Enredos
Cuenta la historia: Camila era una mujer vehemente, alegre, su sonrisa le iluminaba su rostro. De un momento a otro, surgieron varios acontecimientos personales y laborales, produciéndole un caos emocional. Abrumada por sus calamidades, en las tarde solía caminar para despejar su mente. En el recorrido llegó a una playa. Caminó por la orilla, se detuvo y con fuerza gritó:
_ ¡La vida es una mierda!.
_!No sé, como carajo, hacer con mis cargas! Exclamó
_¿Cómo coño me deshago de esto? _Suplicó_ Es mi vida ¡No joda!.
Un silencio fúnebre se siente. El aire marino abanicaba su rostro, sus pensamientos iban y venían de forma batientes. Se sumergió en el agua. Comenzó a jugar con las olas. De repente el mar enfurecido, empezó a golpearla. Camila en su lucha por su vida, atemorizada sin saber nadar, agitaba sus brazos, de un lado a otro en señal de batalla. En el embate, el agua fría la ahogaba. Excitada por la desesperación, de impacto despertó Camila de una pesadilla.
La mañana siguiente, Camila amaneció deprimida, con ganas de escapar de su tormento, fue a un parque. Se sentó entre los árboles que la acobijaban con su frescor. Allí se le acercó una mujer de ropa colorida.
_¡Desde aquí el paisaje se observa muy hermoso! _Señaló la mujer.
Camila se mantuvo suprimida en su silencio. La mujer, miró con ternura a Camila, le obsequio un chocolate y expreso:
_!Te regalo este analgésico para el alma!.
Camila melancólica, lo recibe con agrado:
_Muchas gracias señora, por la dosis _ respondió Camila.
Ambas se sonrieron sentadas en un banco. Resulta que Camila dejándose llevar por la tristeza, inicia una tertulia, especie de secreto de confesión. La señora escucha con suma atención el relato.
Manifestó Camila:
_Desde hace cinco años he tenido un camino lleno de desafíos. Me he detenido en valles desconocidos, afortunadamente sé quién soy, a dónde voy, solo falta mi acompañante. La soledad algunas veces hace fantasear, el amar y el sentirme amada, me ha nublado mi amor propio, por eso, limpio mi vista para mirar correctamente. El amor se ha convertido en un problema interesante, que una noche sentada en el sillón, admirando el azul nocturno del cielo; tuve una predicción, todo se obscureció en un abrir y cerrar de ojos, quedando en penumbra, el miedo resquebrajaba mis pasos, quedé congelada en el sitio, y en cuestiones de minutos me encontraba en otro lugar. Allí apareció un hombre de rasgos europeo, vestido con ropas del siglo quince, este hombre me gritaba frases que no las comprendía, y se abalanzó sobre mí, apretándome el cuello, forcejamos en una pelea aguerrida, al zafarme una luz me trajo de nuevo. ¡Qué susto!. Baje corriendo hasta mi habitación encerrándome con llave. Durante la noche, la pase con insomnio y preste atención a mis experiencias convulsionadas, percibo que uno atrae, sus mismas imperfecciones, ley de causa y efecto. Entre los encuentros humanos creí hallar el hombre ideal, su amor se me escapó de las manos. De una manera, u otra, tuve que colocar zona limítrofe a la relación y ponerle fin. La convivencia de pareja estuvo llena de incertidumbre, afectos y conflictos, por su modo asfixiante de amar, ahogaba como una de mis pesadillas. Amar con posesión, es sentir que el ser amado, lo ama tal cual como una cosa que compra. ¡Es mío, solo mío!. Y el ser humano no tiene dueño. Me sentí señora, prisionera en el amor. Experiencia ruda para una mujer que ama en libertad. Me enamoré de un ser atormentado por la desconfianza, yo diría, al borde de la locura, lo deje ir, bien lejos con su tortura…
!No sé, porque Dios me ha encarado con la vida reiteradamente! Sufriendo cambios laborales y emocionales como pequeñas muertes. Fallecen seres queridos, mis proyectos y afectos. ¡Ya tengo casi un cementerio!. Aunque la muerte no existe, la vida es continua, hay un cese en el tiempo para renovarse la energía. ¡Ay carajo! !Qué vaina tan alocada! Hay que vivir plenamente el presente, disfrutando cada hora. ¡Qué arrecho es vivir, sin pararle bolas a nada!. Y cuando duermo tengo pesadillas, que me ahogo, me ahorcan o es una dificultad respiratoria, que me impide el paso del aire puro. Señora este peso me joroba. Estoy tan agobiada de tantas vainas, circunstancias experimentadas, con un mundo presencial y virtual colmado de desiertos. ¡Vivo encuentros, reencuentros y desencuentros! Y al reencontrarme, veo reflejada mis actitudes viciadas, en las caras de las personas que se van de mi mundo. Verme reflejada, en una mirada, es toparse de frente y estrellarse en pedacitos con la verdad. Y recomenzar no es tan fácil, porque tengo esparcido los pedazos en todas partes. ¡Armar o pegar un cristal roto es imposible!.
Se hace una pausa en el tiempo. El sonido armónico de los arboles y el trinar de los pájaros alegres como una sinfonía, son un bálsamo melódico para la nostalgia de Camila…
_¡No sé porque te atormentas, ten fe! _Exclamó la Señora.
_Es decir ¡Todo es pasajero!. Hay que volver a comenzar. ¡Tu vida es tuya y cada quien que viva su vida! Hay que soltar cargas, toma decisiones en pro de tu bienestar. Todos tus problemas experimentados y vividos, personales, laborales, y sentimentales, son por culpa del amor. Has convertido tus historias en desafortunados sucesos, provocados por la búsqueda de perfecciones, convirtiendo tu existencia en un enredo. Y entre esos enredos, te encontraste con alguien, que te enamoro como una adolescente. Personaje protagonista, las cuales sus vidas tenían poco en común. Con él conviviste un amor paradójico, una conexión íntima maravillosa. Sin embargo, intuyo una lucha entre ustedes de fuerzas del bien y el mal. Esta situación te obliga estar en silencio, y es el momento justo para estar con Dios, préstale atención a todo. Me pasa por mi mente una película de tu vida. Dicha película devela, lo siguiente: Todo lo que vivas en un encuentro, la cual genera una dificultad, la misma se convertirá en un valioso aprendizaje. Los episodios vividos, fundamentados en la relación suceden por una causa o razón, algunas veces es el retomar de lo pasado, al juzgar, agredir o criticar se te devuelve hacia ti la vivencia, reviviendo viejas heridas. Estas vuelven abrirse en cada encuentro humano, como señal que debes perdonar o perdonarte, para poder avanzar a otros rumbos. ¡La cura de todas las heridas es el amor! Dar amor para equilibrar nuestra vida, de esta manera, poder disolver lo iracundo que nos acecha, en una circunstancia negativa.
Sin mediar palabras, Camila abraza fuertemente a la mujer, en señal de agradecimiento, surgiendo una energía de luz brillante cegadora y las cubrió por completo como un aura incandescente. El regocijo de la aproximación, las mantuvo a las dos, en un encantamiento y en el mismo cálido abrazo se esfumó la Señora.
Yajelit Vásquez
Yajelit Vásquez
“La vida no te pide ser perfecto, ella acepta tus errores, te hace ver crudamente lo que haces y dejas de hacer. L a vida solo te pide vivirla, experimentarla y disfrutarla a plenitud. Y para detenerse a mirar la vida, la cual es bien enredada, es preferible gozar y experimentar la hermosa locura de vivirla"...