La Traición ayer y hoy

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Apr 30, 2007, 4:42:41 AM4/30/07
to Hermandad Odinista del Sagrado Fuego
Háils Unsaráim Gudam Ansjus Jah Wanus


Háils Haithnu Thiuda


Háils Brothyro´s Jah Swistar Visgoth´s

La Traición

En primer lugar quiero manifestar que no es de mi agrado tocar este
tema dado que la traición es la mas graves de las ofensas es un delito
de los mas inescrupulosos y como si fuera poco es la manifestación de
la falta de ética y moral en los hombres de cualquier cultura o
religión . Este es un tema muy amplio, la traición siempre existió en
todos los pueblos tanto antiguos como modernos.

Un traidor es un ser despreciable que nadie quiere tener en sus filas
pero lamentablemente la historia nos indica que de este mal no se
puede uno escapar siempre existió un traidor sin distinción de raza
pueblo o agrupación.
Vale la pena aclarar que nuestro folk no fue la excepción, de echo si
uno se dispone a estudiar la historia del pueblo visigodo descubrirá
que la misma esta plagada de traiciones de diferentes tipos pese a las
durísimas penas que se aplicaban a todo aquel que se atreviese a
traicionar.
Tengo que recordarles en este articulo que la misma era la pena
capital pena de muerte pero una muy característica estoy hablando de
la pena de muerte mediante el descuartizamiento a hachazos.
Se podría decir que esta es una de las penas mas duras impuestas por
el derecho germánico pero que de todos modos no logro radicar el mal.
Luego de llevar a cabo una investigación sobre la caída del reinado de
los Visigodos e indagar profundamente la historia de nuestro pueblo
descubrí que este mal era muy común tanto en el pasado como en el
presente esta aberración había logrado sobrevivir despojando del
valioso honor a quienes eran contaminados por la misma.
Finalmente decidí escribir este articulo por dos diferentes razones
tratar de que todos comprendamos que es lo que esta de tras de la
traición, que es lo que verdaderamente mueve a los traidores, que hace
que los mismos infrinjan los códigos éticos y morales para cometer las
mas variadas traiciones sin importarles si quiera su propia vida.

Lo segundo es que personalmente tengo la visión de que la historia no
es simplemente un registro que sirve para saber que paso en épocas
pasadas sino que es un material valiosísimo que nos aporta mucha
información sobre nuestros orígenes pero sobretodo nos plantea una
serie de errores que se llevaron acabo por los distintos pueblos del
pasado, esta información nos sirve para crecer en el futuro, seria
como una especie de experiencias adquiridas de distintos pueblos que
nos debería ayudar en nuestra experiencia de vida presente y futura
con el objetivo de alcanzar la verdadera evolución tanto como seres
individuales o como grupos sociales colectivos.
Por lo tanto para poder tocar el tema de la traición no tenemos mas
que mirar a nuestro alrededor y al pasado de nuestro pueblo, es
fundamental recurrir a las experiencias pasadas para poder comprender
en profundidad la seriedad del tema en cuestión por esta causa daremos
un superficial paseo por la historia de nuestro pueblo remontándonos a
los momentos mas controvertidos y de mayor adversidad por los que paso
el reinado Visigodo dado que en estos momentos encontraremos
inefablemente al culpable de tal desequilibrio un culpable sin rostro
un culpable sin valores al que llamamos TRAICIÓN.

La Historia y el final aparente del Reinado Visigodo
En el año 476, los visigodos ya se habían asentado en España y formado
un reino que habría de existir hasta que en el año 711 la invasión
musulmana lo destruyó.

Fue el primer reino genuinamente español, germen de lo que sería la
nación española. En ese nuevo reino convivieron los hispano-romanos y
los visigodos aunque nunca llegaron a fusionarse.

El Reino Visigodo de España se hundió en el año 711 por problemas
internos y traiciones, un ejército musulmán invadió España justo
cuando los visigodos acababan de salir de una nueva guerra civil.

Para plantar cara a los musulmanes el rey vencedor, don Rodrigo, tuvo
que contar con los vencidos pero en plena batalla de Guadalete éstos
se pasaron a las filas del invasor. El ejército de don Rodrigo fue
vencido por los musulmanes y toda la península, a excepción de
Asturias, quedó bajo dominio mahometano. La población hispano-romana
ni supo ni pudo reaccionar mientras destacados elementos de la
sociedad como algunos clérigos de importancia y buena parte de la
comunidad judía se ponían de parte del invasor.


De acuerdo con las fuentes conservadas, la invasión de la península
habría tenido lugar el año 711, una vez concluida la conquista militar
musulmana de la mayor parte del norte de África, aunque mucho antes de
que tuviera lugar una asimilación militar y religiosa de sus
habitantes bereberes.

En aquel momento gobernaba el reino visigodo Roderico (conocido más
tarde como Don Rodrigo), quien había accedido al trono a la muerte de
Witiza y que enfrentaba diversos conflictos sucesorios con los hijos
de Witiza.

Conocedor el gobernador árabe Musa ibn Nusair de las dificultades del
reino visigodo, habría decidió enviar en el 710 un cuerpo
expedicionario mandado por Tarif Abu Zara para una expedición de
saqueo, si bien la veracidad de este hecho, así como muchos otros de
la conquista musulmana, es discutida por muchos historiadores.

El éxito de la empresa animaría a Musa a formar una expedición más
importante, y en la primavera de 711 envió una nueva expedición
mandada por Táriq Ibn Ziyad, gobernador de Tánger. Esta expedición
superaría el estrecho y conquistaría Algeciras, donde Tariq aumentó el
número de hombres y desde donde se enfrentó a Don Rodrigo, el 19 de
julio de 711, en la batalla de Guadalete, llamada así por la ubicación
atribuida tradicionalmente.

El combate resultó atroz, miles de muertos sembraban los campos de
batalla cercanos al río Guadalete. En ese lugar invasores musulmanes
apoyados por grupos locales desafectos habían batido al cuerpo
principal del ejército visigodo dirigido por el propio rey don
Rodrigo.
Tras la batalla, el valiente don Pelayo, jefe de la guardia personal
del Rey, reunió a los hombres que pudo para iniciar una retirada
desesperada hacia Toledo, la desguarnecida capital del reino. En el
rostro del curtido militar se podía intuir la rabia y la vergüenza
provocadas por aquella derrota. Con tan sólo 12.000 efectivos, los
árabes vencían a más de 40.000 guerreros godos entre los que se
contaba la flor y nata de la aristocracia hispana.
A esto se sumaba la traición de Oppas y Sisberto, hermanos del
anterior rey Witiza, a los que un confiado Rodrigo había entregado los
flancos de su ejército para que posteriormente, en medio de la
sorpresa generalizada, se pasaran al enemigo dejando a su suerte al
infortunado Rey cuya tropa de confianza tardó muy poco en ser cubierta
por lanzas y flechas sarracenas. Corría el 26 de julio del año 711,
una fecha que en esos momentos no suponía más que un capítulo en la
historia de las guerras, pero que en adelante, se confirmaría como el
fin de tres siglos de influencia visigoda en Hispania.

Pelayo, como otros magnates godos, no daba crédito a lo acontecido en
las jornadas anteriores, y seguramente, en su angustiosa cabalgada a
Toledo, pensó en la traición ejecutada por los disconformes, sin
llegar a entender cómo era posible que una ambición personal pudiera
hipotecar de esa manera el futuro de todo un reino.
Él siempre desconfió de los witizanos, sin embargo, su primo Rodrigo
no tuvo dudas a la hora de reclamar una ayuda necesaria ante la
avalancha morisca. El peligro de invasión era tan cierto que cualquier
habitante de Hispania respondería ante la ofensa mahometana. Eso debió
conjeturar el rey Rodrigo pero, finalmente, no fue así.

Ahora, con Rodrigo desaparecido y la mayoría del ejército aniquilado,
la situación para la Hispania visigoda bordeaba la tragedia. ¿Quién o
quiénes asumirían el mando de los godos? ¿Existiría algún notable
facultado para iniciar la resistencia? En todo eso, seguramente,
reflexionaba Pelayo, sin ni siquiera imaginar que años más tarde él
mismo se convertiría en paradigma de la Reconquista.
Los seguidores de Witiza, auténticos instigadores del conflicto, se
frotaban las manos especulando sobre si los ocasionales aliados
ismaelitas se conformarían tan sólo con un cuantioso botín de guerra,
regresando posteriormente a su tierra de origen sin más preguntas.
Nada más lejos de la realidad, dado que los musulmanes habían
saboreado las bonanzas de una tierra pródiga en vergeles, paisajes
fértiles y geografías propicias para el acomodo de un pueblo obligado
a la aridez de los desiertos arábigos y norteafricanos. Las mieles de
Hispania serían, por tanto, el magro tesoro que los seguidores de Alá
pretendían reivindicar.

El general Tariq Ibn Ziyad había obtenido una luminosa victoria sobre
aquellos que él consideraba bárbaros infieles. Sus pérdidas se
cifraban en unos 3.000 hombres, la mitad de las sufridas por el
enemigo. Su señor, Musa Ibn Nusayr, gran gobernador de todo el norte
de África, tendría motivos para estar satisfecho.

Tariq capturó la práctica totalidad del patrimonio que acompañaba a
don Rodrigo en aquella campaña, repartiendo la mayoría entre sus
hombres y reservando una parte para él y para su señor Musa (Muza).
Los 250 dinares que correspondieron a cada uno de los vencedores debió
ser una buena cantidad, pues, muy pronto, la noticia animó a miles de
beréberes que desde la otra orilla del estrecho, se alistaron pensando
en las cuantiosas riquezas que obtendrían en aquella antigua tierra de
vándalos. Al-Andalus, esa era la traducción árabe, se convertía en la
tierra prometida para los defensores del Corán. Era tiempo de propagar
por Europa el mensaje de Mahoma; Hispania sería cabeza de puente para
la invasión del viejo continente.

Damasco rebosaba felicidad mientras los hijos de Witiza, Agila II y
Ardón, exigían la reposición de sus derechos y propiedades. El califa
Walid I respondió entregando una minucia de lo acordado y obligando a
sus antiguos aliados al sometimiento a las leyes y gobierno de los
nuevos dueños de la situación.

Lo cierto es que miles de hispanos vieron con agrado la llegada de los
musulmanes; demasiados años de hambrunas, epidemias e impuestos
opresivos habían desembocado en una situación caótica que cubría todo
el reino visigodo. Los invasores, lejos de ejercer como martillo,
permitieron libertades que mejoraron la salud emocional y económica de
un pueblo demasiado acostumbrado al pesimismo. La anulación de
gravámenes exagerados, la posibilidad de mantener religión propia sin
persecuciones ni descalabros y la permanencia del derecho a la
propiedad privada hizo que en casi todos los casos, la ocupación
militar de pueblos y ciudades se produjera sin enfrentamientos.
A pesar de esto, muchos se negaron a comulgar con lo impuesto por los
nuevos amos de la Península, y se retiraron hacia las zonas norteñas
donde lamerían sus heridas esperando devolver el golpe algún día.

La derrota visigoda permitió a los musulmanes avanzar sobre la Bética,
de manera que en octubre de 711 caía la ciudad de Córdoba, mientras
que otras ciudades como Granada y Málaga se entregaban. También
Toledo, la capital del reino visigodo, se rindió sin resistencia,
desde donde Tariq continuó el avance hacia Guadalajara y Amaya.

Los invasores obtuvieron importantes botines en estas expediciones y
se beneficiaron del apoyo de los partidarios de Witiza.

Ante el espectacular avance musulmán el 712 Musa decidió sumarse a la
invasión y atravesó el Estrecho con un gran ejército. Parece probable
que Musa se planteara la expedición como un rescate, asegurando la
ruta entre Toledo y el Estrecho. La ruta exigía asegurar la posesión
de la zona del Estrecho, la comarca de Córdoba, y la ruta hasta
Toledo, con las retaguardias de Sevilla y Mérida, de donde podía
proceder el peligro. No obstante los hechos se desarrollaron mejor de
lo que Musa podía esperar. Las ciudades de Medina-Sidonia, Carmona y
Sevilla le abrieron las puertas sin lucha, se dice porque los
partidarios de Rodrigo habían huido y predominaban los de Witiza o
cuando menos los neutrales, pero probablemente fueron los hispano-
romanos, sujuzgados, que los recibían como a un pueblo mediterráneo,
civilizado y en cierto modo como libertadores. Los partidarios de
Rodrigo se concentraron en Mérida.

Musa sitió la ciudad que resistió a los embates enemigos.

Dieciséis meses necesitó Musa para tomar la ciudad (capituló el 30 de
junio del 713). A la vez fueron tomados otros territorios,
especialmente en el sudeste, como la región murciana gobernada por el
noble godo Teodomiro, en este caso por el hijo de Musa.

En este momento los musulmanes dominaban la Bética, pero no una parte
de Lusitania, parte de la Cartaginense y la Tarraconens Occidental.

Es probable que durante el sitio de Mérida, Musa concertase acuerdos
con los comes godos de las ciudades, a los que garantizaba su
mantenimiento en el poder, sus bienes y su religión, a cambio de que
reconocieran la soberanía del Califa. Los magnates godos que firmaron
los tratados se obligaban a ser fieles y sinceros con el walí de
Hispania (éste era el título que se arrogaba Musa), a no conspirar con
sus enemigos, a pagar un tributo anual por cada uno de sus súbditos
cristianos; a cambio les serían respetados sus dominios y la libertad
de sus súbditos, los cuales no podrían ser violentados en su religión,
ni quemadas su iglesias. Estos acuerdos se extendieron también a los
magnates que, aun sin el título de conde, gobernaban de hecho sobre
extensos territorios en los que no había ninguna ciudad importante, y
a algunos duques, a todos los cuales debieron entregarse las
propiedades de los magnates partidarios de Rodrigo. Una parte de las
tierras reales visigodas, que eran muy extensas, serían entregadas a
los participantes en las expediciones (los que ya estaban en Hispania
y los que llegaran en el futuro), excepto una quinta parte que
quedaría para el Califa. Musa no estableció ninguna modificación en
los impuestos, los cuales seguirían recaudándose en igual forma que
hasta entonces, pero su importe pasaría a poder del Musa, en concepto
de walí árabe de Hispania, el cual remitiría un quinto de su importe
al Califa. Las convenciones mejoraban la posición de la nobleza, que
además de mantener sus posesiones en seguridad lograrían sin duda
evitar algunos impuestos. Se cree que a los humildes se les rebajaron
los impuestos, lo que provocó una mejora de su situación y la
legislación anti-judía desapareció.

Una vez asegurada la capitulación de Mérida, Musa se encontró con
Tariq en Talavera, junto al cual seguiría avanzando hacia el norte. En
la primavera del 714 Musa y Tariq avanzaron hacia Zaragoza, desde
donde Tariq se dirigió a Soria y Palencia, para penetrar en Asturias,
desde donde alcanzó el mar Cantábrico en Gijón (Asturias). Por su
parte, Tariq ocupaba Logroño, León y Astorga, fijando los límites de
la conquista en el valle del Ebro. En verano de 714, Tariq y Musa
fueron llamados por el califa de Damasco, mientras que el hijo de
Musa, Abd-al-Aziz permaneció en Sevilla, primera capital de al-
Andalus, como walí. Bajo su mandato se completó la conquista de la
zona oriental y se consolidaron las posesiones de Évora, Santarem y
Coimbra.

En 717, Abd-al-Aziz era asesinado violentamente, abriéndose así un
periodo de turbulencias en al-Andalus que se extendería durante
cuarenta años. Ese mismo año la capital se instaló en Córdoba y entre
ese año y el 719 capitularon Pamplona, Huesca y Barcelona, lo que
obligó a los hispanogodos resistentes a refugiarse en las montañas del
Cantábrico o el Pirineo o emigrar a la zona de Narbona. Aunque Narbona
cayo en el año 720, los musulmanes no lograron penetrar en el reino
franco merovingio por Aquitania, Provenza, Borgoña o Gascuña, y a
pesar de que prosiguieron las expediciones musulmanas, estas fueron
definitivamente paralizadas en el 732 en Vouillé (Francia) en la
Batalla de Poitiers.

La conflictividad interna propició asimismo la consolidación de un
movimiento insurreccional en la costa del Cantábrico, surgido de la
victoria en la batalla de Covadonga el 718, por parte de Don Pelayo,
sobre el cual se edificaría paulatinamente durante la primera mitad
del siglo el reino de Asturias, al que seguirían más tarde la
formación de otros núcleos en la zona oriental.

La Traición en si

Traición es :

La falta que se comete quebrantando la fidelidad, lealtad, o confianza
que se debe guardar o tener.

Es el no cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad ,del
honor y las de hombría de bien.

Es el delito cometido por una persona que atenta contra la seguridad
de la familia el clan el folk o la hermandad.

Falta cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y
la independencia del folk.

Los antiguos GERMANOS manejaban este termino y se le declaraba Varg
( piel de Lobo) a los acusados de traición, fugitivos y personas que
vivían fuera de la ley.

Actualmente este termino y estas acusaciones se siguen manejando
dentro de las distintas organizaciones heaten paganos germanos.

El procedimiento es similar al de un juicio, en la actualidad se hace
una asamblea se exponen pruebas y declaraciones, se juzga a la
persona y finalmente se decide si es Varg o no.

En este punto es de suma importancia destacar que cada organización
posee normas de diferentes.

Principios éticos y morales diferentes por lo que la potestad de un
juicio solo tiene valides y solo debería efectuarse dentro de la misma
organización, no es correcto que una agrupación, organización o Folk
juzgue a miembros de otras organizaciones dado que el código penal que
se maneja no es necesariamente el mismo.

Compréndase que las organizaciones y los folk son como distintos
países con distintas leyes en distinta cultura.

Algo que para una cultura no es malo para otra si lo es, esto también
pasa en las religiones.

Por lo que solo se puede acusar de Varg dentro del Paganismo Germano
de lo contrario el termino esta mal empleado.

En algunos países de medio oriente que un hombre tenga muchas esposas
es algo natural y aceptado por la sociedad la ley y la religión
mientras que en nuestra cultura occidental si un hombre tiene muchas
esposas es condenado por bigamia.

pasa lo mismo en distintas religiones de distintas regiones.

Una religión no tiene potestad para juzgar a un miembro de otra
religión el ejemplo es muy sencillo se manejan distintas fes por lo
que todos estariamos traicionando al dios del otro.

Juzgar a alguien que no pertenece a tu grupo religioso y acusarlo de
Varg es algo sumamente ridículo y sin bases es una actitud digna de
cobardes que quebranta cualquier norma ética y moral dado que es una
acusación fuera de lugar y generalmente falsa.

Es importante que todos comprendamos algo fundamental que es la
jurisdicción un juicio tiene valides dentro de una jurisdicción no
fuera de la misma.

Solo el consejo de la organización en cuestión puede juzgar a sus
miembros activos.

Juzgar a alguien que ya no pertenece a una agrupación es en si una
falta de honor.

Cualquier persona que ose hacer uso indebido de la ley y los juicios
deberá ser declarado Varg por comportamiento indebido abuso de poder y
violación a los códigos penales de otras organizaciones.

Dado que no es el procedimiento correcto y es en si una violación al a
soberanía de las demás organizaciones religiosas.

El solo echo de juzgar a personas o directivos de otras organizaciones
es en si un acto de cobardía y no es mas que un juego marketinero que
se basa en degradar a otra organización con acusaciones generalmente
falsas, desacreditando tanto de palabra como por escrito para poder
obtener beneficios en estos casos mas adeptos, es una competencia
desleal es una falta a la lealtad de honor dado que perjudica a
alguien que pertenece a un grupo contrario y en algunos casos ni eso
si no mas bien diferente, es un acto muy bajo que conocemos como
difamación.

En la historia esta demostrado que la traición y la violación de los
códigos éticos y morales siempre son impulsados por ansias de poder.

El poder es en casi todos los casos lo que provoca la traición y la
violación de los códigos y lleva a ciertos miembros a traicionar
incluso a sus propios principios.

Sin embargo existe si un procedimiento adecuado para proceder en
contra de personas que de alguna manera perjudican a miembros de otras
organizaciones.

Lo correcto en estos casos es reunir las pruebas relevantes y
presentarlas al consejo de la organización que respalda al acusado
exigiendo que se juzgue al miembro de su organización por faltar al
honor de forma directa o indirecta a una organización hermana.

Este es el verdadero procedimiento es el procedimiento limpio y sin
segundas intenciones.

Segundas intenciones que se dejan ver tan claramente ante los ojos de
cualquier persona imparcial que se llegan a confundir con primeras,
expreso todo esto porque en la actualidad parece que algunos grupos o
religiones creen que los paganos somos tontos que nos pueden vender
espejitos como lo hicieron en el pasado pero desde adentro de nuestro
paganismo, estos lideres o en muchos casos falsos lideres comerciantes
de espiritualidad subestiman nuestro intelecto tratando de manipulear
la realidad para afectar la imagen de los verdaderos grupos religiosos
y aclaro llamo verdaderos solo a aquellos que respetan a sus iguales a
los dioses y a su folk.

Parece que se han olvidado de algo, nosotros somos los hijos del viejo
continente y la venta de chuchearías no funcionan con nosotros es un
cuento demasiado viejo, en los tiempos presentes si quieren aplastar a
organizaciones hermanas no lo podrán hacer desde el engaño el plagio
la difamación y la traición solo existe un camino de dar batalla el
del estudio arduo y con bases sólidas ni siquiera la cuna es
importante porque aunque muchos no estemos en Europa le pese a quien
le pese somos los descendientes de un gran pueblo el pueblo visigodo y
estemos donde estemos tenemos la sangre guerrera y el intelecto
despierto y si nuestros hermanos tratan de traicionarnos dándonos una
batalla desleal se encontraran en un lugar del folk que es cierto,
siempre existió y si les gusta, sí es tradicional pero es el oscuro
rincón de los traidores en el mismo lugar donde se encontraron los
culpables de la caída del imperio Visigodo en España en el lugar de
los de los hijos de Witiza

Y así los llamaremos para nosotros no son Varg son nada menos ni nada
mas que los descendientes de Witiza los hermanos caídos vergüenza de
nuestro pueblo y de los dioses.

Actualmente es un nuevo momento es el momento de la reconstrucción de
la superación de la evolución de nuestro pueblo que permaneció en
silencio durante tanto tiempo la tierra es fértil en todas las
regiones del mundo los nuevos paganos hijos de los olvidados en el
silencio pero latentes es su descendencia estamos presentes haciendo
nuestro mejor esfuerzo para que este resurgir sea glorioso.

Todos los intentos por dicha reconstrucción los considero validos
todos somos hermanos en nuestro tronco común pero no podemos permitir
que renazcan viejos males como la traición y la falta de honor que
llevo a la ruina a nuestro pueblo debemos evolucionar debemos
recuperar viejos valores y eliminar los viejos defectos para esta ves
en esta nueva era poder perdurar y desaparecer nuevamente nuestros
corazones deben purificarse limpiarse y enfocarse asia un futuro mejor
conformado por individuos que sirvan como ejemplo para toda la
sociedad deben ver en los paganos germanos la diferencia debemos
contagiar al reto nuestras virtudes y no dar una imagen desorganizada
y con ansias de dominar a los demás esto no va mas no funciona todos
debemos comenzar a mirar para dentro y extirpar este cáncer de
nuestras mentes para poder vivir libres .

Nuestras lanzas están en alto para la batalla nuestros dioses iluminan
nuestro camino y nuestro destino es claro todos sabemos quienes somos
y hacia adonde debemos caminar el camino no es corto pero las metas se
pueden ver cada día mas cerca.

Nuestra tribu siempre estará lista para dar batalla a quien se
interponga el temor y la inseguridad no tienen lugar dentro de
nuestros corazones pero hago un llamado serio a la reflexión y me
pregunto es necesario que los hermanos estén enfrentados?

Acaso no alcanza con dejar que cada cual siga su rumbo y que el tiempo
de la razón?

Nunca debemos olvidar que la libertad es una de las cosas que
caracterizo a los pueblos germanos y algunos de los modelos de derecho
germánico siguen teniendo vigencia en la actualidad no degrademos el
buen uso de los juicios y tengamos siempre presentes la verdad la
libertad y la integridad que debemos transmitir a las nuevas
generaciones.

Wardon Midjungard Falkar

Kuni Falkar, Folk Visigothts Uruguay

Alianza del Águila Visigoda Midjungard

Gutane Jer Weihailag

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