Pero el feminismo no es eso. Entiendo que la igualdad jurídica que persigue el feminismo no se merece ese apelativo que se usa con más frecuencia de la que me gustaría. Feminismo es la búsqueda de la equidad entre personas de distinto sexo. Feminismo es la búsqueda de la representación paritaria en instituciones y empresas. Feminismo es la lucha contra la feminización de la pobreza. Feminismo es la búsqueda de la corresponsabilidad en las tareas de mantenimiento. Feminismo es la coeducación de los niños y las niñas.
Es la denuncia que llevan a cabo los sindicatos de que a igual trabajo, menor sueldo. Es la denuncia de que la temporalidad en el trabajo es femenina. El feminismo es la defensa de un mundo mejor y más justo en el que la mitad de la humanidad logre alcanzar la igualdad de condiciones que la otra mitad.
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Se les tilda de feminazis por su tendencia a defender la igualdad de género, en cierto modo se da este mote debido a la visión machista o el machismo recalcitrante que existe aún en las sociedades. No estar de acuerdo con la igualdad de género. Como Foucault manifiesta siempre se ha pensado que el hombre debe estar en la esfera de calle, balón, pelea, color celeste y la mujer casa, muñecas, cocina, color rosado. Desde ahí se empieza a dar un ente machismo, es por esta razón que aparece el denominado feminismo.
Se les llama feminazis como una forma de ofender, según mi percepción, debido a que vinieron a querer implantar su visión feminista de igualdad, es decir, atentan con el orden establecido. "Atrás de un buen hombre, siempre hay una buena mujer".
Es de esta manera que el feminismo ha sido un movimiento social, una de las manifestaciones históricas más significativas de la lucha emprendida por las mujeres para conseguir sus derechos. Aunque la movilización a favor del voto, es decir, el sufragismo, haya sido uno de sus ejes más importantes, no puede equipararse sufragismo y feminismo. Este último tiene una base reivindicativa muy amplia que, a veces, contempla el voto, pero que, en otras ocasiones, también exige demandas sociales como la eliminación de la discriminación civil para las mujeres casadas o el acceso a la educación, al trabajo remunerado.
Tiende a una postura igualitaria donde la mujer tenga los mismos derechos que el hombre. Es decir, cuando se les denomina feminazis quizá y sea por ese machismo arraigado que aún existe y se da en nuestras sociedades.
Feminazi es un acrónimo de los nombres feministas y nazi, el término como se usa para describir una feminista extrema o militante.
Cuando a alguna mujer se le tilda de feminazi, es porque propugna la superioridad de la mujer respecto del hombre, porque miente diciendo que su ex-pareja le pega para tener mejores condiciones en caso de divorcio, porque quiere quedarse con los hijos, la casa y la mitad del sueldo de su ex-pareja. Feminazi es un término que no tiene nada que ver con el feminismo. Pero últimamente, hay muchas mujeres que se comportan como "feminazis" creyendo ser feministas.
Últimamente, se escucha esta palabra feminazis. No sé si entenderlo como un una palabra recalcitrante, como una falta de cultura general, o como ganas de ofender. Quizás una defensa pírrica dispuesta a hacer daño, arrasar con lo conseguido, insultar gratuitamente. Se me ofende cuando se llama feminazi. Y se me ofende en lo más profundo. Entiendo que las feminazis son aquellas que defendían ‘las tres K’: Kinder, Küche, Kirche (niños, cocina, iglesia). Entiendo que eran víctimas o colaboradoras a la fuerza de un sistema fascista que dejaba bastante que desear. Un sistema que se dedicaba a la limpieza étnica y la defensa de la raza aria como raza dominante y que vivía convencido de que había una conspiración judeo masónica que quería hacerse con el control del sistema social.
Feminismo es la búsqueda de la equidad entre personas de distinto sexo. Feminismo es la búsqueda de la representación paritaria en instituciones y empresas. Feminismo es la lucha contra la feminización de la pobreza. Feminismo es la búsqueda de la corresponsabilidad en las tareas de mantenimiento. Feminismo es la coeducación de los niños y las niñas. Es la denuncia de que se estudia en masculino y que las mujeres son borradas de la historia todavía en el siglo XXI
Feminazi es un acrónimo de los nombres feministas y nazi, el término como se usa para describir una feminista extrema o militante.
Cuando a alguna mujer se le tilda de feminazi, es porque propugna la superioridad de la mujer respecto del hombre, porque miente diciendo que su ex-pareja le pega para tener mejores condiciones en caso de divorcio, porque quiere quedarse con los hijos, la casa y la mitad del sueldo de su ex-pareja. Feminazi es un término que no tiene nada que ver con el feminismo. Pero últimamente, hay muchas mujeres que se comportan como "feminazis" creyendo ser feministas.
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El término feminazi a lo largo del tiempo se ha ido degenerando principalmente por un sector político ultraconservador que plantea de una manera "generalmente despectiva" este termino, para describir "una feminista extrema o militante". Es decir el término ha asumido un uso y una utilización peyorativa sobre todo por quienes critican a este grupo de activistas feministas que ellos perciben con una postura extrema y radical.
En este marco es indispensable señalar que la postura de las feminazis busca reivindicaciones claras, derechos, libertades. Sus métodos, sus caminos y su rumbo de acción para conseguirlos son amplios y diversos no marcados de forma radical como siempre se ha pretendido hacer creer.
La lucha por los derechos de las mujeres ha persistido en la sociedad por el hecho de encontrarnos en una que esta apegada, casi íntimamente, al machismo. La libertad de decisión, la igualdad de los derechos sin discriminación de género o sexo son aspectos fundamentales del feminismo. No llamarlo feminismo radical porque no se busca una superioridad frente al hombre si no una equidad de género.
Últimamente, desde las tribunas nos llaman "feminazis". No sé si entenderlo como un machismo recalcitrante, como una falta de cultura general, o como ganas de ofender. Quizás una defensa pírrica dispuesta a hacer daño, arrasar con lo conseguido, insultar gratuitamente. Se me ofende cuando se me llama feminazi. Y se me ofende en lo más profundo. Entiendo que las feminazis son aquellas que defendían ‘las tres K’: Kinder, Küche, Kirche (niños, cocina, iglesia). Entiendo que eran víctimas o colaboradoras a la fuerza de un sistema fascista que dejaba bastante que desear. Un sistema que se dedicaba a la limpieza étnica y la defensa de la raza aria como raza dominante y que vivía convencido de que había una conspiración judeo-masónica que quería hacerse con el control de nuestro sistema social.
Entiendo que el feminismo no es eso y, como feminista, me considero ofendida una y otra vez. Entiendo que la igualdad jurídica que persigue el feminismo no se merece ese apelativo que empiezo a leer con más frecuencia de la que me gustaría. Feminismo es la búsqueda de la equidad entre personas de distinto sexo. Feminismo es la búsqueda de la representación paritaria en instituciones y empresas. Feminismo es la lucha contra la feminización de la pobreza. Feminismo es la búsqueda de la corresponsabilidad en las tareas de mantenimiento. Feminismo es la coeducación de los niños y las niñas. Es la denuncia de que se estudia en masculino y que las mujeres son borradas de la historia todavía en el siglo XXI.
El termino feminazi es una conjugación de las denominaciones feminista y nazi, el resultado de esta asociación es utilizado para describir de manera denigrante o extremista a una feminista militante.
Quien es juzgada o concebida como feminazi, es aquella mujer que resalta la superioridad de la mujer respecto del hombre, en todos los planos de la vida.
Sin embargo, es pertinente rescatar el papel militante y de lucha que las mujeres han buscado a lo largo de los años para que su papel en la vida diaria sea reconocida e igualitaria hacia los espacios que los hombres han acaparado a lo largo de la historia. El termino despectivo utilizado para nombrar a una mujer politica, feminista, valdría ser cuestionado en los planes politicos y competentes a espacios laborales.
Ser feminista y la independencia que ello conlleva, el feminismo consiste en tener los mismos derechos y obligaciones que los hombres. Que no se discriminara por razón de sexo. Que no hubiera desigualdades ante la ley, porque, como personas y pertenecientes al género humano, todos tenemos el derecho de que nos consideren como iguales.
con estos pensamientos se tiene el pleno convencimiento de que ser feminista es no depender de un hombre para vivir o sobrevivir. Ganarse un sitio en la vida por méritos propios. Pelear por una posición en las mismas condiciones que cualquier otra persona, y digo persona, independientemente de su sexo. Mantener una autonomía suficiente que le otorgará el estatus de ser libre y no atarse a nadie para salir adelante, sino compartir con alguien sin dependencias.
Así me han educado con la satisfacción de que no me sienta obligada de unirme a alguien por lazos que no sean sino de amor o cariño. Para que, en el caso de que ese amor desaparezca, no me sienta esclavizada a seguir con algo que no deseo por razones de supervivencia. me han enseñado a luchar por conseguir mis propios logros, a ser soberana de mi propia vida, tomar mis decisiones y tirar de mis propias riendas.
Ser feminista y la independencia que ello conlleva, el feminismo consiste en tener los mismos derechos y obligaciones que los hombres. Que no se discriminara por razón de sexo. Que no hubiera desigualdades ante la ley, porque, como personas y pertenecientes al género humano, todos tenemos el derecho de que nos consideren como iguales.
con estos pensamientos tengo el pleno convencimiento de que ser feminista es no depender de un hombre para vivir o sobrevivir. Ganarme un sitio en la vida por méritos propios. Pelear por una posición en las mismas condiciones que cualquier otra persona, y digo persona, independientemente de su sexo. Mantener una autonomía suficiente que me otorgará el estatus de ser libre y no atarme a nadie para salir adelante, sino compartir con alguien sin dependencias.
Así me educado con la satisfacción de que no sienta la obligación de unirme a alguien por lazos que no sean sino de amor o cariño. Para que, en el caso de que ese amor desaparezca, no me sienta esclavizada a seguir con alguien que no desea por razones de supervivencia. me han enseñado a luchar por conseguir mis propios logros, a ser soberana de mi propia vida, tomar mis decisiones y tirar de mis propias riendas.
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El movimiento feminista revindica el derecho de las mujeres y por otro lado con las feminazis siendo una ideología imperante es decir, una forma de etiquetar a aquella mujer que tienen un comportamiento extremo y radical tanto en sus tesis feministas como en sus tesis nazis.Estos extremos creo que no llevan a nada bueno
El “inventor” de la palabreja fue un locutor de radio llamado Rush Limbaugh quien, en 1990 lo utilizó para definir a las “feministas militantes extremas”.
Se les tilda de feminazis por su tendencia a defender la igualdad de género, en cierto modo se da este mote debido a la visión machista o el machismo recalcitrante que existe aún en las sociedades. No estar de acuerdo con la igualdad de género. Como Foucault manifiesta siempre se ha pensado que el hombre debe estar en la esfera de calle, balón, pelea, color celeste y la mujer casa, muñecas, cocina, color rosado. Desde ahí se empieza a dar un ente machismo, es por esta razón que aparece el denominado feminismo.
Es una palabra detonante porque vincula con amplitud a las mujeres que no son ni feministas ni nazis y que está siendo utilizada en abundancia para etiquetar a aquellas mujeres que, en contenciosos de separación o divorcio con hijos de por medio, utilizan argumentos extremos, denuncias falsas, maltrato psicológico e incluso físico contra el hombre con el fin de obtener mejores condiciones económicas o quedarse con la custodia de los hijos en detrimento del padre, dando carta de naturaleza a toda una “ideología feminazi” alrededor de este comportamiento.
Tiende a una postura igualitaria donde la mujer tenga los mismos derechos que el hombre. Es decir, cuando se les denomina feminazis quizá y sea por ese machismo arraigado que aún existe y se da en nuestras sociedades.
El “inventor” de la palabreja fue un locutor de radio llamado Rush Limbaugh quien, en 1990 lo utilizó para definir a las “feministas militantes extremas”.
Se les tilda de feminazis por su tendencia a defender la igualdad de género, en cierto modo se da este mote debido a la visión machista o el machismo recalcitrante que existe aún en las sociedades. No estar de acuerdo con la igualdad de género. Como Foucault manifiesta siempre se ha pensado que el hombre debe estar en la esfera de calle, balón, pelea, color celeste y la mujer casa, muñecas, cocina, color rosado. Desde ahí se empieza a dar un ente machismo, es por esta razón que aparece el denominado feminismo.
Es una palabra detonante porque vincula con amplitud a las mujeres que no son ni feministas ni nazis y que está siendo utilizada en abundancia para etiquetar a aquellas mujeres que, en contenciosos de separación o divorcio con hijos de por medio, utilizan argumentos extremos, denuncias falsas, maltrato psicológico e incluso físico contra el hombre con el fin de obtener mejores condiciones económicas o quedarse con la custodia de los hijos en detrimento del padre, dando carta de naturaleza a toda una “ideología feminazi” alrededor de este comportamiento.
Tiende a una postura igualitaria donde la mujer tenga los mismos derechos que el hombre. Es decir, cuando se les denomina feminazis quizá y sea por ese machismo arraigado que aún existe y se da en nuestras sociedades.
Término peyorativo, tanto adjetivo como sustantivo, con el que se designa a aquellas personas que enarbolan los postulados feministas de una forma extremadamente agresiva, tratando de ejercer cierta coacción ideológica.
Se atribuye la autoría de la palabra al locutor de radio estadounidense Rush Limbaugh quien, a su vez, afirmó en un libro suyo publicado en 1992 que fue su amigo Tom Hazlett quién acuño el término. Limbaugh, persona de ideología conservadora, empleó originalmente el concepto FEMINAZI para criticar a las manifestaciones colectivas de mujeres, feministas o no que defendían el aborto.
En la actualidad este término se suele utilizar con un sentido diferente, no estrictamente ceñido a las prácticas abortistas. El empleo más común de la palabra FEMINAZI es el de referirse a aquellas personas que, amparadas en la respetabilidad que produce el feminismo en la mayoría de las culturas modernas, tratan de romper la equidad de géneros y sitúan a la mujer por encima del hombre, al cual generalmente atacan o desprecian.
Cabe decir que las actitudes calificadas como FEMINAZIS no tienen por qué derivar necesariamente de la ideología feminista, pues esta última se centra en la defensa de los derechos de las mujeres y en la consecución de un marco social en el que exista igualdad de oportunidades para ambos sexos, así como el reconocimiento de la dignidad femenina.
De este modo, el feminismo puede considerarse como un escudo o un parapeto más que un trampolín para las actitudes definidas como FEMINAZIS.
Las feminazis son aquellas que defendían ‘las tres K’: Kinder, Küche, Kirche (niños, cocina, iglesia). Eran víctimas o colaboradoras a la fuerza de un sistema fascista. Mientras que el feminismo persigue la igualdad jurídica es la búsqueda de la equidad entre personas de distinto sexo, representación paritaria en instituciones y empresas. El feminismo busca la corresponsabilidad en actividades del hogar, por ejemplo. Entonces pienso que al llamar feminazis a quienes son feministas podrían ofenderlas, ya que se está contradiciendo los ideales que persiguen dichas mujeres. Es una manera exagerada de referirse al feminismo.
Históricamente la sociedad ha categorizado los roles tanto del hombre y la mujer, y esto se ha sostenido en una matriz que ha sido la desigualdad social. En este sentido la feminazis no es más que generar violencia e irrespeto a la mujer, categorizar a hombres y mujeres solo vulnera los derechos humanos en este caso de la mujer. Las sociedades como la nuestra (Latinoamérica), todavía reproducen formas y concepciones sociales que buscan diferenciarse y discriminar al otro.
Entiendo que el feminismo no es eso y, como feminista, me considero ofendida una y otra vez. Entiendo que la igualdad jurídica que persigue el feminismo no se merece ese apelativo que empiezo a leer con más frecuencia de la que me gustaría. Feminismo es la búsqueda de la equidad entre personas de distinto sexo. Feminismo es la búsqueda de la representación paritaria en instituciones y empresas. Feminismo es la lucha contra la feminización de la pobreza. Feminismo es la búsqueda de la corresponsabilidad en las tareas de mantenimiento. Feminismo es la coeducación de los niños y las niñas. Es la denuncia de que se estudia en masculino y que las mujeres son borradas de la historia todavía en el siglo XXI.
Feminismo es lo que hace Wangari Maathai luchando por que se planten un millón de árboles en África. Feminismo es lo que hace Caddy Azduba denunciando las violaciones sistemáticas en la república democrática del Congo. Feminismo es la reivindicación del cumplimiento de la resolución 1325 de la ONU por parte de los países que la han firmado. Es la denuncia que hace Laura Freixas sobre el reportaje de la revista Letras Libres en el que de los 100 libros que más han “influido en el devenir de España en los últimos 100 años”, 97 eran de autoría masculina. Una vez más, se borra a Martín Gaite, Laforet, Aldecoa, Grandes, ¡tantas! Es la denuncia de las distintas plataformas de que la representación de mujeres artistas españolas en ARCO este año ha sido solo de un 7%. Es la denuncia que llevan a cabo los sindicatos de que a igual trabajo, menor sueldo. Es la denuncia de que la temporalidad en el trabajo es femenina. El feminismo es la defensa de un mundo mejor y más justo en el que la mitad de la humanidad logre alcanzar la igualdad de condiciones que la otra mitad.
Y quiero llamar la atención, una vez más, en que estoy hablando de ESTAR en igualdad, no de SER en igualdad. Reivindico mi diferencia biológica y sexual, pero no quiero que esta diferencia me margine en nombre de una cultura y unas tradiciones que estoy aprendiendo a rechazar en mi vida adulta. Y no quiero ni deseo para las siguientes generaciones. Rechazo la dominación de media humanidad hacia la otra media. Rechazo la violencia física, psíquica o simbólica hacia las mujeres con toda la fuerza y la argumentación que me da el feminismo.
La primera, que a las mujeres feministas nos confundan con feminazis, con exageradas que se quejan de cualquier cosa que no implique discriminación positiva hacia nosotras.
El feminismo es un movimiento que reivindica la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Nació en una época en la que hablar de «derechos de las mujeres» era provocarle carcajadas a cualquiera, mujeres incluidas. Por lo tanto, el feminismo sigue siendo un movimiento que busca que no se nos discrimine por ser mujeres. Ya sabéis: empezó con el tema de los derechos políticos de las mujeres, principalmente el derecho de voto; la primera ola del feminismo terminó cuando éste se equiparó al de los hombres. La segunda ola se centró en los derechos reales de las mujeres, fuera de lo jurídico, tratando temas como la desigualdad que sigue habiendo hoy en día, la sexualidad, la familia y temas por el estilo. Y la tercera, que empezó en los noventa, se dirigió a abolir el estereotipo de mujer, porque por si no lo sabíais, hay muchas clases de mujeres, según su raza, religión, nacionalidad y ese tipo de circunstancias. Como pasa con los hombres, vaya.
Esta pequeñísima lección de historia viene para explicar que el feminismo jamás atacó los derechos de los hombres: se limita a reivindicar los de las mujeres. Es un movimiento de igualdad. Lo que pretenden ahora muchas feminazis, dar prioridad a las mujeres para compensar que durante milenios se le dio a los hombres, es compensar una injusticia con otra y las feministas de verdad no buscamos eso. No queremos dar pena, señores, lo que queremos es que se nos considere tan humanas como los hombres.
Últimamente, desde las tribunas nos llaman feminazis. No sé si entenderlo como un machismo recalcitrante, como una falta de cultura general, o como ganas de ofender. Quizás una defensa pírrica dispuesta a hacer daño, arrasar con lo conseguido, insultar gratuitamente. Se me ofende cuando se me llama feminazi. Y se me ofende en lo más profundo. Entiendo que las feminazis son aquellas que defendían ‘las tres K’: Kinder, Küche, Kirche (niños, cocina, iglesia). Entiendo que eran víctimas o colaboradoras a la fuerza de un sistema fascista que dejaba bastante que desear. Un sistema que se dedicaba a la limpieza étnica y la defensa de la raza aria como raza dominante y que vivía convencido de que había una conspiración judeo-masónica que quería hacerse con el control de nuestro sistema social.
Entiendo que el feminismo no es eso y, como feminista, me considero ofendida una y otra vez. Entiendo que la igualdad jurídica que persigue el feminismo no se merece ese apelativo que empiezo a leer con más frecuencia de la que me gustaría. Feminismo es la búsqueda de la equidad entre personas de distinto sexo. Feminismo es la búsqueda de la representación paritaria en instituciones y empresas. Feminismo es la lucha contra la feminización de la pobreza. Feminismo es la búsqueda de la corresponsabilidad en las tareas de mantenimiento. Feminismo es la coeducación de los niños y las niñas. Es la denuncia de que se estudia en masculino y que las mujeres son borradas de la historia todavía en el siglo XXI.
Feminismo es lo que hace Wangari Maathai luchando por que se planten un millón de árboles en África. Feminismo es lo que hace Caddy Azduba denunciando las violaciones sistemáticas en la república democrática del Congo. Feminismo es la reivindicación del cumplimiento de la resolución 1325 de la ONU por parte de los países que la han firmado. Es la denuncia que hace Laura Freixas sobre el reportaje de la revista Letras Libres en el que de los 100 libros que más han “influido en el devenir de España en los últimos 100 años”, 97 eran de autoría masculina. Una vez más, se borra a Martín Gaite, Laforet, Aldecoa, Grandes, ¡tantas! Es la denuncia de las distintas plataformas de que la representación de mujeres artistas españolas en ARCO este año ha sido solo de un 7%. Es la denuncia que llevan a cabo los sindicatos de que a igual trabajo, menor sueldo. Es la denuncia de que la temporalidad en el trabajo es femenina. El feminismo es la defensa de un mundo mejor y más justo en el que la mitad de la humanidad logre alcanzar la igualdad de condiciones que la otra mitad.
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La categoría de Feminazis es una forma de desacreditar el trabajo de las mujeres y su búsqueda de reivindicaciones político-sociales; en un momento coyuntural en el cual las mujeres cada vez van ganando más territorio en el actuar público. Por ello se busca desacreditar su trabajo y pretender puntos extremistas y caóticos ya experimentados como fue el nazismo alemán.
No puede existir un grupo de Feminazis porque este término va relacionado con grupos que buscaban un limpiamiento racial y cultural, grupos discriminantes y extremistas. En este sentido las mujeres desde siempre han pertenecido a estos sectores discriminados y subordinados al esquema patriarcal. Este sentido no ha cambiado en su totalidad y el hombre aun conserva su predominio social, por tal razón es impensable hablar de un grupo de mujeres que den la vuelta a la hoja y sean quienes discriminan, si sus peticiones de igualdad aun no han sido alcanzadas.
El feminazismo no busca la igualdad de sexos sino la discriminación del hombre a modo de venganza. Puede que en Irán la mujer esté discriminada, pero en España sin duda el discriminado es el varón. En este país hay un código penal diferente para cada sexo. El maltrato es considerado delito si eres hombre y falta si eres fémina. El feminazismo es hipócrita. Clama por una mujer “independiente”
La categoría de Feminazis es una forma de desacreditar el trabajo de las mujeres y su búsqueda de reivindicaciones político-sociales; en un momento coyuntural en el cual las mujeres cada vez van ganando más territorio en el actuar público. Por ello se busca desacreditar su trabajo y pretender puntos extremistas y caóticos ya experimentados como fue el nazismo alemán.No puede existir un grupo de Feminazis porque este término va relacionado con grupos que buscaban un limpiamiento racial y cultural, grupos discriminantes y extremistas. En este sentido las mujeres desde siempre han pertenecido a estos sectores discriminados y subordinados al esquema patriarcal. Este sentido no ha cambiado en su totalidad y el hombre aun conserva su predominio social, por tal razón es impensable hablar de un grupo de mujeres que den la vuelta a la hoja y sean quienes discriminan, si sus peticiones de igualdad aun no han sido alcanzadas.
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