Los Profetas De Dios

0 views
Skip to first unread message

Tamela Vandonsel

unread,
Aug 5, 2024, 1:31:34 PM8/5/24
to glensimprivox
Eltrmino profeta en la creencia religiosa se refiere a una persona que sirve como intermediario entre la humanidad y la divinidad. Estrictamente hablando, un profeta es alguien que sostiene haber tenido una experiencia personal de Dios recibiendo de l la misin de comunicar sus revelaciones y, como consecuencia de ello, habla en su nombre a los seres humanos. El profeta posee cualidades de intercesor por el pueblo ante Dios y a su vez es mensajero de su palabra. Su carisma de interpretar la historia desde la perspectiva de Dios recibe el nombre de don de profeca.

Para el cristianismo, el trmino se refiere tanto a los profetas anteriores a Jess como a quienes, posteriormente, cumplieron una funcin proftica en la iglesia cristiana. A travs de la Vulgata la palabra profeta pas al latn como prophēta y de all a las lenguas romnicas y germnicas.


Por Cackie Upchurch

Directora del Estudio Bblico de Little Rock Cuando los fariseos le pidieron que identificase el mayor mandamiento, Jess respondi citando dos leyes de la tradicin primitiva de Israel: amar a Dios de Deuteronomio 6,5 y amor al prjimo, de Levtico 19,18. (Ver Mateo 22,34-40; Marco 12,28-31). Al poner estas dos leyes a la par, Jess explicaba, como lo haban hecho los profetas de Israel antes que l, que la devocin a Dios est vaca sin amor al prjimo y que el amor al prjimo significa muy poco sin acoger a Dios.


Como hijo de Israel, Jess deba estar muy impuesto en las tradiciones de sus antepasados. Las historias de los patriarcas y matriarcas deban haber marcado su infancia, as como la recitacin de los salmos y la escucha de las palabras desafiantes de los profetas de Israel. La sagrada familia, como la mayora de las familias en Palestina, seguramente estaba muy familiarizada con la historia del hacer y romper la alianza con Dios, para renovarla de nuevo una y otra vez.


El amor a Dios y el amor al prjimo son las enseanzas nucleares que se encuentran en los escritos de los diez y seis profetas nombrados en el Antiguo Testamento. Sus escritos reflejan el perodo comprendido entre los siglos VIII y V antes de Cristo.


Dentro de esta tradicin proftica encontramos algunas de las palabras ms desafiantes de la Escritura, junto con algunas de las ms inspiradoras. Como dice el experto bblico Walter Brueggemann, el mtodo del profeta es criticar y empujar, basndose nicamente en cun fielmente camina el pueblo de Dios en los caminos del Dios de la alianza a quien han prometido su fidelidad.


Dios es el gran liberador que molde a su pueblo en el desierto y lo condujo a una nueva tierra en que su estilo de vida tribal y nmada fue transformado en una nacin de agricultores y artesanos. Los diez mandamientos del encuentro entre Dios y Moiss en el Monte Sina piden un modo saludable de vivir con Dios (los tres primeros mandamientos) y con los dems (los otros siete mandamientos).


Los desafos de vivir en esta libertad recin encontrada, estableciendo una identidad nacional y moldeando las relaciones diarias crearon un cuerpo legislativo ms grande, dirigido a reflejar la voluntad de Dios en la comunidad. Las leyes que surgieron de estas primeras generaciones entre el pueblo de Israel estn inscritas en 613 mandamientos que le encuentran a travs de todo el Pentateuco (Gnesis, xodo, Levtico, Nmeros y Deuteronomio).


Aunque el nmero suene abrumador, la motivacin original era el deseo de modelar una comunidad que encarnase la presencia de Dios en el mundo. Con el paso del tiempo, y en medio de las sempiternas luchas de poder en la regin, el pueblo de Dios se hizo olvidadizo. Algunos obedecan las leyes de culto rigurosamente, pero ignoraban u olvidaban el dolor de sus hermanos y hermanas. Otros olvidaban en sus devociones la pureza de intencin a la que estaban llamados y jugaban con alianzas extraas. Algunos simplemente olvidaban sus obligaciones comunitarias mutuas.


Los profetas de Israel servan para recordar al pueblo de Dios de la antigedad la alianza que sus antepasados haban aceptado de todo corazn cuando caminaban por el desierto (ver xodo 19,1-8; 24,3-8). Toda generacin necesita ese recuerdo, as que las palabras de los profetas de antao son palabras para nosotros hoy.


Los profetas bblicos hablaban en nombre de Dios. No eran visionarios en el sentido popular. No lean posos de t ni bolas de cristal. Sus "predicciones" se podran llamar ms adecuadamente consecuencias. Basados en la evidencia sobre cun cercanamente o ligeramente segua el pueblo de Dios la alianza, los profetas pronunciaban con exactitud los resultados inevitables. Hablaban desde una relacin ntima con Dios.


Los profetas nunca eran populares, principalmente porque nombraban los pecados de su pueblo y explicaban las consecuencias: destruccin, falta de status nacional, castigo en el exilio, purificacin por acontecimientos histricos que no los favorecan. Pero tambin describan con ricas metforas los frutos del arrepentimiento: la abundante misericordia y justicia de Dios, la renovacin de la alianza con Dios y el perdn de los pecados (ver Jeremas 3,11-18; 31,7-14; Oseas 14,2-9; Miqueas 7,18-19).


Este artculo fue originalmente publicado en el Arkansas Catholic el 13 de abril de 2013. Derechos de autor Dicesis de Little Rock. Todos los derechos son reservados. Este artculo podr ser copiado o redistribuido con reconocimiento y permiso del editor.


El hambre que se sufra en Samaria era muy grave. 3 As que el rey Acab mand llamar a Abdas, el administrador del palacio del rey. Abdas era un verdadero seguidor del SEOR. 4 En un momento que Jezabel decidi terminar con los profetas del SEOR, Abdas tom 100 profetas y los escondi en dos cuevas, 50 en cada una, y les daba agua y alimentos. 5 El rey Acab le dijo a Abdas: Ven conmigo, revisaremos cada fuente y riachuelo del pas para ver si podemos encontrar suficiente pasto para mantener vivos a los caballos y a las mulas, y as no tener que matarlos. 6 Cada uno escogi la parte del pas que iba a recorrer. Acab se fue solo por un lado y Abdas solo por el otro. 7 Mientras Abdas haca el recorrido, se encontr con Elas. Al reconocerlo, Abdas se postr rostro en tierra ante Elas y dijo:


26 As que los profetas tomaron el toro que la gente les dio y lo prepararon. Oraron a Baal hasta el medioda. Le pidieron a gritos: Baal, por favor, contstanos! Pero slo hubo silencio, no hubo respuesta mientras los profetas bailaban alrededor del altar que haban construido.


28 Y comenzaron a gritar ms fuerte y a cortarse con cuchillos, espadas y lanzas hasta sacarse sangre, como era su costumbre. 29 Se hizo tarde, pero el fuego todava no apareca. Los profetas continuaron profetizando hasta llegar el momento de hacer el sacrificio de la tarde, pero no pas absolutamente nada. Baal no hizo ni un ruido. No contest nada. Nadie los escuchaba.


As que todo el pueblo estuvo junto a Elas. El altar del SEOR haba sido destruido, as que Elas lo arregl. 31 Elas encontr doce piedras, una por cada una de las doce tribus nombradas por los doce hijos de Jacob, a quien el SEOR haba llamado Israel. 32 Elas us las piedras para arreglar el altar en honor al SEOR. Despus hizo una zanja alrededor del altar que poda contener 15 litros de agua[a]. 33 Luego Elas acomod la madera en el altar, cort el toro en pedazos y los coloc sobre la madera. 34 Entonces les dijo:


36 Al llegar el momento del sacrificio de la tarde el profeta Elas se acerc al altar y or as: SEOR, Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Ahora te pido que des una prueba de que t eres el Dios de Israel y que yo soy tu siervo. Mustrales que t me ordenaste que hiciera todo esto. 37 SEOR, atiende mi oracin, muestra a la gente que t, SEOR, eres Dios. As la gente sabr que t los ests haciendo volver a ti.


38 As que el SEOR hizo bajar fuego que quem el sacrificio, la madera, las piedras e incluso la tierra alrededor del altar. El fuego tambin sec toda el agua de la zanja. 39 Todo el pueblo vio esto, se postr y comenz a decir: El SEOR es Dios! El SEOR es Dios!


45 Pas el tiempo, el cielo se oscureci con las nubes, soplaba el viento y comenz una lluvia fuerte. Entonces Acab subi al carruaje para irse a Jezrel. 46 El SEOR le dio poder a Elas y este se ajust la ropa para correr, y corri tanto que lleg a Jezrel antes que Acab.


De hecho, la influencia de Miriam en la gente fue significativa. Muchos aos despus, fue herida de lepra debido a las crticas que ella y Aarn le hicieron a Moiss (Nm. 12). Este evento paraliz a toda la nacin en el desierto hasta que Miriam fue restaurada de su juicio. A pesar de su fracaso en esta ocasin, la gente todava la respetaba como un miembro esencial del equipo de liderazgo.


Pero, ser que en este caso se escogi a una mujer porque no haba buenos hombres para liderar durante los das de los jueces? No. Tanto la afirmacin de Barac como una persona de fe en Hebreos 11:32, como el siguiente ejemplo de Hulda, disipan tal nocin.


El descubrimiento del libro de la ley en el templo solo fue superado por la entrega de la Ley en el Monte Sina. El reino del norte de Israel ya haba cado ante los asirios, y el reino restante de Jud estaba a punto de ser conquistado por Babilonia. En esta coyuntura crtica, Josas enva una delegacin real (incluido el hijo de un profeta) para encontrar una persona que pueda servir como la voz de Dios ante el rey. El consenso de este prestigioso grupo es consultar al profeta Hulda.


Los relatos del Nuevo Testamento de las mujeres profetas no son tan extensos como los del Antiguo Testamento, pero son igual de poderosos. En el Antiguo Testamento, aparecieron en el xodo, durante los das de los jueces y cerca del final de la era del reino. Aqu encontramos a una mujer piadosa en el momento ms importante de la Biblia, la dedicacin de Jess, el Mesas.


La cita de la profeca de Joel por parte de Pedro en el da de Pentecosts sirve como conclusin apropiada para este estudio de las mujeres como profetas. No es un ejemplo especfico de mujeres como se vio con Miriam, Dbora, Hulda y Ana, ni contiene instrucciones, como lo hicieron las palabras de Pablo a las mujeres annimas en Corinto. Ms bien, habla en trminos generales pero poderosos de la intencin de Dios para hombres y mujeres en los ltimos das de derramar su Espritu fortalecedor sobre ambos gneros por igual, para que puedan servir a la comunidad de fe codo a codo en este ministerio.

3a8082e126
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages