Estas obligaciones, que abarcan desde préstamos a largo plazo hasta provisiones para futuras responsabilidades, ofrecen una visión detallada de los compromisos a largo plazo de la empresa. A continuación, explicaremos qué es el pasivo no corriente, su papel en la gestión financiera y los métodos para su cálculo y análisis.
El pasivo no corriente, también conocido como pasivo a largo plazo, se refiere a las deudas y obligaciones que una empresa tiene previstas liquidar en un período superior a un año. Estas pueden abarcar préstamos a largo plazo, hipotecas, bonos emitidos, provisiones a largo plazo, entre otros.
Por eso, si has escuchado sobre los pasivos financieros, pero no conoces su significado, te invitamos a quedarte y a leer la nota completa, pues aquí te contaremos todos los detalles sobre qué son y por qué son tan relevantes.
Dicho lo anterior, entendemos que el pasivo dentro de una organización representa el resultado de la suma de todas las deudas y obligaciones financieras que ha adquirido una empresa. Estos pasivos financieros se dividen en tres categorías, las cuales abordaremos más adelante.
El nombre de pasivo financiero a largo plazo, nos da una idea de a qué tipos de deudas se refiere, son todas las deudas o deberes financieros adquiridos a largo plazo. Es decir todas los deberes financieros a pagar en un periodo mayor a un año.
Solicitaste un préstamo bancario grande y te dieron la facilidad de pagarlo en cuotas diferidas en un plazo mayor a un año? Si tu respuesta es sí, entonces estamos hablando de que adquiriste un pasivo a largo plazo.
Otro tipo de préstamo que se considera dentro de esta categoría es el crédito hipotecario, además, si te haces acreedor a una deuda en un periodo mayor a 12 meses con algún proveedor, esa deuda también entrará a formar parte de este tipo de pasivo.
El pasivo corriente, también denominado como pasivo circulante, es la parte del pasivo que está formado por las obligaciones a corto plazo de cualquier entidad y empresa. Así, el pasivo circulante está conformado por las deudas y obligaciones con una duración menor a 1 año, pues, como ya se han dicho, son deudas y obligaciones a corto plazo.
Los pasivos no corrientes también son conocidos como pasivo exigible a largo plazo. Esta masa estará constituida por todas las deudas contraídas por la empresa con vencimiento superior a los 365 días, con entidades financieras u otras. Son partidas de naturaleza netamente financiera, es decir, que tienen su origen en operaciones financieras que normalmente deberán estar vinculadas con operaciones de inversión en elementos de inmovilizado. Estará integrada por préstamos, obligaciones, bonos, o cualquier otro elemento que tenga como soporte un instrumento financiero diferente a los señalados.
Al comparar el pasivo no corriente con el flujo de caja, una empresa puede analizar en qué medida podrá hacer frente a sus obligaciones financieras a largo plazo. Con flujos de caja estables, una empresa puede gestionar una mayor carga de deuda a largo plazo. También es importante hacer un seguimiento de estos pasivos a largo plazo para planificar con antelación futuras inversiones y compras de activos.
Los pasivos corrientes son la masa patrimonial que estará integrada por todas aquellas deudas contraídas por la empresa con vencimiento a corto plazo, es decir, inferior a 365 días. Dicho de otra manera, todas aquellas cuentas que reflejan una deuda que la empresa tiene que satisfacer en un plazo inferior a un año conforman el pasivo corriente.
Se considera como deuda a largo plazo todo aquel importe de deuda pendiente de pago con un vencimiento superior a los 12 meses, tal y como señala Corporate Finance Institute, plataforma educativa especializada para profesionales de las finanzas. Si el periodo de pago del préstamo es inferior al año, se habla de una deuda a corto plazo.
Para los emprendedores, acceder a una financiación a largo plazo puede ser una parte esencial en su desarrollo, aunque la elección dependerá del propósito, las tasas de interés o la calidad crediticia de la institución que presta el dinero. Aun así, recurrir a esta modalidad y gestionarla de manera adecuada ayuda a trazar un futuro más próspero y hacer frente a los desafíos que surgen en el camino innovador de las empresas de alto crecimiento.
El pasivo no corriente le aporta liquidez a la empresa para utilizar ese capital en nuevas inversiones y poder hacer crecer a la misma. Además, aporta una mayor posibilidad de hacer negociaciones con los accionistas con la finalidad de obtener una mejor fuente de financiación que si se solicitara a un banco.
En el presente trabajo se tomarán en consideración, rubros que pertenecen a los pasivos a largo plazo, como: hipotecas por pagar, créditos diferidos, los efectos por pagar a largo plazo y el fondo de amortizaciones.
Es importante que las empresas comprendan los pasivos a largo plazo que tienen y el impacto potencial que podrían tener en el flujo de efectivo. Aquí hay algunos consejos para ayudar a las empresas a administrar sus pasivos a largo plazo de manera más efectiva:
Cuando se trata de impuestos, organizaciones o individuos que poseen pasivos a largo plazo pueden beneficiarse de varias maneras. En términos generales, las organizaciones pueden descartar los pagos de intereses asociados con la responsabilidad a largo plazo como un gasto comercial deducible. Esto a su vez puede reducir la cantidad total de ingresos imponibles para el negocio y también podría ayudar a reducir su carga fiscal general. Además, los prestamistas y prestatarios de deudas a largo plazo también pueden beneficiarse en términos de impuestos dependiendo de sus circunstancias individuales.
Los pasivos a largo plazo, también conocidos como pasivos no corrientes, se refieren a las obligaciones que una empresa debe pagar durante un período de más de un año. Ejemplos de pasivos a largo plazo incluyen préstamos, bonos a pagar, obligaciones de arrendamiento de capital, obligaciones de beneficios de pensión y posteriores a la jubilación y pasivos por impuestos diferidos.
Los pasivos a largo plazo pueden tener un gran impacto en el balance general y el flujo de caja de una empresa. Es importante comprender las posibles implicaciones fiscales y tener en cuenta al tomar decisiones relacionadas con la deuda a largo plazo. Al administrar los pasivos a largo plazo y tomar medidas para reducir la deuda, las empresas pueden ahorrar en impuestos y ayudar a mantener la estabilidad del balance.
Si tienes una empresa, sabes que es fundamental comprender el mundo de las finanzas y mantener el orden de las mismas para alcanzar el éxito. Se trata de una de las ramas clave de una empresa, y requiere atención constante. En artículos pasados hemos hablado de algunos conceptos importantes: el activo circulante, el activo no circulante y el pasivo corriente. Son elementos básicos del balance general, que es la herramienta que necesitas para llevar las finanzas de tu empresa. En esta oportunidad, le llega el turno al pasivo no corriente, también conocido como pasivo a largo plazo.
Los bienes y derechos del conjunto patrimonial son denominados activos financieros, mientras que las obligaciones de pago, las deudas y compromisos exigibles, es lo que se llaman pasivos financieros.
Ahora sí, conociendo brevemente de qué hablamos cuando mencionamos a los pasivos, el pasivo a largo plazo o pasivo no corriente representa a las deudas de la empresa con terceros, que serán saldadas en un plazo mayor a un año.
El pasivo a largo plazo suele ser originado por la necesidad de la empresa por adquirir un financiamiento. Por lo general, si las empresas cuentan con planificación financiera, se embarcan en estos pasivos corrientes con la certeza de que podrán cubrirlos.
El pasivo de largo plazo está compuesto por todas las deudas que una empresa contrae con plazos de pago mayores a 365 días -o un año-. Con esto, podemos encontrar algunos ejemplos que normalmente cumplen esta condición:
Aquí nos ponemos algo más técnicos. Los pasivos a largo plazo son una herramienta útil para aplicar el análisis de gestión de ratios financieros. La porción corriente de la deuda a largo plazo se separa porque debe cubrir activos más líquidos, como efectivo.
Los coeficientes de endeudamiento, como los coeficientes de solvencia, comparan los pasivos con los activos. Las razones pueden modificarse para comparar los activos totales con los pasivos a largo plazo únicamente.
Esta relación se denomina deuda a largo plazo sobre activos. La deuda a largo plazo frente al capital total proporciona información sobre la estructura de financiación y el apalancamiento financiero de una empresa. La deuda a largo plazo en relación con los pasivos corrientes también proporciona una idea de la estructura de la deuda de una organización.
Además, aporta una mayor posibilidad de hacer negociaciones con los accionistas con la finalidad de obtener una mejor fuente de financiación que si se solicitara a un banco. Volvemos a resaltar la importancia de involucrarse con los pasivos a largo plazo siempre y cuando cumplas con los plazos de pago establecidos. Mantener el historial crediticio sano te permitirá hacer uso de créditos y préstamos sin inconvenientes en el futuro.
El valor presente de un pago de arrendamiento que exceda un año es un pasivo a largo plazo. Los pasivos por impuestos diferidos generalmente se extienden a ejercicios fiscales futuros, en cuyo caso también se consideran un pasivo a largo plazo.
Las hipotecas, los pagos de automóviles u otros préstamos para maquinaria, equipo o terrenos son a largo plazo, excepto que los pagos se realicen en los próximos 12 meses. La parte adeudada dentro de un año se clasifica en el balance general como la parte corriente de la deuda a largo plazo.
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