Un saludo cordial a los participantes del Foro:
El punto de coincidencia de los participantes es sin lugar a dudas la problemática que afronta “nuestro” Patrimonio Cultural, resumida en la indiferencia, desconocimiento y depredación sistemática, viéndose graficado en la escasa identidad local, destrucción y excavaciones clandestinas en sitios arqueológicos, perdida de usos y costumbres ancestrales entre otros, originando no solo daños irreversibles a nuestro legado cultural, sino que, alimenta el tráfico de bienes culturales y por ende la desvaloración de nuestro proceso histórico.
Durante mi desempeño laboral, me ha tocado “constatar” de diversas formas las heridas mortales que ocasionan no solo los “huaqueros” (como llamamos a los depredadores) sino también nuestras autoridades, algunas veces por ignorancia, otras por proteger intereses económicos, políticos, o simplemente por que no entienden aún el real significado de nuestro legado cultural, el cual en nuestro país abarca desde los fósiles, líticos, … hasta el patrimonio inmaterial.
Un hecho que grafica en su real dimensión esta problemática, es el caso registrado en el 2007 (en Cajamarca), donde se constato la presencia de niños de 09 años y jóvenes (de ambos sexos) de 16 y 18 años, realizando actividades de “huaqueo”, los mismos que optaron por una actitud agresiva e irreverente ante el requerimiento de paralizar sus “actividades” y abandonar la zona arqueológica. Sin lugar a dudas esta escena nos envía un mensaje claro de lo que esta sucediendo hoy en día con nuestro patrimonio: “Su destrucción sigue latente, y esta siendo causada por el “niño huaquero”, el cual esta creciendo con la convicción de que “huaquear”, “destruir”, “saquear” y “traficar” su herencia cultural forma parte de su vivencia, por lo tanto, su deber es transmitirlo de generación en generación… entonces la destrucción progresiva de nuestro patrimonio estará asegurada. Es crudo verdad? Sin embargo es real…
Podríamos escribir muchas páginas sobre esta problemática, pero lo que realmente hace falta es pasar a la acción. Entonces, coincido nuevamente con ustedes en propiciar la participación de elementos claves en este proceso: En primer lugar el “Maestro” urbano y rural, quien debidamente informado y capacitado se convertirá en “gestor cultural”, un elemento de enlace con el educando y la comunidad donde labora, preparando una base sólida para ejecutar programas de sensibilización concordantes con los dispositivos técnicos y legales establecidos.
Esta labor es titánica, pero es una esperanza que a mediano plazo puede rendir frutos, en mi caso, estoy preparando el terreno para iniciar este proceso a principios del año que viene, contando con el apoyo de mi institución y espero compartir con ustedes los logros que se vaya obteniendo. Creo fervientemente que la “educación” es uno de los caminos que nos servirán de apoyo para el éxito de esta empresa. Atentamente.
Lic. Vivian Araujo Calvanapón Dirección Museo Sitio Chan Chan Instituto Nacional de Cultura – La Libertad TRUJILLO - PERÚ |