Queridos todos.
A veces me acuerdo de mi familia y muchas de esas veces quiero contarles cosas. Hoy decidí concretar eso.
Esto será una pequeña reseña que no etiquetarán como mail de fin de semana, sino que lo leerán entremedio de reuniones, trabajos, metro o embotellamiento.
Les cuento que con Francisco Errázuriz llevamos 46 días de Norteamérica. Descubriendo y abriendo las pupilas a más no poder, aún nos queda trayecto y tiempos con novedades.
Primero atacamos New York, la ciudad de la gran manzana que nunca duerme, la que nos recibió con sus monumentales rascacielos que ridiculizan Sanhattans y costaneras centers habidos y por haber. Una ciudad de sombras y caras diversas, en donde nadie mira raro a nadie porque todos los son. Una ciudad de gigantes, de excesos, de películas, en donde es posible encontrar a cada personaje y escenario que encontramos en series, películas y noticiarios. Todo es cierto, se creen sueños del mundo, porque realmente lo son.
A esta ciudad llegamos dos sudakas, recorrimos y recorrimos, gastando la suela de nuestros zapatos “made in Lider” sobre calles y veredas que expelen vapor de alcantarillas, puentes, ferrys, rascacielos, plazas, parques y espacios públicos. Una increíble y gringa experiencia.
Luego cruzamos a Toronto, si teníamos frío antes, acá nos esperaba la nieve. Incluso, algunos ya deben saber por experiencia, era solo los retazos de un invierno que iva en retirada, pero todavía así, hacía frío. Pasamos inmigración sin problema y nos recibió una ciudad espléndida a orillas del lago o casi “mar” Ontario y con rascacielos que suelen parecerse a su modo contemporaneo a los del país vecino del cual viven al alero y les opaca su existencia.
Nuestros primeros días no fueron para conocer, el tiempo era feo y teníamos cosas importantes que hacer, que finalmente concretamos. Encontramos un lugar donde vivir: una casa cerca del centro en un barrio muy lindo residencial y pituco, junto a otros foráneos de mucha simpatia. Encontramos trabajos: lavaplatos / corta paltas y frijoles, describirían algo lo que hacemos a diario para parar la hoya; con sueldo mínimo de CD$11 cada hora (casi 1 palitroque al mes). Aunque estoy considerando seriamente trabajar de basurero (“GarbageMan” como le dicen), los que con toda delicadeza recogen mi basura semanal, ganando CD$25 cada hora, llegando a recibir un cheque mensual de más de 2 millones de “ChileanPeso”.También tenemos nuestro medio de transporte: unas espectaculares bicicletas de 80 dólares que se nos han roto más veces de las que las hemos usado. Además conseguimos nuestro curso de inglés, el que nos ha ido mejorando nuestro inicialmente inglés de homosapiens.
Tenemos mucho pero nos falta mucho más. Ya vendrán paseos y panoramas mejores que trabajar un fin de semana 12 horas.
Por ahora yo parto a Europa por tres semanas y Francisco vuelve a NY por dos, a ver a las respectivas piernas suaves. Basta de peludas por un tiempo.
Les mando un resumen visual para que plasmen su imaginación. para eso apriete AQUÍ.
Saludos a cada uno.
Buenisimo. Dedicare a escribir. Viaje con tus relatos.
Gracias Daniel...
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Grande Pastor!!! que buen mail.
Un abrazo grande desde Ubud ciudad al centro de Bali, Indonesia.
A la vuelta les cuento todo, este es el mail del pelao jajajaj.
Saludos,
Familia Fuenzalida-Foncea (Honeymoon)