar ellos mismos de sus pesados trineos a lo largo de 400 kilmetros de una pendiente inacabable. Una tarea agotadora que les llev el doble de das que a sus rivales.
Una vez en la meseta, Amundsen mantuvo su invariable ritmo de 27 kilmetros diarios, lo que le permiti completar la carrera en otras tres semanas. El 14 de diciembre, a las tres de la tarde, los cinco noruegos al unsono clavaron la bandera de su pas en el punto ms austral del planeta. Haban vencido. Aquel da los britnicos todava se encontraban subiendo los glaciares, a 600 kilmetros de distancia.
Durante unos das, los noruegos descansaron en el polo. Amundsen mont una tienda de campaa que demostraba su llegada. Dentro dej el informe del viaje junto con una carta para Scott en la que le peda que se lo entregara al rey de Noruega; todo por si les ocurra algo en el regreso. Mientras tanto, los britnicos continuaban empujando sus trineos ladera arriba por los glaciares, a 600 kilmetros de distancia.
Al da siguiente, su conquista del polo fue puro trmite. Encontraron la tienda noruega, se hicieron una foto y comenzaron el camino de vuelta, esta vez, bajo la amargura de la derrota. Entre las ropas de Scott, la carta que Amundsen le haba dejado, la constatacin de su fracaso, pesaba ms que todo el trineo.
Los supervivientes siguieron avanzando y, pese a las penalidades, consiguieron llegar a 18 kilmetros del depsito que haban dejado con una tonelada de suministros. Les quedaba comida para tres das y pareca que lo podran alcanzar. Por desgracia, una tormenta de viento y nieve los retuvo en la tienda durante nueve das. Sin comida, agua ni combustible, su organismo fue debilitndose. Consciente de que todo estaba perdido, Scott escribi en su diario el testimonio de valor de aquellos hombres que se enfrentaban a la muerte. La muerte no puede estar lejos, escribi en su ltima entrada.
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