COMO SURGE LA DEVOSION A SAN PLACIDO
La devoción a San Plácido surge a partir del terremoto del año 1944 que diezmo la ciudad de San Juan. La señora Angela Greco de Piscitello quien arraiga su gran devoción a este santo traida desde su Sicilia natal por su esposo Don Placido Piscitello, promete al Santo, que si se salvaban todos los miembros de su familia ella haría esculpir la imagen de San Plácido que tendría por destino la primer Iglesia levantada después del terremoto. A los veinte años, San Plácido es depositado en la Catedral de San Juan permaneciendo hasta el momento en la Cripta cumplimentando así la promesa.
Su hijo el Dr. Domingo Piscitello comienza la difusión del santo y San Plácido llega a ser conocido en los cuatro puntos cardinales de su provincia natal San Juan y de su residencia de estudiante en Córdoba allí decide cumplirle el sueño a su madre, levantar la Primera Iglesia en el mundo que lleva el nombre del santo “San Placido”
ANGELA GRECO DE PISCITELLO
(21/03/1918-10/10/2006)
Siempre hay seres que como instrumentos del Altísimo hacen que los destinos sean herencias supremas y este es el caso de la Señora Ángela Greco de Piscitello fallecida recientemente a la edad de 88 años.
Dios la eligió a ella valiéndose de lo grande de su adentro y de su gran devoción y fe. Tenía como norte la virtud de los elegidos, numerosas obras hablan de su esencia, sin alardes, humilde, bondadosa y en silencio fue insignia señalera de luz para sus hijos, sus nietos, sus familiares y amigos. Vivía con su rosario desgranando rezos donde nace la fuerza tan sublime en la oración ofrenda verdadera donde el misterio y la verdad alcanzan su dimensión más alta.
Gran devota de San Plácido, primer mártir benedictino, inculca su devoción en su familia desde el año 1944, haciendo por promesa esculpir la imagen de este milagroso santo que hoy está en la Cripta de la Catedral de San Juan.
Madre de cuatro hijos Perla, Carmen, Domingo (fallecido) y Ángela Norma a quiénes educó en el legado de la fe más alta y el amor.
Creció frecuentando la Iglesia de Concepción. Luego perteneció a la liga de madres de la Iglesia Catedral y a la cofradía de Santo Domingo. Tuvo gran participación en la Parroquia de Trinidad a la que pertenecía, al igual que en Don Bosco y La Merced donde ya conocían sus pasos cotidianos.
Con el apoyo de sus hijos donó la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa que está en Avenida Rioja y Abraham Tapia. Así mismo fue madrina de la Virgen de Luján donada a la Capilla del Cerro Azul en Zonda.
En sus últimos días preparó con la misma fe su partida al ya ganado cielo y se fue feliz. Seguramente porque San placido desde las reliquias llegó a San Juan para darle el ultimo adiós aquí en la tierra y llevarla santamente hasta lo eterno.