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Joaquín Fontecha

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Apr 17, 2013, 12:04:03 AM4/17/13
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Martes 16 de Abril de 2013 - 12:01 AM

Resultados electorales apretados

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Autor: Jaime Calderón Herrera

Maduro gobierna hoy en un ambiente de tensión generado por el desconocimiento de los resultados por parte de la oposición, hasta tanto no se haga un recuento   de los casi 15 millones de sufragios.

No sorprendió el triunfo del chavismo, pero sí el avance de la oposición. Con relación a las elecciones pasadas, el gobierno perdió alrededor de 680 mil votos que fueron casi los mismos  que aumentó Capriles, no obstante que acudieron un millón menos de electores.

Los colombianos tenemos dificultad para analizar con objetividad los acontecimientos de nuestros vecinos. Antes de Chávez, las tensiones fueron permanentes por cuenta
de  la delimitación del golfo de Maracaibo y el cayado de Los Monjes, que incluso llevó a movilización de fragatas y amenazas de  guerra, azuzada por los Capriles (que nada tienen que ver con el actual), quienes desde sus diarios incendiaban contra Colombia. Con Chávez, la estrategia de Uribe de polarizar y emprender una guerra verbal con clarines de conflicto reforzó la impronta de la discordia, primordialmente contra todo lo cercano al caudillo.

La Venezuela de hoy es agridulce: es una de las naciones con menor desigualdad pero una de las más violentas del continente. Conjuntamente con Perú y Chile, creció en 2012 por encima del 5.5%,  pero su inflación sobrepasó el 20%. Tiene una tasa de desempleo de 8.2% pero la inversión extranjera es precaria. El índice de Desarrollo Humano (IDH) es 0.74 (promedio alto para la región), la esperanza de vida al nacer es de 74 años, pero hay desabastecimiento. Posee una tasa de pobreza del 27% y un precio del galón de gasolina de 400 pesos colombianos, pero sus reservas internacionales han disminuido al menos un 12%.
Venezuela, vista desde lo económico,  no está  como nos dice la propaganda antichavista, pero se cuestiona la sostenibilidad del modelo, no tanto por su condición intrínseca, sino por su relación con un mundo globalizado regido por  normas neoliberales, que curiosamente  tienen gritando a las potencias y con ellas al  mundo  por la reactivación económica.

La civilidad venezolana,  que permitió incubar y nacer un proceso revolucionario sin violencia, permite mirar con optimismo la resolución del conflicto generado por unos resultados apretados, que al perdedor le ofrecen el beneficio del pataleo. Los canales de la Constitución y de las leyes venezolanas dictarán el quehacer, aunque los intereses de las potencias, de la oposición y  de sus aliados, intentarán mantener las aguas sucias y turbulentas.

Kennedy venció a Nixon con un 0.1% de ventaja, Bush fue reelegido con menos votos que Gore en medio del escándalo por el hallazgo en un hotel de la Florida, donde su hermano gobernaba, de cajas con votos. Maduro se impuso por 1.56%  que significan 236 mil electores más.

Muchos apostarán al conflicto en Venezuela. Seguramente se auditará el 45% que falta  y la oposición habrá ganado tiempo y fuerza  para negociar su entrada al gobierno.

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