EnLalengua de las mariposas y El lpiz del carpintero Manuel Rivas presenta conflictos y personajes inmersos en el contexto de violencia y opresin desatados por el accionar de las fuerzas franquistas triunfantes en Galicia. Por su parte, uno de los hilos narrativos desarrollados por Eduardo Sacheri en La pregunta de sus ojos, se interna en la relacin entre el delito, la impunidad y el castigo en el marco de la violencia estatal que se instala en Argentina en los aos anteriores al golpe militar de 1976. En los tres relatos los comportamientos indignos o criminales, cuya gnesis es inseparable del terror impuesto por una dictadura u otras formas de violencia emanadas de un poder opresor, disparan interrogantes de complejas respuestas. El concepto de zona gris que acu Primo Levi en su obra dedicada a testimoniar su experiencia de deportado en Auschwitz ofrece una va de reflexin para volver ms inteligible la respuesta del ser humano en situaciones lmite.
Both La lengua de las mariposas and El lpiz del carpintero, written by Manuel Rivas, present conflicts and characters immersed in a context of violence and oppression sparked by the Francoist forces after their victory in Galicia. Meanwhile, one of the narrative cores of Eduardo Sacheris La pregunta de sus ojos focuses on the relation between crime, impunity and punishment within the context of Argentinean State violence during the years previous to the military cope of 1976. In all of these works, the presence of despicable and criminal behaviors becomes inseparable from the existence of a dictatorship or other ways of violence related to an oppressive system. Therefore, the questions raised by these human behaviors need complex answers. The concept of grey area, coined by Primo Levi in his testimonial work about his experience in Auschwitz, offers a way to ponder about (and to become intelligible) the answers of the human being in limit situations.
Sera posible ceirme a los textos estrictamente literarios escritos por el autor gallego, pero el resultado sera por dems engaoso. La literatura siempre ha dialogado con otras artes y lenguajes, pero en el presente siglo ms que nunca comparte un espacio intermedial en que los textos de diferentes soportes y formatos se encuentran, entran en tensin y se influyen mutuamente. Cuando una obra escrita ha alcanzado gran notoriedad y prolongado su vigencia a lo largo del tiempo, el receptor que transita por distintos campos mediticos finalmente sedimenta una lectura que es el resultado de mltiples cruces Quin no tiene una imagen del Quijote mediatizada por los dibujos de Dore, o por algunas de las numerosas representaciones cinematogrficas? Es posible recuperar una lectura originaria de LM sin que est atravesada por el maestro y el discpulo que encarnaron magistralmente Fernando Fernn Gmez y el nio Manuel Lozano junto a un plantel de indiscutible calidad?[6]
No me detendr en explicar aquello que todo interesado en el tema conoce: la poltica de deportacin y exterminio sobre la comunidad juda y otras minoras tnicas y sociales ejecutada por el nazismo se convirti en el primero y principal paradigma de las indagaciones del nuevo campo disciplinar. El genocidio que alcanz su punto mximo en Auschwitz ha dado lugar a mltiples aproximaciones y reflexiones, y contina generando un inapreciable material de estudio para dilucidar las experiencias padecidas por otros pueblos vctimas de crmenes de semejante magnitud. Entre las zonas objeto de mayor inters, sobresale la que concierne al buceo en lo ms insondable de las experiencias traumticas, en las simas donde unos hombres ponen a prueba la condicin humana en el cuerpo y espritu de otros a quienes convierten en sus vctimas. La figura del testigo, ligada a la de la vctima, abri mltiples interrogantes que dinamitaron la fcil divisoria entre hroes y cobardes, fuertes y dbiles, leales y traidores. A medida que los testimonios se adentraban en las tortuosas zonas fronterizas donde perversamente se obligaba a la coexistencia de los condenados inminentes con los que tenan un grado de utilidad para justificar una tan incierta como breve esperanza de supervivencia, se disolvan las certezas en torno a la condicin de vctima y victimario.
Con independencia de la controversia sobre su excepcin y anomala, no queda sujeto a discusin que los anlisis y reflexiones que se generaron en torno al nazismo y a la deportacin y asesinato masivo han dado lugar a anlisis modlicos y proporcionado herramientas crticas esenciales para ir ms a fondo en la exploracin de las situaciones lmite que dejan en suspenso la nocin de inteligibilidad y socavan las verdades establecidas sobre la naturaleza del mal y la psicologa de la vctima y del verdugo. Se puede discutir si hay un antes y un despus del genocidio nazi, pero no es tan fcil sostener que no hay un antes y un despus del conocimiento del mal posterior a los lcidos relatos del sobreviviente talo-judo autor de Si esto es un hombre.
Al momento de enfrentarse a la insondable dimensin de lo atroz, la literatura, discutida, incomprendida a veces, ha demostrado ser un camino eficaz para afrontar la dificultad de transmitir una experiencia traumtica evitando que se convierta en simple estadstica. Igualmente, constituye la literatura una entrada imprescindible para revelar los modos en que el pasado logra permanecer en la memoria colectiva y revelar zonas impregnadas de sentidos que la historia no es capaz de indagar o que llanamente desestima.
Las numerosas obras sustentadas en el recuerdo de episodios histricos marcados por la violencia y la infamia, recurren a formas figurativas, retricas y metafricas propias de la literatura para llegar ms hondo en la comprensin de lo inexplicable. Por otro lado, mediante la imaginacin puede conseguirse un relato que traduzca con mayor eficacia la complejidad y la dimensin insondable del acontecimiento traumtico. La reelaboracin presente del pasado que est implcita en el acto de recordar ha jerarquizado el lugar de la literatura como medio para construir una memoria que se modifica y reescribe al comps de las inquietudes y deseos de los sucesivos momentos histricos.
Manuel Rivas tiene un especial talento para adentrarse en los pliegues inextricables de la naturaleza humana y velar su voz para que el lector desentrae por s mismo el misterio o el drama que sobrevuela en los hechos cotidianos o descubra la perversidad que se oculta a la vista de todos y espera agazapada para despertar en circunstancias propicias.
Cuando Rivas aborda asuntos relacionados con la violencia desatada por el golpe de estado de 1936 contra la II Repblica espaola y con la posterior guerra civil, pone de manifiesto su particular instinto para adentrarse en la fragilidad y la indigencia del hombre desguarnecido que de pronto se encuentra acosado por la intimidacin y la violencia ejercida por los usurpadores del poder legal.
El cuento LM y la novela LC comparten algunos rasgos formales y narratolgicos. Ambos relatos se estructuran en torno a dos hroes paradigmticos, de estirpe clsica en cuanto a sus cualidades intachables y su trayectoria sin fisuras, un maestro y un mdico. Paradigmticos tambin en el contexto en el cual se insertan y del que provienen, ya que encarnan dos figuras emblemticas en la construccin de las sociedades democrticas modernas, cabales agentes de progreso, ejemplos de trabajo volcado a la comunidad, ligados por necesidad al antidogmatismo y antioscurantismo. Referentes colectivos dueos de un alto capital simblico, constituyen una amenaza para los abusos de los agentes locales de los poderes de la reaccin: la iglesia, los gobiernos sometidos al poder econmico, las grandes fortunas, las fuerzas de seguridad que les obedecen. Los dos protagonistas se iluminan con un aura laica, republicana y moderna, depositarios de sabidura y conocimiento liberadores que se irradian sobre el devenir de los acontecimientos.
Frente al desconcierto y la incredulidad que desata en la poblacin el clima la sublevacin del 18 de julio de 1936, el maestro don Gregorio y el doctor Daniel Da Barca perciben la gravedad de los hechos y tratan de afrontar los das que se avecinan con entereza y dignidad.
Pero si los dos relatos logran un especial impacto que perturba al lector/espectador y lo sume en un incmodo desasosiego no se debe nicamente a la factura de los hroes-vctimas, sino al contrapunto de estos con los personajes que en la pica clsica se inscribiran en la serie del traidor o el antihroe; y en los actuales estudios sobre la memoria traumtica se identificaran como habitantes de la zona gris o subalternos que acatan rdenes con distinto grado de aquiescencia[7].
La actualidad y vibracin que mantienen estos dos relatos de Manuel Rivas se debe en gran parte a la inquietud que producen en el lector, de diferente manera, los intrincados comportamientos de los seres oscuros, protagonistas de situaciones de violencia inusitada: me refiero al nio Moncho (y por extensin, a sus padres), de LM y a Herbal, el carcelero de LC.
En un segundo plano sobrevuela la Historia, con mayscula, esto es, la educacin republicana en los meses previos a la sublevacin del ejrcito comandado por Franco, el hostigamiento de la Iglesia y otras fuerzas de la reaccin, los indicios alarmantes de sedicin, el golpe de estado del 18 de julio.
Pese al tiempo transcurrido la perspectiva infantil del relato revela un trauma desde, como si el adulto se narrara a s mismo una experiencia a la que no ha logrado dar sentido: no hay explicaciones desde la madurez, el relato est atado al punto de la niez del protagonista, que quizs qued congelada en aquel verano de 1936.
Ahora recuerdo con una mezcla de asombro y melancola lo que logr hacer aquel da. Yo solo, en la cima, sentado en la silla de piedra, bajo las estrellas, mientras que en el valle se movan como lucirnagas los que con candil andaban en mi busca. (LM: 37)
Si la actitud de los padres y del nio hubiera sido heroica, el desenlace sera igualmente cruento, pero moralmente edificante. Si Moncho hubiera desobedecido la orden de los opresores, sera una figura por dems frecuente, un nio hroe y vctima. Pero la felona unida a infancia e inimputabilidad, introduce una anomala perturbadora. La indignidad del antihroe es desestructurante y sacude al lector/espectador con preguntas sobre la conducta humana en situaciones de violencia extrema.
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