Martes 16 de Abril de 2013 - 12:01 AM
Resultados electorales apretados
Autor: Jaime Calderón Herrera
Maduro
gobierna hoy en un ambiente de tensión generado por el desconocimiento de los
resultados por parte de la oposición, hasta tanto no se haga un
recuento de los casi 15 millones de sufragios.
No sorprendió el triunfo del chavismo, pero sí el avance de la oposición. Con
relación a las elecciones pasadas, el gobierno perdió alrededor de 680 mil
votos que fueron casi los mismos que aumentó Capriles, no obstante que
acudieron un millón menos de electores.
Los colombianos tenemos dificultad para analizar con objetividad los
acontecimientos de nuestros vecinos. Antes de Chávez, las tensiones fueron
permanentes por cuenta
de la delimitación del golfo de Maracaibo y el cayado de Los Monjes, que
incluso llevó a movilización de fragatas y amenazas de guerra, azuzada
por los Capriles (que nada tienen que ver con el actual), quienes desde sus
diarios incendiaban contra Colombia. Con Chávez, la estrategia de Uribe de
polarizar y emprender una guerra verbal con clarines de conflicto reforzó la
impronta de la discordia, primordialmente contra todo lo cercano al caudillo.
La Venezuela de hoy es agridulce: es una de las naciones con menor desigualdad
pero una de las más violentas del continente. Conjuntamente con Perú y Chile,
creció en 2012 por encima del 5.5%, pero su inflación sobrepasó el 20%.
Tiene una tasa de desempleo de 8.2% pero la inversión extranjera es precaria.
El índice de Desarrollo Humano (IDH) es 0.74 (promedio alto para la región), la
esperanza de vida al nacer es de 74 años, pero hay desabastecimiento. Posee una
tasa de pobreza del 27% y un precio del galón de gasolina de 400 pesos
colombianos, pero sus reservas internacionales han disminuido al menos un 12%.
Venezuela, vista desde lo económico, no está como nos dice la
propaganda antichavista, pero se cuestiona la sostenibilidad del modelo, no
tanto por su condición intrínseca, sino por su relación con un mundo
globalizado regido por normas neoliberales, que curiosamente tienen
gritando a las potencias y con ellas al mundo por la reactivación
económica.
La civilidad venezolana, que permitió incubar y nacer un proceso
revolucionario sin violencia, permite mirar con optimismo la resolución del
conflicto generado por unos resultados apretados, que al perdedor le ofrecen el
beneficio del pataleo. Los canales de la Constitución y de las leyes
venezolanas dictarán el quehacer, aunque los intereses de las potencias, de la
oposición y de sus aliados, intentarán mantener las aguas sucias y
turbulentas.
Kennedy venció a Nixon con un 0.1% de ventaja, Bush fue reelegido con menos
votos que Gore en medio del escándalo por el hallazgo en un hotel de la
Florida, donde su hermano gobernaba, de cajas con votos. Maduro se impuso por
1.56% que significan 236 mil electores más.
Muchos apostarán al conflicto en Venezuela. Seguramente se auditará el 45% que
falta y la oposición habrá ganado tiempo y fuerza para negociar su
entrada al gobierno.