Con tan sólo 19 años, Ricardo cogió las maletas y se fue a Barcelona a estudiar jazz y música moderna. Allí fue donde conoció a Mariano Martos y a Carles Benavent, que le enseñó la disciplina del bajo flamenco, y empezó a tener conciencia de de dónde venía. "Yo hacía otro tipo de música antes, a mí lo que me atrapó fueron Los Beatles en una clase de inglés, pero un día tomé conciencia de que vivía en Jerez y no en Liverpool", dice mientras observa a su alrededor. "Que lo que me gustan son las papas aliñas y no el fish and chips", ríe.