El consumo masivo de APIs, el entrenamiento de modelos y la infraestructura necesaria para soportar estas herramientas están disparando los presupuestos tecnológicos. Lo que inicialmente se proyectó como una solución económica para automatizar tareas, se ha convertido en un centro de costos considerable.
Las compañías están aprendiendo que optimizar el uso de la IA requiere una estrategia financiera rigurosa, ya que la factura por procesamiento de datos puede eclipsar rápidamente los ahorros esperados.
Leído en Alerta Tecnológica (Alejandro Scomparín)
Fuente: Wired

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