Tosco en primera persona
Agustín Tosco se convirtió en los 60 y 70 en protagonista del
sindicalismo combativo, clasista y democrático. Un libro reúne sus
artículos y discursos.
Por: Hernán Camarero
EL LIDER. Los textos de Tosco fueron publicados por Eléctrum, la revista del Sindicato de Luz y Fuerza cordobés.

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El dirigente obrero Agustín J. Tosco, máximo líder del Sindicato de
Luz y Fuerza de Córdoba en las décadas de 1950-1970, y personaje
emblemático del sindicalismo clasista, combativo y democrático de
aquella etapa, es una figura de recurrente evocación. En 2009, esta
tarea encontró una justificación formal, al cumplirse el 40º
aniversario del Cordobazo, la gran rebelión proletaria y popular, que
no puede comprenderse (tampoco el Viborazo, de 1971), sin la presencia
ineludible del dirigente.
Muchos de los aspectos de la vida e
ideas de Agustín Tosco, así como de los procesos de los cuales fue
protagonista, ya han merecido diversos estudios y ensayos, como los de
Marta Roldán, Jorge Lannot, Susana Funes (su última compañera),
Doralice Lusardi, James Brennan, Mónica Gordillo, Silvia Licht y
Nicolás Iñigo Carrera, entre otros. Pero la experiencia del dirigente
obrero cordobés presenta una riqueza tal de matices y pliegues que
sigue reclamando la continuidad del análisis sobre ella.
Eléctrum,
la revista y el periódico que bajo ese mismo nombre se editó desde el
Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, justamente, es una pieza
privilegiada para examinar la evolución del pensamiento de Tosco, así
como para explorar el sentido de su discurso y el modo en que se
posicionaba frente a los acontecimientos de la vida política y gremial
argentina. La historia de este órgano de prensa se entrelaza con casi
toda la trayectoria militante del dirigente cordobés, pues fue fundado
en 1953, el mismo momento en que éste asumía su primer puesto de
conducción en el gremio, y pudo publicarse (muchas veces de manera
precaria y clandestina, dada la represión) hasta el período mismo en
que Tosco murió. Tras la vuelta de la democracia, volvió a editarse
hasta hoy como semanario, cerrando un ciclo de silencio impuesto por el
terror ultraderechista y dictatorial. Por ello, toda la primera etapa
de Eléctrum, la de 1953-1975, bien puede definirse como la revista de
Tosco: su esencial artefacto político-periodí stico.
Un conductor neto
Faltaba
una recuperación más sistemática de esta fuente vital. El actual
proyecto de rescatar la palabra y los escritos múltiples del dirigente
obrero clasista, sostenido con el auspicio de la Universidad Nacional
de Córdoba, acaba de entregar su primer resultado, que comienza a
subsanar este vacío. Textos reunidos, 1953-1972, de
Agustín Tosco, es el libro que recopila una buena parte de sus
artículos, documentos, discursos, cartas y comunicados reproducidos en
las páginas de Eléctrum, cuya colección pudo ser reconstruida por el
Centro de Documentación Histórica del sindicato lucifuercista cordobés.
Se trata de una cuidada edición, basada en una revisión de dicho órgano
de prensa que aún es incompleta, pues hay una cierta cantidad de
números faltantes, y que cuenta con dos precisos estudios
introductorios: uno, de Ana E. Arriaga, quien repasa el itinerario de
Eléctrum y el lugar que en éste ocupó el propio Tosco; y otro, de
Mónica Gordillo, quien examina el devenir del movimiento obrero y la
situación nacional en el período comprendido en la obra, para
contextualizar la experiencia de Tosco.
¿Qué perfil de Tosco
ayudan a recrear estos escritos recuperados de los viejos números de
Eléctrum, más allá de las coyunturas y procesos históricos a los que
alude? Si se atiende a la relación entre líder y bases, se nos presenta
la silueta de un dirigente obsesivamente empeñado en la consulta a sus
representados. Se trasluce un conductor neto y arrollador, que mantenía
una suerte de tensión nunca resuelta: fraguado en el habitus de la
densa cultura organizativa del gremialismo, aunque escrupulosamente
constreñido a las exigencias de la democracia obrera, a contrapelo de
las concepciones burocráticas. Un partidario de la "unidad en la
lucha", enemigo del sectarismo. Si se abordan sus rasgos personales,
cobra luz un hombre signado por la honestidad y una escuela de
sacrificio moldeada por años de persecución y cárceles. Tosco, tras más
de veinte años de ejercer los máximos cargos gremiales, muere pobre,
como nació, luchando, enfermo y en la clandestinidad, contra los
enemigos de siempre: sólo este dato expresa un contraste evidente con
lo que exudan muchas otras biografías sindicales del último medio
siglo. Si se considera su conducta como garante de los intereses
obreros, se nos dibuja el contorno de un guerrero sindicalista
insobornable al servicio de sus compañeros, bien atento a sus
reivindicaciones inmediatas, matrizado por un clasismo radical y
autónomo, insumiso frente a las imposiciones del empresariado y el
Estado. Por fin, si se estudian sus concepciones ideológicas, se
descubre a un militante convencido del carácter emancipatorio que debía
asumir la brega proletaria y de la necesidad del socialismo, aunque
menos capacitado para lograr traducir eficazmente su "sindicalismo de
liberación" al plano de la construcción política. El legado de Tosco,
como vemos, presenta múltiples facetas y no será extraño ver el modo
creativo en que el mismo será recuperado por algunos de los nuevos
militantes obreros que despuntan en el actual escenario.
Quizás,
pronto asistamos a un nuevo rescate histórico de Tosco, que tenga un
contenido más profundo. Es que, una vez más, se multiplican en la
Argentina embrionarios fenómenos de reorganizació n sindical. Y eso va
más allá de la ya conocida disputa entre la CTA y la CGT. Está
emergiendo una fragmentada y localizada camada de cuadros y organismos
obreros, parte de la cual sintoniza con la izquierda, que se muestra
hostil a los cuerpos orgánicos de un sindicalismo percibido como
demasiado arcaico, conservador, irrepresentativo y venal. Hasta el
momento, la vigencia de la ley de Asociaciones Profesionales es el
sostén jurídico que impide la extensión y consolidación de estas
expresiones de cuestionamiento al gremialismo tradicional y asegura la
reproducción de éste.
Precisamente, cada vez que se impugna a
este desprestigiado sindicalismo y se esgrime la posibilidad de otro
alternativo, basado en el apego a una democracia de las bases y en un
compromiso genuino con la lucha de los trabajadores, retornan a la
memoria colectiva nombres como el de Tosco. Su recuerdo parecía haber
quedado herrumbrado por la entronización de un gremialismo ya no sólo
burocrático sino, desde la década del 90, asociado a los negocios
mismos del capital y a la capitulación a las políticas neoliberales.
Sin embargo, su semblanza, casi endemoniadamente, sigue reapareciendo.
Y en torno a ella se va reconociendo un legado
Tosco Básico
Córdoba, 1930-1975. Dirigente obrero
Técnico
electricista, se incorporó a la actividad gremial en el Sindicato de
Luz y Fuerza de Córdoba, cuya conducción integró desde 1953. Detenido
por la Revolución Libertadora, luego volvió a los máximos cargos en su
organización. En los 60 y 70 fue la mayor figura del sindicalismo
combativo, clasista y democrático, clave del Cordobazo. Murió en la
clandestinidad.
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