Más allá de los documentos parroquiales y los registros civiles, existe un “archivo” que todos llevamos dentro y que es anterior a la escritura: nuestra sangre. El sistema de grupos sanguíneos ABO y el factor Rhesus (Rh) no son meras coincidencias biológicas; son marcadores antropológicos que narran las epopeyas de migración, aislamiento y supervivencia de nuestros antepasados.
A continuación, desglosamos la distribución global de los tipos sanguíneos, su conexión con las etnias y las curiosas relaciones entre nuestra sangre y la salud.
1. El Sistema ABO: Geografía de los Antígenos
Tipo O: El Gran Ancestral
Es el grupo más común a nivel mundial (aprox. 45-50% de la población humana), pero su distribución no es uniforme.
Distribución y Etnias: Es predominante en las poblaciones indígenas de América Central y del Sur (llegando a casi el 100% en algunas etnias antes del mestizaje) y en partes de África. En Europa, es más frecuente en el oeste (Irlanda, Escocia).
La Historia Migratoria: La altísima prevalencia en la América precolombina sugiere un “Efecto Fundador”. Los pequeños grupos que cruzaron el Estrecho de Bering hace miles de años probablemente eran predominantemente Tipo O, o perdieron los otros tipos por deriva genética al quedar aislados.
Tipo A: El Marcador Agrario
Históricamente asociado con las primeras sociedades agrícolas y asentamientos densos.
Distribución y Etnias: Tiene sus frecuencias más altas en Europa (especialmente Escandinavia y Europa Central), así como en algunas poblaciones aborígenes del sur de Australia. Los Blackfoot (Pies Negros) en Norteamérica son una anomalía interesante con altas tasas de A.
Migración: Se cree que mutaciones relacionadas con el tipo A se expandieron con el auge de las ciudades neolíticas en Europa, posiblemente ofreciendo alguna resistencia a infecciones nacidas del hacinamiento.
Tipo B: El Nómada de las Estepas
Como discutimos anteriormente, este es el marcador del Este.
Distribución y Etnias: Su “zona cero” es el Himalaya, la India y Asia Central. Es un marcador clave de los pueblos mongoles, túrquicos y de las poblaciones del norte de la India.
El Gradiente Europeo: Su presencia en Europa del Este (Rusia, Polonia, Hungría) es el testimonio biológico de las invasiones de los Hunos (siglo IV-V) y la expansión Mongola (siglo XIII). A medida que se avanza hacia el Atlántico, el Tipo B casi desaparece.
Tipo AB: La Mezcla Moderna
Es el tipo más joven y raro (menos del 5% mundial).
Origen: Surge de la mezcla de poblaciones A (europeas/caucásicas) y B (asiáticas).
Distribución: Se encuentra en bajas frecuencias en puntos de convergencia histórica, como la Ruta de la Seda y Oriente Medio, donde las poblaciones del este y el oeste se encontraron y mezclaron.
2. El Enigma del Factor Rh (Positivo y Negativo)
El sistema Rhesus añade otra capa de complejidad. La gran mayoría de la humanidad es Rh Positivo (D+). El Rh Negativo (D-) es una “rareza” evolutiva concentrada en una región muy específica.
El Misterio Vasco y el Rh Negativo
Europa: Es el continente con más Rh Negativo (alrededor del 16%).
Los Vascos: El pueblo vasco (en la frontera de España y Francia) tiene la concentración más alta del mundo de Rh Negativo (superando el 30-35%).
Lectura Genealógica: Esto sugiere que los vascos son descendientes directos de las poblaciones paleolíticas más antiguas de Europa, que permanecieron genéticamente aisladas antes de la llegada de los agricultores indoeuropeos (que traían mayormente Rh Positivo).
Resto del Mundo: En África, Asia y poblaciones nativas americanas puras, el Rh Negativo es extremadamente raro (menos del 1%).
3. Sangre y Salud: La Presión Evolutiva
¿Por qué sobrevivieron diferentes tipos de sangre? La teoría principal es la resistencia a enfermedades. Nuestros ancestros que tenían el tipo de sangre “incorrecto” para una epidemia específica morían, mientras que los resistentes sobrevivían y pasaban su tipo de sangre.
| Tipo Sanguíneo | Ventaja Teórica / Asociación Histórica | Desafío de Salud (Tendencia estadística) |
| Tipo O | Mayor resistencia a la Malaria severa (clave en África) y posiblemente a la Sífilis. | Mayor susceptibilidad al Cólera y a las úlceras estomacales (H. pylori). |
| Tipo A | Mayor capacidad de coagulación (útil en traumas antiguos). | Históricamente más susceptible a la Viruela. Hoy en día, mayor riesgo de trombosis y enfermedades cardíacas. |
| Tipo B | Se teoriza una mayor resistencia histórica a la Peste Bubónica. | Mayor susceptibilidad a ciertas infecciones bacterianas como E. coli y Salmonella. |
| Tipo AB | Sistema inmune complejo, a veces más robusto ante el Cólera. | Mayor riesgo de deterioro cognitivo (según estudios recientes de neurología) y preeclampsia en mujeres. |
Conclusión para el Investigador
Para el genealogista y el historiador, el tipo de sangre no es solo un dato médico; es un paleodato.
Si encontramos una familia en una zona rural de Nuevo León con una alta incidencia de Tipo B, podríamos indagar sobre posibles ancestros sefardíes o rromanís. Si encontramos un linaje con Rh Negativo recurrente, la conexión con la Europa Atlántica o Vasca se fortalece. La sangre no miente; guarda en sus proteínas el diario de viaje de miles de años de nuestros antepasados.