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Globalización y
Psicología Social con y desde CUBA
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Manuel
Calviño
Soy cubano en Cuba. Esta fue y sigue
siendo mi opción personal. No logro ni pretendo
la universalidad de mi pensamiento. Hago desde y
para Cuba. Tengo compromisos y angustias.
Certezas y dudas. Las comparto y supero con
otros - cara a cara, escenario a platea,
computadora a libro, micrófono a receptor,
cámara a pantalla. Amo mi isla y milito en las
filas de los que la defendemos no solo como
lugar de nacimiento, sino también como causa.
Soy parte activa de una lucha interminable “ser
cultos es el único modo de ser libres” (José
Martí). Existo luego pienso. Siempre pienso.
Creo firmemente que sí se puede. Soy, en su
sentido primario y directo, una encrucijada de
utopía y pragmatismo. En los tiempos del SIDA,
de la globalización y la unipolaridad del mundo,
en la era mediática, no hay cabida para purezas
ni para neutralidades: “Nadie se salva del pie
forzado” (Silvio Rodríguez). Soy cubano en Cuba.
No logro ni pretendo más que hacer lo nuestro,
lo que queremos, lo que nos corresponde desde y
para Cuba. Soy un trabajador emergente de una
inmensa sala de urgencias. Es mi vocación. “Sí,
la cultura fue el principal instrumento de la
opresión de clase; pero también es, y sólo ella
puede serlo, el instrumento de la emancipación
socialista” (Trotsky). La comunicación de ideas
es mi herramienta de labor. “Las ideas son hoy
el instrumento esencial en la lucha de nuestra
especie por su propia salvación” (Fidel Castro).
Pienso como vivo. Vivo en Cuba.
En lugar de entrar en etéreas discusiones
conceptuales, prefiero comenzar describiendo a
la globalización como la veo desde mi lugar
social, civil y político. Para que no me acusen
de “proselitismo nacional chovinista” hago
hablar a Frei Betto: “Cuatro
norteamericanos…poseen juntos una fortuna
superior al PBI de 42 naciones con 600 millones
de habitantes. En el Real Madrid, tres
jugadores…reciben, juntos, salarios anuales de
42 millones de dólares, equivalente al
presupuesto anual de la capital de El Salvador,
con cerca de 1.8 millones de habitantes… Dos
terceras partes de la población mundial -4 mil
millones de personas- …ni siquiera disponen de
alimentación en cantidad y calidad suficiente.
En 1960 había en el mundo 1 rico por cada 30
pobres; hoy la proporción es de 1 a 80.… Un
pequeño grupo de privilegiados… controla el
juego de poder en este mundo en que la política
es siempre dirigida por la economía” (Frei Betto
“Cuatro Economías”).
Para que mi asumida identidad latinoamericana
no hable solo en portugués, lo digo ahora con
Eduardo Galeano: “El mundo está destinando 2.200
millones de dólares por día a la producción de
muerte… Nueve días de gastos militares
alcanzarían para dar comida, escuela y remedios
a todos los niños que no tienen… Los cinco
países que más armas fabrican y venden son los
que gozan del derecho de veto en el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas” (Elogio del
sentido común. Palabras dichas el 12 de mayo, en
la apertura de los Diálogos del Forum de
Barcelona. Diario La Brecha. Montevideo,
Uruguay)
Por último interpelo ahora son las Naciones
Unidas quienes hablan. Doy sus cifras y
valoraciones. “Las funciones esenciales de
las Naciones Unidas…tienen un presupuesto anual
de 1.250 millones de dólares. Esta cifra
representa aproximadamente el 4% del presupuesto
anual del ayuntamiento de Nueva York, es casi
1.000 millones inferior al costo anual del
Servicio de Bomberos de Tokio y 3.700 millones
inferior al de la red de universidades
pertenecientes al Estado de Nueva York… En todo
el sistema de las Naciones Unidas trabajan
52.280 personas, que se reparten por el mundo
entero… El número de personas que trabajan en
McDonald's es tres veces superior, mientras que
Disney World y Disneyland tienen 50.000
empleados…. Las Naciones Unidas…disponen de
4.600 millones de dólares al año para promover
el desarrollo económico y social; esta cantidad,
que equivale a 81 centavos por ser humano se
emplea en asistir a los países en ámbitos como
la salud, la sanidad, la agricultura, la
distribución de alimentos, etc…La participación
de los Estados Unidos en los gastos de
mantenimiento de paz…representa menos del 0,2 %
del presupuesto anual militar estadounidense”.
Asumiendo la cuota de elemental cinismo que
suponen se corresponde con el hecho de vivir en
este mundo esquizofrénico y esquizofrenizante,
algunos cantan con Serrat, desvirtuando el
sentido real del texto: “Nunca es triste la
verdad, lo que no tiene es remedio”. No tiene
remedio, no hay nada que hacer. Mi complicidad
con la psicología y mi compromiso militante me
dejan ver las cosas de otro modo: “la diferencia
entre un jardín y un desierto no es el agua. Es
el hombre” (antiguo proverbio árabe). Somos
convocados como actores. Muchos coinciden en que
como nunca antes el rol protagónico estará en
los protagonistas (no es una repetición, sino
una reiteración). "Los próximos cien años
serán un período de transición entre la actual
tecnología del metal y el silicio y la
tecnología del mañana de enzimas y neuronas"
asegura Freeman, un físico británico. Naisbitt
esta convencido de que "los progresos más
excitantes del siglo XXI no se producirán a
causa de la tecnología, sino de un concepto
expansivo de lo que significa ser humano". Dicho
desde mi acervo cultural nacional: “Sobre la
tierra no hay más que un poder definitivo: la
inteligencia humana. El derecho mismo,
ejercitado por gentes incultas, se parece al
crimen. Los hombres fuertes que se sienten
torpes, se abrazan a las rodillas de los hombres
inteligentes… La inteligencia da bondad,
justicia y hermosura: como un ala, le levanta el
espíritu… Del puñal hace espada, de la
exasperación, derecho; del gobierno, éxito; de
lo lejano, cercanía” (José Martí). Entonces
prefiero cantar con Silvio Rodríguez: “Seamos un
tilín mejores y mucho menos egoístas”. Así miro
y veo desde Cuba.
Para descentrar mi mirada me hacen una
“promoción publicitaria”: La sociedad de la
información. Una sociedad “desideologizada” al
estilo de Groucho Marx: “Estos son mis
principios. Si a usted no le gustan no se
preocupe, tengo otros". Por obra y gracia de un
fetichismo tecnocrático hay que decir adiós a
las ideologías. La razón, me quieren hacer
creer, la lleva Toffler: "el socialismo choca
contra el futuro". Hago una precisión: El
socialismo lucha contra ese futuro poniendo el
acento en el presente: “Qué significa “la
sociedad de la información” para el 75 por
ciento de la población en el mundo
subdesarrollado? ¿Para qué sirven las nuevas
tecnologías de la información y de las
comunicaciones a los 1 200 millones de personas
que soportan la pobreza extrema, a los 842
millones de hambrientos y a los 2 400 millones
carentes de saneamiento básico? ¿Qué harían con
una computadora los 854 millones de adultos que
no saben leer ni escribir y los 115 millones de
niños sin acceso a la educación? ¿Cómo la
usarían los 2 mil millones que no disponen de
energía eléctrica? Mucho ha logrado el hombre en
las ciencias y las tecnologías desde el comienzo
de la historia. Impresionan los descubrimientos
del último siglo y su incesante dinámica. Pero
lo realmente sorprendente es el contraste entre
el progreso material reservado sólo a algunos, y
el atraso cada vez más agudo en el desarrollo
del humanismo y la solidaridad” (Ricardo
Alarcón. Discurso en la Cumbre de la
Información). El coordinador del Instituto
Interamericano de Desarrollo Social, testimonia:
“Al mismo tiempo que la humanidad ha alcanzado
capacidades tecnológicas y productivas inéditas,
tres mil millones de personas ganan menos de dos
dólares diarios; de ellas, mil trescientos
millones viven en la miseria, con menos de un
dólar diario, y una tercera parte de la
población mundial carece de trabajo”. La
globalización esta asentada sobre un
polvorín.
Esa es la realidad de la globalización. Como
dice Carlos Fuentes: “Jamás, en toda la historia
humana, ha habido un abismo tan grande entre el
desarrollo técnico y científico y la barbarie
política y moral”. La realidad de la
globalización no me hace feliz. Me incomoda.
Opto por asumir la convocatoria al compromiso.
Un compromiso con mi realidad, con mi identidad,
con mi historia. Intento recuperarme y recuperar
la historia. No quiero perder la memoria. Otra
vez Galeano: “Quiero una felicidad que nace de
la memoria y contra ella combate. Que proviene
de la memoria y de la experiencia y que está de
ella adolorida, que está de ella herida, está
por ella lastimada, pero que a partir de ella
camina. No es la memoria como ancla, sino la
memoria como catapulta, no la memoria como
puerto de llegada, sino como puerto de partida”
(“Eduardo Galeano: Una voz contra la corriente”.
Entrevista realizada por Niels Boel. Correo de
la UNESCO. Enero 2001). El agua pasada no moja.
Eso sí, crea humedad. Y desde esta condición
puede mojar, incluso con más fuerza. “Nada
es tan malo como para que no pueda empeorar”
sentencia Murphy: Teníamos liberalismo, ahora
tenemos neoliberalismo. El socialismo
conjuntivamente era tildado de estandarizante,
de buscar un malsano sometimiento de las partes
al todo, de diluir al individuo en el proyecto
de la masa. Ahora tenemos “uniformismo
globalizado” ¿Será que la globalización es una
forma de pseudosocialicismo desnaturalizado?. El
mundo “des-avanza”. Del consumo al consumismo.
De las diferencias a la más extrema
polarización. De la pobreza a la miseria. Del
prejuicio a la exclusión. De la sociedad civil,
a la clusterización economicista. Del
falseamiento de la realidad a la construcción de
la apariencia farsante. De los medios a la
mediatización. Del Capitalismo al capitalicismo.
Eso es la globalización.
Pero una vez más: estoy pensando con y desde
Cuba. “No vivo en una sociedad perfecta”. Es sí
una sociedad distinta: que quiere ser más justa,
más centrada en la esencia humana que en las
candilejas del proscenio. “Un pueblo con menos
desigualdades, menos ciudadanos sin amparo
alguno, menos niños sin escuelas, menos enfermos
sin hospitales, más maestros y más médicos por
habitantes que cualquier otro país del mundo…un
pueblo instruido … que posee talento, elevada
cultura política, convicciones profundas,
absoluta confianza en sus ideas y toda la
conciencia y el respeto del mundo” (Fidel
Castro. Palabras de Recibimiento al Papa Juan
Pablo II. La Habana, Cuba). A pesar de esto las
fauces de la globalización acechan:
“Democracy Now- Friday, May 7th, 2004. Campaign
for Regime Change: Bush Tightens Cuba Embargo…
President Bush agreed to give Cuban dissidents
seeking to get rid of President Fidel Castro $36
million more in funding and plans to launch
psychological operations using EC-130 aircraft.
He also announced new measures against Cuba in
an effort to decrease the number of Americans
traveling to the island”. Por cierto, la
intolerancia, el mesianismo y la política de
imponer desde afuera no solo viene de
Norteamérica. “EL PAÍS / Jueves 2 de
Febrero de 2006. El Parlamento europeo cuestiona
la política de flexibilidad hacia Cuba… pedirá
hoy a los gobiernos de la Unión, y por
aplastante mayoría, que obren en consecuencia”.
En el 2001, la administración de George W. Bush
reactivó el conjunto de dispositivos de la
Guerra Fría para imponer un Nuevo Orden Mundial.
A partir de los atentados del 11 de septiembre
2001, la justificación de esta reactivación ha
sido la necesidad de “luchar contra el
terrorismo” que se trata del terrorismo de “los
otros” los “páises de mal” dentro de los que ha
incluido el mío. Este cinismo sin límites es
también globalización. Podría ser acusado de
hacer un análisis extremo. De no ubicar
escenarios favorables. Los reconozco Tenemos un
excelente “Barsa” gracias a la globalización, la
del dinero por cierto. Los que tenemos TV y
antenas parabólicas podemos ver los partidos en
“tiempo real”. La inmensa mayoría de los
brasileños no pueden ver a su “gaucho de oro”
jugar. Pero esto lo dejo para otra disertación.
El asunto es de prioridades. Repito: miro,
pienso y actúo con y desde mi realidad
inmediata. Desde la América latina. Desde el
Caribe. Desde Cuba. Soy del Sur. De los
olvidados del Sur. Quizás por eso no soy
especialmente adepto a las alternativas
ingenuas: “Nosotros debemos ver la globalización
como una oportunidad y ser conscientes de sus
amenazas. Tenemos que entender que estar
conectados, incorporarse y tener la libertad de
desarrollo, que la globalización permite, es una
oportunidad. Como sociedad, necesitamos lograr
que se democratice, evitar su lado oscuro” dicen
algunos. Pero: ¿oportunidad para quién? ¿cómo el
Tercer mundo, hambriento, analfabeto, muriendo
de SIDA puede acceder a tal “oportunidad”? ¿Es
casual que la globalización haya producido como
efectos el aumento de la heterogeneidad social
en cada país, inestabilidad económica y
política, concentración hegemónica del poder
económico a nivel planetario, aumento casi
limítrofe de las desigualdades entre y dentro de
las sociedades? ¿Cuál es la oportunidad, acceder
a Internet? Cuidado con las ingenuidades.
Cuidado con nuestras limitaciones de clase media
pensante o medianamente pensante. Es
cierto como dice Berman que “solo trabajando con
el Diablo podrá el hombre llegar a Dios” pero
cuidado. Mucho cuidado. “El andar se hace
camino”
La globalización a nivel de los mercados de
capital, de los mercados financieros, de las
transferencias unidireccionales de mercados,
avanza vertiginosamente, al punto de hacer
colapsar las estructuras gubernamentales
conocidas e instaurar descarnadamente el poder
del dinero. Pero la globalización tiene un
adversario fundamental: La Subjetividad.
Las fronteras se abren al dinero. No a las
personas. La exportación de capitales se
promueve. La inmigración del Sur al Norte se
prohíbe. “Una cosa es la libertad de las
personas y otra diferente y a veces opuesta es
la libertad del dinero. Esto se observa ahora
con mucha claridad en lugares como la frontera
de México y Estados Unidos, virtualmente borrada
para la circulación de dinero y mercancías, pero
que en cambio levanta una suerte de muro de
Berlín o de Muralla China para la circulación de
las personas” ya cité antes (“Eduardo Galeano:
Una voz contra la corriente”. Entrevista
realizada por Niels Boel. Correo de la UNESCO.
Enero 2001). La Globalización establece un
precio para equiparar las libres circulaciones
de dinero y personas: Estas últimas tienen que
renunciar a su identidad, a su cultura, a su
conformación subjetiva (su lengua, su ropa, su
comida) y pasar a constituir una nueva identidad
global: Comer McDonalds, usar zapatillas Niké,
tomar Coca Cola, vivir pegado a Internet: “¿are
you agree?” Ni tanto es ser un “global”.
Es ser un “norteamericano”. La Propuesta de
la Globalización en lo que a construcción de
subjetividad se refiere es sencilla: “una
subjetividad social única” en tanto único es su
“imaginario social”, sustentada en un
“pensamiento único”, que defienda la unidad y
unicidad del mundo no en su materialidad, como
otrora nos argumentara Marx, sino la unidad del
mundo radicada en la libre circulación del
mercado. Una subjetividad Social presidida por
un Dios: El dinero; promovida por su profeta: El
neoliberalismo; e impuesta por su espada: El
mundo mediático informacional. Aún podemos
agregar una subjetividad social que se construye
con el poderoso valor persuasivo de la
maquinaria de guerra de la potencia hegemónica
del mundo: “consienta en estar de acuerdo con
los Estados Unidos de Norteamérica, o los
Estados Unidos de Norteamérica lo pondrán de
acuerdo sin su consentimiento”
Desde esta perspectiva se promueve una “Nueva
Psicología Social”. Pasaron los tiempos de la
Psicología Social que se esmeraba en remarcar
diferencias, aislar en subsistemas subordinados
a la estructura clasista de la sociedad,
justificar (es decir teorizar, perpetrar con
argumentos) las subordinaciones de los grupos y
las instituciones. Ya no se trata de justificar
y estratificar las diferencias. Ahora se trata
de una Psicología Social que juega a borrarlas.
En realidad no tanto a borrarlas como a
homogenizarlas a la medida de los grupos
hegemónicos de poder económico. Aquella
Psicología social que, al decir de Martín Baró,
“examina ese momento en que lo social se
convierte en personal y lo personal en social,
ya sea que ese momento tenga carácter individual
o grupal, es decir, que la acción corresponda a
un individuo o a todo un grupo” (Martín-Baró I.
Acción e ideología. Psicología social desde
Centroamérica. San Salvador: UCA editores) no
tiene la más mínima cabida. Lo social sustituido
por lo mediático es diluido por el juego de
poder y el sujeto rehén desplazado a su
alucinación virtual.
El sujeto es “ninguneado” hasta su
eliminación. No cargo toda la culpa a la
globalización actual. Hace ya bastante tiempo se
nos venía preparando una muerte para el sujeto
colectivo. El derrumbe del ruso-cialismo. Lacan.
La posmoderinidad. La interconcectividad
administrada y amaestrada desde la misma
filosofía, desde la misma ética de la
segregación, del poder, del predominio. En todo
caso, con la entrada en juego de las
trasnacionales mediáticas, ahora hay una
multiplicación del efecto de seducción por las
capacidades de maniobras sustitutas del sujeto
que pretenden ser supraeficientes. Se trata de
una “hipnosis social mediática” como sustento de
una Psicología Social (colectiva al decir de
Jung), porque, como dice Alfredo Grande, “el
sujeto no percibe mediatización corporal ni
cultural. El objeto aparece “mágicamente”,
porque no hay conciencia del proceso de
producción histórica que lo generó. Se pasa de
la contingencia del objeto al objeto
fetichizado...toda la subjetividad pasa de ser
un block maravilloso, a convertirse en una
pizarrita siniestra, donde los verdaderos
monitores a color de los sistemas informáticos
son las personas. Trasmutadas previamente en
terminales de computadoras”. (Grande “El Edipo
después del Edipo. Editorial Topía.
1996.p.207).
La interactividad sustituye a las relaciones
interpersonales. En el metalenguaje de tal
Psicología Social, esto necesita de una
recodificación de las palabras: Significa, por
ejemplo, que los niños viven amarrados a los
videojuegos, los multimedia, la telemática, las
decenas de canales de televisión, practican como
deporte casero el zapping. Sustituyen sus
nombres y apodos por “chickname” o “passwords”.
La violencia es violencia para los pequeños y
para los mayores. La música no reconoce
producción autóctona, ni etarea. Al final el
mundo “mediático” es un discurso homogenizante
que hace de la realidad mediática “el mundo
virtual de todos”. La “comunicación” –sería más
adecuado hablar de la “incomunicación” –
atraviesa todo el espectro de la vida de la
sociedad y de la de las personas en particular.
De una u otra manera “nadie se salva del pie
forzado” (Silvio Rodríguez). Lo adevertía
Debray: “los valores asimilados hoy por los
alumnos pasan por la televisión, la música, la
radio, la moda, la publicidad, más que por la
escuela y la familia” (Debray R. “El Estado
seductor. Las revoluciones mediológicas del
poder”. Buenos Aires. Manantial.1995). Los
grupos primarios de referencia, los
instituyentes primarios de la subjetividad con
sus dinámicas socionaturales identitarias y
culturales son sustituidos por referentes
artificialmente construidos en base a los
intereses del poder económico.
La realidad globalizada se convierte en una
suerte de “diáspora mediática” desujetada, sin
sujeto de la acción transformadora, sin sujeto
del sueño, de la utopía social. Un territorio en
el que todo parece posible y todo el mundo es
nadie. Un mundo en el que “...no es el
pueblo o el grupo familiar amplio, ni siquiera
la familia nuclear o la pareja, lo que
constituye la célula básica de la sociedad, sino
el individuo – el ciberindividuo en realidad -
..la mayoría de los lugares y tiempos de la vida
colectiva van desapareciendo...la vida social se
reduce a una circulación cotidiana entre dos
polos: el trabajo y la casa... se invade el
domicilio, tanto para actividades de compra,
como de entretenimiento o incluso de trabajo...
una especie de terminal global de información y
comunicación” (Mercier, Plassard, Scardigli “La
sociedad digital. Las nuevas tecnologías en el
futuro cotidiano”. Barcelona. Editorial Ariel
s.a 1985. pp-52-53).
El asunto central es el del encuentro o la
perdida de sí mismo, de la mismidad y la
otredad, en este proceso que derrumba la
geografía del sujeto social - y por ende,
pensado con Pichón, de toda Psicología - y
posiciona en su lugar una geopolítica que busca
la circunscripción al entorno intrasubjetivo en
un laberinto ilusorio de alternativas
pragmáticas que se confunden con alternativas
existenciales. ¿Quién soy en el ciberespacio?,
¿dónde está mi cuerpo? Los cuerpos se
pierden en las fibras ópticas, son convertidos
en una imagen (visual, auditiva, kinestésica), y
“toda imagen es una estrategia” (Debray
1995.p.131). La estrategia de la globalización.
El crecimiento humano parece quedar atrapado en
dos ejes fundamentales: información y
globalización. La identidad, esa parábola que
unifica en la mismidad y armoniza en la otredad,
es puesta a andar por una autopista en la que no
hay yo ni otros, sino un círculo potencialmente
esquizodestructivo.
¿Qué Psicología Social se nos advierte (más
bien invierte) en ese mundo de la globalización?
¿Qué noción de grupo, de relaciones grupales, de
comunidad, de proyecto común, cabría en dicha
Psicología Social? Seguramente alguna (ya nos la
inventarán). Pero seguramente no será la
Psicología Social que necesitamos, que
defendemos, que intentamos construir y que
refuerza nuestras esperanzas en que “otro mundo
es posible”. Y es eso lo que intentamos con y
desde Cuba: otro mundo posible. Para esto,
por esto, se necesita una “Psicología Social
crítica”. Esto no es un nuevo paradigma, ni un
nombre (ya hemos pasado por allí, pero muchos
fueron vencidos por la desesperanza y las
frustraciones de batallas perdidas). Una
Psicología Social que pretende denunciar, hacer
explicito, mostrar “lo que no se ve, lo que no
se oye, lo que no esta” a la vista de todos, al
decir de Jean-Claude Carriere. Una Psicología
Social no solo para la censura crítica, para la
barricada de oposición, sino para pensar mejor y
para facilitar la multiplicidad de alternativas
participativas en la constitución de las
subjetividades.
En franca paráfrasis, significo que la
Psicología social que necesitamos “se inscribe
en una crítica de la vida cotidiana”, busca al
ser humano (sus grupos, sus instituciones)
“sumergido en sus relaciones cotidianas”. Una
Psicología social que se instaura desde “la
relación entre la estructura social y la
configuración del mundo interno del sujeto”. Así
lo advirtió Pichón Riviere no se si como
premonición o como encuentro con la esencia de
un modo de pensar la Psicología. Un modo en el
que se reconoce que el psicólogo que no
sobrepasa la psicología no conoce la psicología,
y que la Psicología que no se constituye como
social no es psicología.
Se trata de un hacer práctica profesional
consciente, intencional, partidista, con los
pies puestos en la realidad nacional y
continental. Se trata de compromisos esenciales
y asumidos. Comprometerse es algo que puede
hacerse desde la voluntad y la comprensión,
desde la decisión y el sentimiento, o que de
cualquier modo se produce como efecto inevitable
de estar en algún lugar. Las posiciones
asépticas, supuestamente liberadas de
compromisos son falsas, por no decir
sencillamente que son también un modo de
comprometerse con aquello que contradice y niega
el compromiso evitado. Obviamente, no hablo de
pedestres compromisos con fracciones políticas
de la sociedad, no hablo de compromisos con
cifras, ni de compromisos de complicidad. Hablo
de compromisos esenciales: los compromisos con
el bienestar humano, con la potenciación de
modos de vida más plenos, con el crecimiento de
las potencialidades creativas de las personas,
con la felicidad e inevitablemente con el
derecho de todo ser humano a ellos. Hablo de
compromisos con esa “barricada sociohistórica”
que sigue siendo la subjetividad humana. Con el
imborrable hecho de que la globalización del
Barsa no logra modificar lo esencial: Messí
sigue tomando mate. Rafa sus tacos bien
picantes. Ronaldinho no para de bailar samba.
Eto`o lleva África hasta en su piel.
Tal Psicología Social, que no está por
construirse, sino que se esta construyendo,
necesita como sustento básico del profesional,
del psicólogo, su participación:
“la...participación que señala un compromiso, un
ser parte, un estar incluido, un ser integrado,
una pertenencia, una doble decisión de estar
presente en un proceso colectivo en el cual es
imposible despegar un exterior de un interior,
un mundo externo de un mundo interno" (Armando
Bauleo A. Democracia, Revolución y Subjetividad.
Revista de la Clínica Grupal e Investigación
Institucional. Venezia. Anno I, n.1).
América latina es un “hervidero”: Cuba,
Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay y muchos
más. Hay una propuesta: globalizar la
solidaridad, globalizar la lucha contra el
desempleo, contra el hambre, contra la miseria,
contra el SIDA. ¿Será esta la globalización del
futuro? Apostamos por una subjetividad social
con raíces, para que beba de la savia ancestral
de su historia, sus orígenes, su tierra, pero
también con alas para que emprenda el
ineluctable vuelo de la libertad hasta lo
imposible. Muchas gracias
* Ponencia a la Mesa Pre-congresual
“Psicología Social y Globalización”
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