Aquí tienes el artículo con las referencias a las fuentes oficiales integradas en el texto, listo para ser compartido con el rigor que requiere el tema.
Por un día como hoy, hace 219 años, nació en las colinas de Sharon, Vermont, un niño que cambiaría para siempre la comprensión de la familia y la eternidad.
Este 23 de diciembre conmemoramos el nacimiento de Joseph Smith Jr. (1805–1844). Según su propio relato registrado en las escrituras, nació "en el pueblo de Sharon, condado de Windsor, estado de Vermont" (José Smith—Historia 1:3). Es reconocido por millones de personas no solo como un reformador, sino como el profeta llamado para abrir lo que las escrituras denominan la "dispensación del cumplimiento de los tiempos" (Doctrina y Convenios 112:30).
Nacido en el seno de una familia trabajadora que valoraba la fe, Joseph creció en medio de la agitación religiosa del siglo XIX. Su búsqueda sincera de la verdad lo llevó, a la temprana edad de 14 años, a orar en una arboleda. La respuesta que recibió, conocida como la Primera Visión, marcó el inicio de la Restauración, donde vio a dos Personajes "cuyo fulgor y gloria no admitían descripción" (José Smith—Historia 1:17).
Tal como le profetizó el ángel Moroni años más tarde, su nombre sería "tomado para bien y para mal entre todas las naciones, familias y lenguas" (José Smith—Historia 1:33), una profecía que se confirma hoy con la presencia global de la Iglesia que él organizó bajo dirección divina.
Para los genealogistas e historiadores familiares, el nacimiento de Joseph Smith posee una relevancia doctrinal profunda. Fue a través de su ministerio que se restauró la autoridad necesaria para validar las relaciones familiares más allá de la muerte.
El evento clave ocurrió el 3 de abril de 1836 en el Templo de Kirtland, Ohio. En una visión registrada en la sección 110 de Doctrina y Convenios, el profeta Elías se apareció a Joseph Smith y Oliver Cowdery para entregar las llaves del sacerdocio destinadas a "hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y el de los hijos a los padres" (D. y C. 110:15), cumpliendo así la antigua profecía de Malaquías.
Gracias a las revelaciones recibidas por el Profeta, comprendemos principios vitales para la salvación:
La interdependencia generacional: Joseph enseñó enfáticamente sobre nuestros antepasados que "ellos sin nosotros no pueden ser perfeccionados, ni tampoco podemos nosotros ser perfeccionados sin ellos" (D. y C. 128:18).
El deber de registrar: En una epístola a la Iglesia en 1842, instó a los santos a presentar "en su santo templo... un libro que contenga el registro de nuestros muertos, el cual sea digno de toda aceptación" (D. y C. 128:24).
Al celebrar hoy su nacimiento, recordamos que la obra de Joseph Smith une a la familia humana. Como declaró el Elder John Taylor poco después de los trágicos eventos en Carthage: "José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más por la salvación de los hombres en este mundo, que cualquier otro hombre que jamás ha vivido en él, exceptuando solo a Jesús" (D. y C. 135:3).