La
elección del alcalde debe ir precedida de una clara y pública
declaración de programas de mínimos, compromisos trimestrales de fácil
seguimiento público, respeto y atención a las necesidades más urgentes
de la población. Mecanismos de control de las empresas que se están
lucrando del presupuesto municipal (NO OLVIDAR LA DE TRANSPORTE). Creo
que la declaración de intenciones de estas cuetsiones principales, y
otras que se puedan añadir como la regeneración de la moral
funcionarial, y de la ética política, son previas a la elección de
cualquier persona o grupo. No olvidemos el poder que ha acumulado la
alcaldía y pongámosle las necesarias salvaguardas.