“De ratas y cucarachas está plagada nuestra política”, expresó el periodista.
En su más reciente columna, el periodista
César Hildebrandt
analiza el panorama actual de la política nacional comparándola con los
últimos casos de restaurantes invadidos por insectos y roedores.
“Esas ratas y esas cucarachas invasoras son las que se han apoderado de la política, las que nos han arrebatado la voz, las que dicen que nos interpretan”, opina.
"Nosotros, en cambio, creemos que esas ratas y esas cucarachas son ocasionales, un incidente banal"
"No queremos aceptar que en el Perú entomológico y roedor que hemos creado las cucarachas y las ratas se sienten con todo el derecho de entromerse en nuestras vidas, de probar preventivamente nuestras pizzas, de irrumpir en hornos públicoas y cocinas masivas, de asistir a los cines que nos entretienen, de sentirse como en su casa en las sentinas del Congreso, en los corredores de Palacio, en lo más íntimo del Poder Judicial, en el fraterno closet de Alan García, en las cercanías de la señora Fujimori, en los zapatos de POPK, en el viejo teatro de telones rojos donde Patria Roja adoraba a Mao."
"Por qué difamar a quienes han alcanzado prerrogativas por su propio esfuerzo y a la luz de sus crecientes méritos?"
Hildebrandt considera que “desde hace años” los peruanos votamos “por ratas y cucarachas”.
“Desde hace años que las amamos, las aupamos, las engreímos, las reelegimos y las ovacionamos. ¿No nos dan, acaso, consejos en la radio, agenda política en la televisión, metas en la gran prensa?
¿Por
qué, hipócritas, fingimos sorprendernos cuando alguna de ellas nos
acompaña a cenar o se nos empareja para ver una película?”, expresa.
En su columna ‘Matices’, el destacado periodista agrega que “de ratas
y cucarachas está plagada nuestra política”.
“Y Humala, que parecía
estar ajeno al asunto, de pronto, un día, amaneció como el Samsa de ‘La
metamorfosis’ y solicitió hablar con los que cortaban el jamón de la
pizza”, indica.
"Y en el 2016 un abanico de cucarachas y de ratas nos espera. Tendremos que elegir entre la rata que se cree Piérola (aunque roba como Echenique), la rata que proviene del Sedapal de los 90 y la rata gringa que es tío abuelo de Speedy Gonzales en versión Carlos Slim. Y habrá cucarachas a discreción. Serán las cucarachas teloneras que nos animarán con sus maromas, sus impertinencias, el rocfe de sdus antenas casi televisivas".
Finalmente, Hildebrandt hace un pedido:
“Yo demando que las ratas y cucarachas sean comprendidas. Si
ellas creen que el Perú es un cálido hogar, un hábitat cordial, un
sueño sudamericano hecho realidad, será porque así se lo hemos hecho
sentir a lo largo de estos años ¿Con qué derecho vamos ahora a decirles que no son bienvenidas”.