“¿Cuánto dolió perder el pulso de Crucitas en la Sala IV?” - Gilberth Armijo

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Heidy Murillo Quesada

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Dec 6, 2010, 10:23:20 AM12/6/10
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Comparto esta entrevista al Magistrado Armijo que el día de hoy volvió a sacarme lágrimas de emoción y esperanza... la lucha no ha terminado, vienen grandes presiones para la Sala I, ellos tienen que saber que el pueblo costarricense tiene su fe puesta en ellos, que es la oportunidad para que el Poder Judicial se limpie la cara y muestre dignidad.

Heidy

Interrogatorio

Gilbert Armijo: “¿Cuánto dolió perder el pulso de Crucitas en la Sala IV?”

Edición 797

Fue el único de los siete magistrados de la Sala Constitucional que se plantó completamente en contra del Proyecto Minera Las Crucitas, en San Carlos.

Habla de ese voto salvado como si todavía sintiera en la espalda el latigazo de la derrota.

Se le llama voto salvado al criterio del juez que mantiene una tesis disidente de la mayoría.

No deja de sonreír en toda la conversación, pero se torna serio y se le nota el alma cargada cuando explica para qué escribió un voto salvado de 32 páginas como el de Crucitas, que postean íntegro en blogs y sitios web del país.

“La persona que pierde un caso en la Sala IV puede estar tan afectada como cuando yo pierdo algunos casos acá. El hecho de que yo haga un voto salvado a favor de ella y sepa que al menos yo le di la razón, le da una esperanza a alguien. Por ese cada segundo de esperanza que le doy, vale la pena estar en esta silla”.

Usted cree que la Sala IV no debe meterse a desbaratar una convención colectiva. Usted votó contra el TLC. Fue el único que votó 100% contra el proyecto de Crucitas. Se gana el prejuicio de izquierdista.

El problema con las etiquetas es que es difícil quitarlas. Me veo diferente, creo que soy alguien que le da la razón al que la tiene. El principal trabajo de un juez es partir el chayote por la mitad y darle la razón al que tiene la razón.

¿Le han dicho que usted es el “rojo” de la Sala?

(Ríe) ¡Es la primera vez! Vos sabés que mucho gente no me ubica de ese lado. Me pueden etiquetar de creyente. Creo en Dios. En el fondo, se trata del principio “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Por su perfil, yo diría que votó por el PAC en todas las papeletas…

(Ríe) No, no.

¿Por quién votó?

Eso me lo guardo.

Hay quienes dicen que el único pecado suyo fue apoyar la reelección presidencial en el 2003, ¿se lo han dicho?

Sí, claro, desde luego.

Y ¿cómo se defiende?

No tengo que defenderme. Ese es uno de esos temas que tenés que meditar mucho antes de votar. Es un asunto que te va a acompañar siempre y hasta tus nietos te van a preguntar por él. Esa era la mejor decisión que podía tomar en ese tema.

¿Hoy sigue apoyando la reelección?

Ah, sí. Con ese voto recuperamos algo. Ahí se le devolvió al pueblo la posibilidad de opinar, pues en ese momento se habían llevado a cabo una gran cantidad de reformas constitucionales, y se hacían en Cuesta de Moras sin que al pueblo le preguntaran qué opinaba sobre esa reforma.

Sobre el caso de Crucitas, su criterio fue el de minoría, ¿cuándo se dio cuenta de que estaba solo?

En la Sala, con el tiempo, todos los magistrados nos vamos conociendo y sabemos cómo pensamos. Conforme vas discutiendo en la mesa te vas dando cuenta si vas perdiendo o no.

¿Cómo toman las decisiones en casos como Crucitas?

Es como esto, por ejemplo (toma piezas de vidrio de una mesa y las alinea): hay muchos puntos en discusión, se vota por cada punto, y ahí vos te das cuenta de que perdiste el primero, el segundo, etc.

En Crucitas los perdió todos…

He creído que si perdés, perdés con las botas puestas…

¿Usted se sintió mal? ¿Le dolió perder ese caso?

Me hubiera sentido mal si no pongo todos mis puntos. Perder duele. Couture, un procesalista, decía que los casos hay que ganarlos como propios y perderlos como ajenos. No me acostumbro a perderlos como ajenos.

¿Cuál caso le dolió mucho perderlo?

(Suspira) El TLC…

¿Más que perder Crucitas?

Sí, es que fue más prolongado. El TLC lo tuvieron los políticos seis años, y nosotros en un mes tuvimos que sacarlo. Fue un mes de discusión y debate, y luego vinieron las leyes de implementación. Fue una paliza, sobre una paliza, sobre una paliza…

Usualmente los votos salvados nadie los lee, se olvidan. Sin embargo, si usted “googlea” las palabras “voto salvado Crucitas” y se da cuenta de personas que pegaron las 32 páginas de su su voto en Internet.

No lo sabía, me sorprende... a veces uno cree que ni la propia mamá lee los votos salvados.

¿Se acuerda de lo que sintió al darse cuenta de la noticia del Tribunal Contencioso que se trajo abajo Crucitas?

Sí, claro que me acuerdo.

¿Qué pensó?

Mi voto salvado se usó para decirme que estaba mal. En este país se acostumbra que los que no están de acuerdo con vos te lo recriminen, pero los que están de acuerdo no te dicen nada. Entonces, cuando el tribunal contencioso falló como lo hizo, me sentí bien.

¿Sintió alegría?

Sentí una enorme paz.

Sin estar redactada la sentencia del tribunal contencioso, se ha dicho por los jueces que en Crucitas se planteó un cambio del proyecto que hacía más profundas las excavaciones sin que se hiciera un nuevo estudio de impacto ambiental. Usted da el mismo argumento en su voto salvado…

Sí, así es. Ese tema se debatió incluso en la vista oral. No es una idea original, son los datos que se dieron en la vista.

Usted ofrece el dato de que con el cambio en el proyecto el volumen de extracción aumentaba un 39%. ¿Cómo es que los otros magistrados se brincan ese dato?

El problema es que me está preguntando sobre cómo piensan otros…

No, yo le pregunto a usted qué opina sobre que esos datos tan fuertes no peguen en los demás.

Pues te duele… claro que duele.

En su criterio contra los intereses de Industrias Infinito, usted cita un voto salvado en alianza con el magistrado suplente Federico Sosto, donde ambos rechazan que “la tala que se practicara quedará remediada con la posterior sustitución con nuevos árboles”. Hoy Sosto es abogado de Industrias Infinito, ¿cómo ve eso?

(Ríe) ¡Quizás es porque eran árboles de La Sabana y los otros no! No, bueno, Federico es abogado litigante, él ejerce liberalmente, él decide qué lleva. Como decía un juez: ‘Yo le creo a Francisco Castillo (un reconocido abogado penalista) como profesor y no como litigante’.

¿Usted hubiera hecho lo mismo que Sosto?

No. (silencio) no sé, no sé si tan radical.

Usted es duro contra el voto de mayoría. Con tono irónico dice que los demás creen en el condicionante “mágico” de que la minería es nociva, salvo que se ejecute en ciertos parámetros. Son duras esas palabras…

Sin duda, son duras, son propias de lo que uno puede hacer en un voto salvado, pues uno redacta bajo el calor del momento y se dicen cosas como esas…

¿Quitaría esa palabra de ahí?

No la quito.

Usted dijo que la resolución de mayoría contradice los más básicos principios del derecho ambiental. ¿Pensar en eso le molesta?

Mirá, para mí es difícil hablar de esto. Me hace regresar a discusiones pasadas con mis compañeros… (suspira), pero la verdad creo que en ese voto la Sala IV tomó una posición que yo no puedo compartir y no podía quedarme callado…

En esa sentencia tan grande solo se usa una vez la palabra “mezquindad”, y la usa usted diciendo que Industrias Infinito tacha de mezquinos a los pobladores de la zona de Crucitas que se oponen al proyecto….

Es una palabra dura, sí, quizás no fue la más apropiada, y fuera de contexto suena peor. Lo que quise decir es que en la vista oral ellos argumentan que hay gente que rechaza todo que puedan llevar a la comunidad. La discusión es: ‘Qué barbaridad, yo vengo a ayudar y no quieren que los ayude. Les voy a dar cursos de computación y costura, ¡qué bárbaros más malagradecidos!’

¿Dejaría ahí hoy la palabra “mezquindad” en su texto?

Yo la dejo.


www.fueradecrucitas.com
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