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Estrategia de la Clase Trabajadora en la Época de la Globalización Capitalista

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Mar 10, 2007, 8:41:10 AM3/10/07
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Author: Scott Marshall, CPUSA Vice Chair and Chair, CPUSA Labor
Commission


First published 10/04/2006 01:23 by the Communist Party, USA


Este documento para la discusión es producto de una conferencia de
cuatro días organizada por las comisiones económica y laboral del
Partido Comunista EEUU en Chicago a comienzos de febrero de 2006. Cada
día fueron presentados y debatidos varios reportes sobre un amplio
rango de cuestiones relacionadas con la globalización capitalista y la
respuesta de la clase trabajadora y del movimiento sindical
organizado. Resulta imposible resumir por completo en un solo panfleto
estos cuatro días de discusiones intensivas, pero esperamos que
provocara el presente documento discusión y debate sobre lo que
creemos que sean algunos de los desafíos más candentes de nuestros
tiempos para el movimiento sindical y para la clase trabajadora.

Queda bien claro que ha surgido una forma cualitativamente nueva del
capital transnacional. Entre sus aspectos están las nuevas y enormes
concentraciones de capital financiero, nuevas formas de monopolio
transnacional, cambios tremendos en la tecnología de la producción
masiva y la fabricación, una nueva división de trabajo y una creciente
pobreza y crisis para los trabajadores del mundo como partes de una
carrera mundial hacia el fondo. Ya existen individuos que poseen más
riquezas que algunos países pequeños.

El capitalismo mundial sigue su marcha, alcanzando nuevos niveles de
concentración y formas más avanzadas de integración económica mundial.
Hay quienes lo ven como una nueva fase de lo que Lenin calificó como
"El imperialismo, la etapa más avanzada del capitalismo". Hay otros
que lo entienden como un cambio aun más cualitativo y lo miran como
una etapa completamente nueva del capitalismo monopolista. Sea lo que
sea, queda claro que el capitalismo aun no ha llegado a su etapa final
ni ha dejado de desarrollarse.

Estrategias nuevas para tiempos nuevos

Cerca del comienzo del siglo XX habló Lenin de "las fortalezas de la
clase obrera," refiriéndose a las grandes fábricas industriales que
eran las buques almirantes abanderadas de la revolución industrial en
desarrollo. Vio él la importancia estratégica y social de estas
fortalezas para la lucha de la clase trabajadora. Dieron luz estas
grandes concentraciones de trabajadores a nuevos niveles de coherencia
y socialización mientras dieron a los trabajadores nueva influencia
económica.

En esa misma época y después, Eugene Debs, William Z. Foster y muchos
otros estaban desarrollando nuevas visiones del sindicalismo
industrial. Estos también respondían al impacto de la revolución
industrial, pero en el contexto del movimiento sindical de los
trabajadores en EEUU.

Luego el Partido Comunista EEUU y otros partidos comunistas y de los
trabajadores en otros países industrializados comenzaban a enfocar sus
esfuerzos sobre la tarea de establecer su influencia y su presencia
dentro de estas "fortalezas". Aquí en EEUU el Partido Comunista hizo
llamar a su política la "concentración industrial".

No fue esto un simple desarrollo lineal pero más bien un proceso
complejo de muchos aspectos, el proceso de la reacción y adaptación de
la clase trabajadora a las nuevas realidades de la lucha de clases en
aquella época. Pero, visto por completo, fue una respuesta dinámica a
los enormes cambios cualitativos y cuantitativos del capitalismo de
aquella época.

Queda más allá de la presente discusión ofrecer un retrato global de
los cambios cualitativos en la economía mundial. Sin embargo, como
hemos mencionado arriba hay muchos factores bien evidentes, incluyendo
a los avances en la ciencia y la tecnología, en las
telecomunicaciones, en sistemas y métodos de producción masiva, en el
transporte rápido, en concentraciones globales de capital financiero y
en el crecimiento increíble de los monopolios transnacionales.

Para los propósitos actuales no nos es preciso documentar y
cuantificar por completo los cambios en el capitalismo. Por el momento
nos basta examinar a los numerosos problemas nuevos y difíciles que
con la globalización capitalista enfrentan al movimiento sindical y a
los más amplios movimientos de clase trabajadora. Sin embargo, tenemos
que seguir estudiando los cambios económicos y estructurales
subyacentes que andan pasando a nuestro alrededor. También hemos de
notar que el ritmo del cambio y del desarrollo del capitalismo ya
viene acelerándose. Los problemas causados a la clase trabajadora por
los nuevos desarrollos de la globalización capitalista no son meras
cuestiones sindicales. Nos importan no solamente a la izquierda y a
los comunistas. Son cuestiones estratégicas de las más básicas: es
decir, ¿cómo defender y avanzar a los intereses de la clase
trabajadora entera bajo condiciones nuevas? Mucho les importan estas
cuestiones a los más amplios movimientos progresistas y a todos los
hombres y las mujeres que luchan por la justicia económica y social
por todo el mundo. Mientras tratamos de encontrar estrategias tenemos
también que tomar en cuenta los cambios en la clase trabajadora
mundial y en la economía mundial. Los cambios en la clase trabajadora
y la economía de EEUU tienen lazos inextricables con los cambios
globales del capitalismo.

No basta unirnos con lemas

Tenemos que considerar que, hoy más que nunca, hay que realizar el
poder de la clase trabajadora en nuevas formas de internacionalismo de
clase trabajadora. No basta que se unan los trabajadores y los pueblos
oprimidos de todo el mundo en teoría y con lemas no más. El
capitalismo transnacional actual exige a los trabajadores del mundo y
a los pueblos oprimidos que se organicen y que se unan en modalidades
nuevas y prácticas. "Trabajadores del mundo, uníos" ha de ser
transformado de una lema en una estrategia concreta.

La fuerza principal de los trabajadores

Históricamente, cada nueva etapa y fase de desarrollo de las fuerzas
productivas del capitalismo ha exigido nueva estrategia de parte de
los trabajadores. Para los sindicatos laborales lo esencial es la
lucha económica. Aunque sea verdad que los sindicatos cobran una
máxima fuerza cuando logren combinar la estrategia política y social
en su arsenal de lucha, lo esencial es que se formaron a los
sindicatos en primer lugar para que puedan los trabajadores ejercer de
manera colectiva su fuerza mayor económica, es decir, su poder de
retirar su fuerza de trabajo. Al comienzo del capitalismo los gremios
y luego las uniones de artesanos fueron las formas que rindieron
resultados. En aquella época casi todas las luchas económicas tuvieron
lugar a nivel local. Y el capitalismo temprano se caracterizaba por la
propiedad local. Con el amanecer de la revolución industrial el ámbito
del capitalismo se hizo más y más nacional, y luego concentrándose aun
más en el monopolio, así que para los trabajadores había necesidad de
una organización más amplia para hacer efectivo la amenaza de retirar
su fuerza laboral. De este mismo desarrollo surgió el período
prolongado de desarrollo y perfeccionamiento del sindicalismo
industrial universal.

Hoy día los trabajadores se enfrentan a un capital transnacional cuya
propiedad se encuentra más y más concentrada en las corporaciones
globales y las instituciones financieras globales. Si aprendemos de la
historia nos debe quedar claro que, al igual que en cualquier otra
etapa nueva del desarrollo capitalista, lo que hacen falta son
conceptos mayores y más amplios del sindicalismo. Estamos
experimentando en este momento los difíciles comienzos de la tarea de
encontrar y construir nuevas formas y estrategias por hacer efectivo
el poder y la influencia de los trabajadores a nivel mundial.

La unidad y la organización de los trabajadores han de alcanzar nuevas
formas internacionales. Una vez más, no es cuestión solamente de los
sindicatos. Es cuestión que exige el mejor pensamiento de los
comunistas y de la izquierda, de los trabajadores y de todos los
progresistas. Por necesidad los sindicatos tienen que mantener su
enfoque sobre sus luchas inmediatas y urgentes y no siempre pueden
llevar a estos problemas un análisis de clase bien formada.

Como ejemplo, si examinamos la situación actual que se enfrenta a los
trabajadores del auto en la GM y la Delphi, vemos que GM y Wall Street
pintan la cuadra de una corporación en lucha contra una fiera
competencia mundial para fabricar y vender autos. Quieren convencer al
sindicato de que los gastos del cuidado de salud y las pensiones que
la GM debe a todos sus trabajadores norteamericanos le imposibilita a
la compañía competir. Alegan estos que la GM / Delphi tiene que
renegar a sus obligaciones sindicales a los trabajadores y recortar
salarios, o si no, ir a la bancarrota. La GM y Wall Street declaran
que tendrá la compañía que cerrar plantas y destruir comunidades para
mantener su competitividad en el mercado mundial automovilístico.

Desgraciadamente, la GM y Wall Street ya han logrado convencer a
grandes sectores de la dirigencia sindical tanto que de su membresía
de que estos son los limites del debate, que solo con concesiones y
recortes estarán a salvos sus trabajos, y que por eso tienen los
trabajadores un interés en la competencia capitalista por las
ganancias. Amenazan con bancarrota en EEUU, como si la GM no fuera
empresa gigantesca internacional con inversiones y ganancias alrededor
del mundo.

En realidad, la GM tiene operaciones de fabricación en 32 países y se
encuentra entre los inversionistas norteamericanos más grandes en
China y Asia. Allí se le ofrecen mercados enormes y desfruta de
ganancias enormes.

Pero si los trabajadores del auto rechazan la ideología patronal de
compartir los intereses corporativos, ¿dónde está la palanca económica
para los trabajadores norteamericanos en esta situación? ¿En una lucha
como esta, dónde queda la palanca de la clase obrera? Aunque por acá
hacemos nuestro mejor para pelear cada batalla por cada empleo y cada
pensión, ¿no hay que reconocer la necesidad de construir un movimiento
que pueda unir a los trabajadores de la GM alrededor del mundo? ¿No es
verdad que la única solución real a esta lucha es la organización y la
unidad de los trabajadores de la GM y todos los trabajadores del auto
alrededor del mundo? Para contar con cualquier posibilidad de éxito,
cualquier dispositivo de lucha por el futuro de los trabajadores
norteamericanos del auto tendría que incluir también a los
trabajadores del auto en China.

Los tres grandes monopolios automovilísticos, GM, Ford, y Chrystler
han mantenido una dominación decisiva en EEUU casi desde la fundación
de la UAW ["Trabajadores del Auto Unidos," sindicato de trabajadores
del auto en EEUU]. Para tener influencia alguna, la UAW tuvo que
sindicalizar a todos los tres. El sindicato tuvo que establecer un
"piso" bajo los salarios y condiciones de trabajo para estos tres
grandes a escala nacional para así asegurar un nivel decente de vida a
los trabajadores del auto. Y hay que recordar que después de que la
batalla por el sindicalismo industrial levantó a los niveles de vida
para los trabajadores del auto y demás trabajadores industriales, el
resultado fue mejores niveles de vida para millones de otros
trabajadores, incluso a los trabajadores norteamericanos no
sindicalizados. Los sindicatos industriales levantaron los niveles de
vida de manera dramática para toda la clase trabajadora entera.

Y, ¿no es precisamente esto lo que tiene que pasar últimamente a
escala mundial? A estas alturas no hay manera de saber qué clase de
forma organizacional vaya tomar, pero la idea de estándares sindicales
globales, como fue el sindicalismo industrial en tiempos pasados, ha
de ser parte de la solución. ¿No nos toca buscar maneras de efectuarlo
aun mientras libramos las batallas cotidianas? La industria
automovilística queda central a la economía mundial. Hay como diez de
los mayores conglomerados automovilísticos en el mundo de hoy que
operan en todos los continentes y en casi todas las regiones. Es vital
levantar los estándares mundiales para los trabajadores de este ramo
crítico de la economía mundial para así levantar los niveles de vida
de cientos de millones de trabajadores globalmente. Y, lo mismo se
puede decir de otros sectores claves mundiales como son el acero, la
energía, la petroquímica, la industria alimenticia y el transporte.

Vale la pena anotar que ya hay sectores importantes del movimiento
sindical norteamericano que se han dado cuenta de la necesidad de
mover a esa dirección. La experiencia de los United Steelworkers [USW:
Siderúrgicos Unidos] con la Bridgestone / Firestone, Ravenswood
Aluminum, y últimamente con la ASARCO enseñó al sindicato lecciones
inestimables sobre el internacionalismo. Los acuerdos de la USW con
sindicatos metalúrgicos y del hule alrededor del mundo no son
solamente para el intercambio de informaciones, pero comienzan
acercarse a la tarea de cómo aplicarse estándares globales a las
mayores empresas transnacionales. La experiencia de de los estibadores
de la costa oeste de EEUU afectados por una huelga patronal hace pocos
años, cuando estibadores por todo el mundo se negaron a aceptar cargas
destinadas a EEUU, resultó en nuevos e importantes acuerdos globales
entre sindicatos de estibadores en todo el mundo.

¿Hay medidas prácticas que proponer, que moverían a las cosas adelante
dentro del movimiento sindical? Aquí hay una idea: en la época del CIO
[Congreso de Organizaciones Industriales, ex central sindical
industrial nacional en EEUU, hoy parte de la confederación sindical
nacional AFL-CIO], reconocieron los comunistas y la izquierda dentro
del movimiento sindical que la lucha contra el racismo y por la
igualdad y la unidad fue esencial para el desarrollo del sindicalismo
industrial. Hicimos una campaña para establecer comisiones de derechos
civiles y de prácticas justas de empleo dentro de los sindicatos. Hoy
día ¿no debemos que pensar sobre cómo establecer comisiones de
solidaridad internacional tanto en las uniones locales que en los
sindicatos internacionales? Hoy los trabajadores norteamericanos
gozamos de un nivel cultural y educacional más alto que nunca y las
comunicaciones modernas han ayudado a los trabajadores a desarrollar
una nueva visión mundial y a reconocer los desafíos globales que los
enfrentan. Ayudemos a transformar ese reconocimiento en formas
prácticas que puedan llevar adelante el proceso de "trabajadores de
todo el mundo, uníos". Las comisiones sindicales internacionales
puedan promover campañas de solidaridad internacional alrededor de
huelgas y campañas globales de sindicalización. Estas pueden tomar
forma concreta como ya han hecho los sindicatos oponiéndose al
Apartheid en Sudáfrica y a la Coca Cola en Colombia, y. pueden servir
para informar, educar y atraer más plenamente a las bases del
sindicato a participar directamente en estas luchas.

Entre otras ideas que debemos que considerar están los intercambios
trabajador-a-trabajador con sus contrapartes en China, la India,
África, el Medio Oriente y Sudamérica, que serían de beneficio
tremendo para los trabajadores norteamericanos. Y tenemos que pensar
en lo que podemos hacer los partidos comunistas para ayudar a
sobrepasar las divisiones en el movimiento sindical mundial, así como
lo que podemos seguir haciendo para curar las divisiones en el seno
del movimiento sindical aquí en casa.

También tienes que hacer la lucha política

Por supuesto, en estos momentos los trabajadores de la Delphi están
luchando por sus vidas contra los recortes de salarios y el robo de
beneficios. Y no podemos ni por un momento desconocer nuestra
responsabilidad de ayudar en esta lucha inmediata. No solo hay que
batallar contra los recortes y las demandas injustas de la GM /
Delphi; además hay una lucha política importantísima. Se han
transformado las leyes de bancarrota en armas de combate en manos de
los abogados corporativos para abrogar a los contratos sindicales y
para robar pensiones y beneficios de cuidado de salud. Todos los
progresistas hemos de abrazar la lucha por reformar a estas leyes. La
lucha por un sistema nacional de salud, por la protección de las
pensiones y por el fortalecimiento del Seguro Social, todas estas son
luchas políticas esenciales para los trabajadores que se enfrentan a
los cierres de plantas y a las bancarrotas.

Son esenciales las políticas de los poderes globales capitalistas,
EEUU en particular. Los así llamados acuerdos de libre comercio, las
políticas monetarias, de impuestos y de inversiones les afectan de
gran manera a los trabajadores de todo el mundo. El surgimiento de
movimientos antiglobalistas y contra las políticas del Banco Mundial y
la OMC muestra la potencial poderosa de la lucha política. Las
manifestaciones en todo el mundo, incluyendo las de Seattle y Miami,
han retrasado y descarrillado los planes del capital transnacional. El
fracaso del infame Acuerdo Multinacional sobre Inversiones fue el
resultado muy cierto de la lucha política en muchos países. Tanto
Demócratas que Republicanos han favorecido políticas que aumentan el
alcance del capital transnacional, pero el proceso ha sido acelerado
por la ascendencia de los ultraderechistas republicanos en el Congreso
y la de Bush en la Casa Blanca. La derrota de la ultraderecha en el
Congreso este año y derrotar a cualquier Republicano clono de Bush en
el 2008 son esenciales para cualquier movimiento que busca frenar al
capital transnacional.

Ligando las luchas de hoy a 'Otro mundo es posible'

Hay que buscar nuevas formas de unidad y organización de la clase
trabajadora internacional a muchos niveles. El movimiento comunista
mundial debe encontrar nuevas formas de solidaridad que van más allá
de los intercambios fraternales y discusiones teoréticas. Una lucha
efectiva contra esta etapa del capital transnacional exige a los
partidos comunistas y de izquierda explorar iniciativas prácticas
conjuntas. La izquierda y los partidos comunistas pueden contribuir a
este desafío mundial en coalición con muchas otras fuerzas de la clase
trabajadores y sus aliados.

Nuestra meta no es solamente la unidad comunista y de izquierda, por
importante que sea. Es nuestra meta el fortalecimiento de la clase
obrera mundial y de sus aliados en la lucha. La perspectiva comunista
mundial es que el socialismo es ese otro mundo que hace falta. Con
esto se reúnen de manera única las luchas inmediatas con una visión a
largo plazo. Una visión a largo plazo no es solo un sueño del futuro,
pero más bien una dirección hacia la cual buscamos mover la lucha de
hoy.

Una nueva etapa de la lucha exige al movimiento comunista
internacional descartar a los viejos problemas y pendientes del
pasado. No gozamos del lujo de poder sentarnos con brazos cruzados
esperando el desarrollo de las cosas. Tenemos que dejar atrás las
viejas actitudes y hábitos sectarios, y meternos ya al agua probando
nuevas formas de organización y unidad. Tenemos que ser más pro-
activos.

Otras formas de la lucha mundial de clases

A escala mundial el movimiento comunista tiene que luchar para lograr
la participación de los sindicatos y de los trabajadores en la lucha
más ancha y amplia de clases. El movimiento de los Foros Sociales
Mundiales, la lucha por tratados internacionales del medio ambiente,
la lucha por la paz, la lucha contra la pobreza y la lucha contra la
SIDA, todos han cobrado formas y aspectos internacionales mejor
definidos, atrayendo y reuniendo en crecientes números a trabajadores
y a gente oprimida de todo el mundo.

Cien millones obligados a migrar

Hoy el desarrollo del capital transnacional ha aumentado radicalmente
el número de trabajadores que andan por el mundo buscando trabajo.
Dice la ONU que más de cien millones de trabajadores han dejado atrás
sus patrias respectivas. Esta migración increíble, debida en su mayor
parte a razones de fuerza ajena, es resultado directo de la
aceleración de la globalización capitalista.

Esta disrupción increíble de vidas humanas queda estrechamente ligada
a la libertad casi completa del capital para moverse libremente por
todo el mundo. La creciente capacidad del capital transnacional para
controlar y manipular las economías de países enteros pisoteando su
soberanía nacional ha logrado destruir la vida del campo en muchos
países. Los conglomerados transnacionales en los ramos de
alimentación, agricultura y ganadería corren a millones del campo.

El racismo anti inmigrante ha llegado a ser también una herramienta
esencial en el crecimiento de los movimientos ultraderechistas en todo
el mundo. La otra cara de la moneda es que los trabajadores
inmigrantes en toda parte del mundo desempeñan un papel importante en
desafiar a la globalización capitalista y al capital transnacional.
Hemos vivido la emoción de experimentarlo de primera mano en las
manifestaciones masivas y nueva organización aquí en EEUU.

Las ideas Marxistas llegaron a estas tierras gracias en gran parte a
los trabajadores inmigrantes. Así es que también hoy en día los
trabajadores inmigrantes traen consigo a los nuevos países en donde ya
viven y trabajan una fecundación cruzada esencial de experiencias e
ideas. Aquí las manifestaciones capturaron la imaginación del
movimiento sindical y ya han tenido efecto profundo, despertando a los
sindicatos en muchos frentes aun más allá de las cuestiones puramente
migratorias.

China cobra importancia

En el contexto mundial, China cobra mucha importancia. Para la clase
trabajadora estadounidense y para nuestro partido las relaciones con
China son de gran importancia estratégica. Ya se ubica en China un
porcentaje significativo y creciente de la capacidad de producción
masiva de EEUU (de propiedad o bajo control estadounidense). Un
porcentaje siempre creciente de esta producción es para la
exportación. El capital transnacional basado en EEUU tiene grandes
inversiones en sectores críticos de la industria de producción masiva
en China, incluyendo industria química, electrónica, aeroespacial y
del auto. Tienen proyectos en China más de 100 transnacionales basados
en EEUU. Para fines del 2005 la inversión cumulativa estadounidense en
China había llegado a una figura aproximada de 54 mil millones de
dólares, haciendo de nuestro país el segundo inversionista más grande
en China. China ya se encuentra en tercer lugar en el mundo en la
producción industrial de fabricación.

Para el progreso la solidaridad entre las clases trabajadores de China
y de EEUU es imprescindible. Con su anticomunismo descarado y su
racismo anti-Chino, las polémicas anti-Chinas han llegado a ser una
herramienta del capital para desanimar el internacionalismo de clase
trabajadora en EEUU, no solamente dentro del movimiento sindical pero
también en otros movimientos importantes como son los movimientos
ambientales y contra la globalización. Seguir mejorando y
fortaleciendo muestras relaciones con el Partido Comunista Chino es de
importancia crítica. Además, debemos promover toda clase de
intercambio sindicato a sindicato, trabajador a trabajador y gente a
gente.

Por muchas de estas mismas razones la India también va exigiendo más
de nuestra atención internacional. Hay mucha inversión transnacional
norteamericana, y aunque el anticomunismo no juega el mismo papel el
racismo y el chauvinismo anti-India y anti-asiático también retrasan
el desarrollo del internacionalismo de clase trabajadora.

Hay otros argumentos que ofrecer no menos poderosos por dirigir más y
mayor atención a África. Los extremos de la pobreza, el saqueo
imperialista de los recursos naturales y la destrucción y
desestabilización de naciones y regiones enteras en África son
cuestiones candentes para la clase trabajadora mundial. Como bien
sabemos todos, el racismo anti-Africano y anti-Afronorteamericano ha
tenido un papel especial en desanimar a la conciencia de clase y al
internacionalismo en EEUU. Al igual que la clase trabajadora en casa,
que no puede levantarse de manera verdadera sin levantar de la pobreza
a los sectores más pobres de la clase trabajadora, a la clase
trabajadora global nos urge establecer un "piso" bajo la pobreza y el
subdesarrollo a nivel mundial.

Nueva división mundial de trabajo

Los conglomerados mundiales y los inversionistas transnacionales andan
creando una nueva división mundial del trabajo que de creciente manera
reubica a gran parte de la capacidad de producción masiva a regiones y
países extremadamente pobres. No es solamente una cuestión de salarios
inferiores; también cambian la producción para huir el costo de los
reglamentos sanitarios, ambientales y de la seguridad. Queda entendido
que gran parte de esta reubicación es hacia países de gran mayoría
negra, de bronce y asiática; es evidente el racismo y el chauvinismo
nacional. El papel de los transnacionales en Haití e en la Samoa
Americana sirve para ilustrar a este punto muy cerca de casa.

Las mujeres trabajadoras se encuentran naturalmente en la vanguardia
de la lucha contra la globalización capitalista. Las mujeres son
victimas especiales de esta nueva etapa del capital transnacional.
Muchos de los peores ejemplos de explotación son las fábricas que
ocupan a grandes porcentajes de mujeres, muchas veces en condiciones
bien parecidas a la esclavitud, como fue el caso durante el auge
original del capitalismo industrial. Hoy las mujeres se encuentran
concentradas de manera creciente en mayores números en la industria
mundial de la fabricación y la producción.

La carrera mundial hacia el fondo para los trabajadores de fabricación
ha minado la salud, la seguridad y otras condiciones de trabajo
alrededor del mundo, incluso en los países industrializados y en EEUU.

Peligros de guerra y rivalidad imperialista

En este momento EEUU queda como el único superpoder, dispuesto a
utilizar de manera descuidada a su poderío militar por conseguir sus
objetivos económicos y políticos alrededor del mundo. Este poder se
aplica claramente en los estrechos intereses del capital transnacional
basado en EEUU. La guerra en Irak y la creciente presencia militar
norteamericana en Colombia no son más que dos ejemplos actuales.

Pero sería un error concluir que la rivalidad entre poderes
imperialistas es cosa del pasado, o que se ha disminuido el peligro de
la guerra entre estos rivales. En realidad, aunque sirva la guerra en
Irak a los intereses de muchas transnacionales norteamericanas
incluyendo a los intereses petroleros y de la construcción, también
sirve para mandar aviso a los rivales, de que EEUU intenta dominar a
la región. Y aunque que no haya riesgos a corto plazo de guerras
directas entre bloques imperialistas de naciones, hay toda clase de
guerras menores "de suplentes" y acciones militares desestabilizadoras
que amenazan a la paz mientras cada año matan y mutilan a miles.

Cuestiones de comercio

Las cuestiones comerciales cobran gran importancia para la clase
trabajadora mundial. Aunque sea cierto lo inevitable de la integración
económica mundial, para la clase trabajadora los términos de la
globalización están sujetos a la lucha. En cuestiones del así llamado
libre comercio debemos que distinguir con cuidado lo que rinde
beneficios para los trabajadores y sus comunidades de lo que beneficia
solamente al capital transnacional.

Carlos Marx dio precisamente al clavo en una cita de su discurso,
"Sobre la cuestión del libre comercio". Dijo él, "Para sumarlo, ¿qué
es el libre comercio? ¿Qué es el libre comercio bajo las condiciones
actuales de la sociedad? Es la libertad del capital. Cuando has
derrocado las pocas barreras nacionales que todavía restringen el
progreso del capital, le habrás otorgado una libertad total de acción,
ni más ni menos. Mientras permitas la existencia de la relación entre
el trabajo asalariado y el capital, no importa cuan favorables estén
las condiciones bajo las cuales se lleva a cabo el intercambio de
comodidades, siempre habrá una clase explotadora y una clase
explotada". A los trabajadores no les queda otra opción más que luchar
por sus trabajos y contra su ruina en todo momento. No podemos, ni se
nos debe pedir quedarnos con brazos cruzados mientras se pierdan los
trabajos y se destruyan a nuestras comunidades en nombre de algún
"bien superior" abstracto o con la promesa de que a largo plazo
reaparecerán trabajos nuevos.

La clase trabajadora estadounidense y la concentración hoy en día

Esta nueva etapa del capital transnacional ha tenido un profundo
efecto sobre la clase trabajadora de EEUU, su composición y su
capacidad de lucha. Hoy nos quedan muy pocas fábricas fortalezas. La
automatización, la ciencia y la tecnología todas han cambiado
profundamente al proceso productivo. Hoy para el proceso productivo
las telecomunicaciones, las computadoras y muchos así llamados oficios
de servicio son mucho más integrales que nunca. La privatización y la
creciente integración del capital financiero a los aparatos estatales
han cambiado profundamente el papel de los trabajadores
gubernamentales y demás trabajadores públicos en la economía. Con
estos cambios ha crecido de manera significativa la clase trabajadora
por todo el mundo y en este país. A nivel mundial ha crecido el número
de trabajadores directamente involucrados en las industrias de
producción masiva. Se ha incrementado la producción industrial mundial
en un 34 por ciento durante los últimos diez años. Pero en este país
los trabajadores industriales en lo que usábamos de llamar "las
industrias básicas" han sido puestos en una posición mucho más débil.
Muchas de estas industrias todavía son básicas para la economía
mundial, pero la producción globalizada significa una pérdida tremenda
de influencia para estos trabajadores y sus sindicatos domésticos. Una
vez más la industria norteamericana del auto sirve bien para ilustrar
el punto.

Hoy están cambiando los sindicatos industriales. Aunque sean todavía
las industrias de producción masiva las más esenciales para la
economía doméstica, la falta de influencia, el ambiente de hostilidad
antisindicalista y los ataques corporativos y gubernamentales contra
el movimiento sindical organizado han empujado a los sindicatos
industriales hacia la dirección de transformarse en sindicatos
industriales generalizados aunque todavía concentrados alrededor de
sus viejas industrias determinadas. Para muchos de estos sindicatos ya
es cuestión de vida o muerte. De muchas maneras la reciente división
en las filas del movimiento sindical norteamericano tiene más que ver
con su incapacidad para encontrar manera de enfrentarse a la
globalización capitalista que con cualquier otra cosa. Para la
izquierda y para los comunistas es parte de nuestra responsabilidad
histórica la necesidad apremiante de ayudar a encontrar maneras de
enfrentarse a estos problemas.

Esta cuestión clave de cómo puede organizarse la clase trabajadora
para ganar poder e influencia no puede ser reducido a meras esquemas
para sindicalizarles solamente a los trabajadores cuyos trabajos no se
pueden mandar para fuera. Más bien, para organizar por ganar poder e
influencia aquí en casa tenemos que aceptar la tarea difícil de
encontrar maneras de construir la organización sindical y de clase
trabajadora y la acción a nivel mundial. No podemos quedarnos a un
lado tirando piedras nada más, ni siquiera a las ideas equivocadas.
Tampoco vale la pena quejarse de la pérdida de enfoque sobre una
industria determinada o sector de la economía. Tenemos que enterarnos
más profundamente en el asunto así como está y encontrar maneras de
cambiar las cosas desde allí. Y tenemos que abrazar el concepto de
estilos mayores y diferentes de sindicalismo industrial para hoy. Al
igual que el CIO que promovió la idea de un sindicalismo mucho más
grande que el gremialismo artesanal, el movimiento sindical de hoy día
tiene que ofrecer nuevas formas sindicales que puedan servir tanto en
el ámbito doméstico que en lo internacional. Estas nuevas formas deben
que llevarnos ideas mayores y más atrevidas sobre la organización.

Nuestro papel comunista debe reflejar también este escenario mundial
nuevo y cambiante. Tiene que transformarse la política de
concentración industrial en una idea mayor y más amplia. Sí tenemos
que enfocarnos sobre el fortalecimiento del partido y su influencia en
los sectores estratégicos de la clase trabajadora, pero estos sectores
estratégicos no pueden ser un simple recuento de lo que usábamos de
llamar "industrias básicas". Al igual que el resto de la clase
trabajadora, tenemos que ajustarnos a las realidades mundiales de hoy
día. Por supuesto, tenemos que seguir enfocándonos sobre las
industrias críticas que todavía hacen funcionar la economía mundial,
como son las industrias del auto y del acero y los trabajadores de
producción masiva. Ha de moverse la industria del transporte al inicio
de la lista. El transporte ya es uno de los puntos más significativos
de apalancamiento contra el capitalismo transnacional.

Y vale la pena repetirse, esta clase de concentración estratégica
tiene que ser ligada firmemente a la lucha contra el capital
transnacional. En el mundo de hoy los trabajadores del acero, del auto
y del transporte bien pueden encontrar su mayor influencia estratégica
y fuerza dentro del ámbito internacional. Mientras la producción
industrial va en declive en EEUU, el capital financiero ha expandido
en gran medida. Una compañía gigantesca de acero, formado de la fusión
de Mittal y Arcelor, los dos mayores fabricantes de acero en el mundo,
muy pronto producirá más del 10 por ciento de la producción mundial
del acero. Tendrá fábricas de acero en todos los continentes y ocupará
a más de 300.000 siderúrgicos. Ni todos los siderúrgicos que trabajan
con Mittal en el estado de Indiana ni siquiera todos los trabajadores
de Mittal en EEUU lo van a poder solos.

También tenemos que examinar a las concentraciones importantes de
trabajadores en ramos como son el cuidado de salud, la industria
alimenticia, las telecomunicaciones, la energía y las utilidades y los
trabajadores públicos, sectores de nuestra economía que son de
creciente manera áreas estratégicas de lucha para la clase
trabajadora. Como nos mostró la lucha de los trabajadores de
mayordomía [provisión de comida] aérea Sky Chef en el aeropuerto
Heathrow de Londres, hasta el lo que parece ser un servicio doméstico
la solidaridad internacional fue la palanca mayor de los trabajadores
para parar los ataques de la compañía contra empleos, salarios y
beneficios.

La Comisión Laboral del Partido Comunista ha comenzado la formación de
subcomités permanentes de trabajo para desarrollar nuestra
concentración estratégica en las industrias del acero, del auto, de
las telecomunicaciones, estibadores y transporte, la industria
alimenticia y el cuidado de salud. Esta no es una lista completa de
sectores críticos de nuestra economía pero creemos que bien podríamos
tener los recursos iniciales y contactos que puedan permitir el
desarrollo de estas comisiones. Nuestra meta es el monitoreo de los
acontecimientos en esos sectores por parte de estos subcomités.
Esperamos que vayan a ayudar en el desarrollo de artículos para
nuestras publicaciones y reportes sobre asuntos laborales y
acontecimientos mundiales en estos sectores. De este modo vamos a
ayudar a concentrar la atención del partido sobre el trabajo en estas
industrias.

También tenemos que renovar nuestros conceptos de las concentraciones
estratégicas de barrio. Los trabajadores que trabajan en un
determinado sector de la economía o una determinada industria ya no
viven juntos en los mismos barrios. La fragmentación y
descentralización de la producción masiva ha llevado como resultado la
fragmentación y la pérdida de coherencia en los barrios.

Sin embargo, muchos residentes de barrios de clase trabajadora tienen
una conciencia muy aguda de la fragmentación y pérdida de comunidad y
de su coherencia. Muchos están buscando nuevas formas de comunidad. La
concentración de barrio es una herramienta crítica para fortalecer al
partido y a nuestra influencia. Hay que renovarse nuestro enfoque
sobre los clubes comunitarios en barrios de clase trabajadora con
atención especial a los barrios afronorteamericanos, latinos,
asiáticos norteamericanos e indígenas. Métodos de enfocarnos sobre las
campañas de masas, construir coaliciones y luchar por la unidad
multirracial y multinacional de la clase trabajadora: estas son las
cuestiones centrales en este trabajo.

Para concluir, nuestra tarea no es poca cosa. Una lucha de clase
trabajadora en sus múltiples aspectos a largo plazo fue la respuesta
de la clase trabajadora a la revolución industrial y a la etapa
imperialista del capitalismo a comienzos del siglo pasado. Eso fue
también el momento del crecimiento más impresionante de los partidos y
movimientos comunistas y de los trabajadores, del crecimiento del
sindicalismo industrial, de la extensión de la lucha de la clase
trabajadora. Es así que nuestra respuesta a una nueva etapa del
capital transnacional hoy en día debe que abrazar a la tarea difícil
de ayudar a encontrar iniciativas nuevas y atrevidas para construir la
solidaridad internacional de la clase trabajadora, para encontrar
nuevas formas de sindicalismo y organización de trabajadores, y para
fortalecer al partido y a nuestros lazos con los movimientos
internacionales comunistas y de los trabajadores.

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