Si en la normalidad la comunicación es una estrategia fundamental para la buena marcha y logro de objetivos de una organización, en las crisis los ámbitos de su responsabilidad y de su impacto se expanden. Una equivocación grave es cancelar la comunicación, silenciar la empresa cuando hay problemas, porque se generan rumores que son altamente perjudiciales, porque se crea caos entre los públicos y se producen sentimientos encontrados mucho más dañinos. Como dijo un experto en el tema, “en una situación de crisis no gana siempre el que tiene la razón sino el que tiene más comunicación”.
Planear, planear y planear
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A lo largo del tiempo, el término crisis, entendido etimológicamente como un juicio de separación o un momento decisivo, ha propiciado amplias discusiones en torno a sus consideraciones de aplicación colaterales.
Hoy en día, todos y cada uno de nosotros hablamos de la crisis, frecuentemente la solemos asociar al ámbito socioeconómico, en donde visualizamos esas circunstancias caóticas por las que atravesamos, como consecuencia de modelos importados que resultaron inoperantes e inequitativos, que darán lugar a rupturas y desequilibrios en la sociedad.
Y como la crisis es incertidumbre, la comunicación de crisis debiera ser, en esta lógica un instrumento que permita dotar de certidumbre ante situaciones de amenaza. debemos tener en cuenta ademas que dar noticias cargadas de certidumbre, no necesariamente es dar buenas noticias.
En comunicación de crisis en realidad debiera ser un precepto democrático no discutible en ninguna de las comunicaciones, la única opción es la verdad, aunque resulte dolorosa o perjudicial. No hay espacio para la mentira y puede resultar una nefasta estrategia de comunicación, especialmente si no se relaciona la verdad con la anticipación, la agilidad y la calidad informativa.
Por eso, una regla cardinal de la comunicación en caso de crisis es que es preferible pecar siempre por exceso de alarma en la comunicación que subestimar el daño o las consecuencias. Se debe tratar de ser lo suficientemente cauto como para que en el avance de la gestión de crisis haya buenas probabilidades de poder decir la situación no es tan mala como temíamos, en lugar de la situación es peor de lo que pensábamos.
En situaciones críticas, la mención repetida de algunas palabras parece que ayuda a remediar los problemas y amenazas venideras. Una de ellas es la palabra confianza, y requerirla en momentos difíciles se constituye en un bálsamo para calmar la epidermis de una dolencia más profunda. Quien ha de gobernar diversos asuntos en nuestra variada estructura político-económica y vital (empresarios, líderes en general, políticos o padres de familia) solicita confianza para motivar esperanza positiva en sus decisiones. En los últimos años asistimos a suplicantes y constantes peticiones: políticos que piden a sus conciudadanos confianza en su gestión, o líderes internacionales que tratan de conjurar los problemas de deuda financiera solicitando confianza a ‘los mercados’. Y, sin embargo, apelar a ella en situaciones críticas puede tener efectos dispares y recuerda a un viejo adagio: “Nos preocupa la buena reputación cuando la hemos perdido”. Por eso el profesor Alejandro Navas considera más bien que “un fantasma de desconfianza se ha extendido en todos los ámbitos de la vida pública”. Tal afirmación la realizó en su conferencia inaugural del xxvii Congreso Internacional de Comunicación: Generar confianza. La comunicación de instituciones en tiempos de crisis, que tuvo lugar en la Universidad de Navarra el pasado mes de marzo. El congreso fue más bien un foro en el que académicos y profesionales trataban de buscar respuestas o, al menos, atinar con las preguntas, por evidentes que puedan parecer.
Para evitar la crisis tenemos que:
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Para analizar la comunicación en crisis. Basta con repasar cualquier periódico o informativo en radio y televisión, para comprobar que algo falla en comunicación, porque, a estas altura de la película, nonos gustaría pensar que los responsables de comunicación de los partidos políticos y de algunas empresas, no aciertan o no actúan como se indica en los manuales, a sabiendas del error. ¿O es que no están preparados para aforntar un crisis? ¿No tienen plan de comunicación? Si lo tienen, ¿está actualizado y bien planteado.
La primera interrogante que nos planteamos es si la palabra crisis está demasiado desgastada o no. Su significado podría haber perdido valor, puesto que, y así lo creen algunos expertos, se utiliza la palabra “crisis” en situaciones de diverso tipo y probablemente esto no ayude. ¿Han contribuido a ello los medios de comunicación? Lo cierto es que, últimamente, existen tantas crisis, de tantas formas y ámbitos, que a veces nos parece inhabitual que no existan.
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En los últimos años estamos acostumbrándonos a panoramas con horizontes más o menos sombríos. Las circunstancias, amplificadas en los medios de comunicación, afligen el ánimo de los ciudadanos y estos valoran con dureza el quehacer de los responsables de las instituciones más relevantes de la sociedad, especialmente los representantes políticos y líderes empresariales.
En los distintos estudios demoscópicos y barómetros encontramos un paisaje social que agranda el fantasma de la desconfianza. La opinión de la ciudadanía se fotografía con cierta frecuencia, y los resultados son similares en numerosos países de nuestro entorno. Los ciudadanos no se fían de las decisiones que toman sus representantes, dudan de los directivos empresariales y de las entidades financieras en la gestión de los activos económicos y financieros y miran con recelo la actuación de otras instituciones clave del tejido social: sistema judicial, médico, educativo...
Aristóteles, al respecto, señala en su obra Retórica que “la buena fama estriba en ser considerado por todos como virtuoso. El honor es el signo de que se posee la buena fama de ser capaz de obrar el bien”.
De ahí que el pensador griego matizara que “tres son las causas que hacen persuasivos a los oradores; y su importancia es tal, que por ellas nos persuadimos, prescindiendo de las demostraciones. Esas causas son la sensatez, la virtud y la benevolencia.
Es forzoso que aquel que parezca tenerlas todas resulte ser persuasivo para el auditorio.
Las sociedades contemporáneas han posibilitado una observación más extensa de la realidad del mundo, han introducido más complejidad en el análisis de los fenómenos globales y una cantidad ingente de información difícilmente digerible a través de los múltiples canales, modos y medios.
La comunicación es la clave del éxito para el control de la situación en un momento de crisis y la mejor manera de ser eficaz es estar preparado antes de que estalle dicha crisis. Una vez ocurrida la emergencia, hay poco tiempo para pensar, mucho menos para planificar. Sin un plan general de comunicación, y de control de crisis, al que todos los directivos principales de una organización hayan contribuido, la emergencia será enorme y el público perderá rápidamente la confianza. La formación del equipo de control de la crisis depende de la institución, del tema y del tipo de crisis, aunque normalmente el equipo suele incluir a funcionarios de salud, de comunicaciones, incendio y rescates de emergencia, aplicación de la ley, control de emergencias y transporte. El director de comunicaciones maneja los contactos durante la crisis y en general es el elemento clave para el equipo durante el control de la crisis. El plan de comunicaciones para una crisis se pone en marcha al estallar la emergencia.
"La comunicación eficaz durante una crisis se basa en un sistema ya determinado antes", dijo Marlin Fitzwater, ex secretario de prensa de la Casa Blanca. "En una crisis, simplemente se intensifica el uso del sistema previsto y se lo mejora. Si la costumbre era sostener una sesión de prensa diaria, se la intensifica y se tiene tres reuniones por día. Una crisis no es el momento para concebir un sistema nuevo".
En una crisis, el mejor curso de acción es ser comunicativo y sincero y hacer todo lo posible para facilitar la cobertura de las noticias. Los medios de comunicación redactan y difunden las noticias con o sin la ayuda de los funcionarios del gobierno. Está en su propio interés participar en la noticia − incluso si ésta es negativa − para que su posición esté representada correctamente. La alternativa puede ser que los medios de comunicación digan que un funcionario del gobierno "no responde a nuestras indagaciones", lo que solamente aviva las sospechas y los rumores de la audiencia.
"Si no se participa y responde, los medios de comunicación simplemente obtendrán la información de otra manera, y podría ser una información incorrecta", dijo un portavoz del gobierno.
"En una crisis, hay que reunirse en una oficina con los principales involucrados para informarse de los acontecimientos, tales como van ocurriendo. Nunca hay que decir más de lo que se sabe y no se debe opinar voluntariamente sobre lo que se piensa y mantener actualizados a los reporteros", dijo un ex reportero y portavoz del gobierno. "Los reporteros tienen que obtener la información y si un funcionario de prensa no les da nada, entonces hablarán sobre los rumores en circulación".
Hoy, los medios de comunicación digitales y las redes sociales facilitan la comunicación durante una crisis. Las redes sociales pueden divulgar los mensajes rápidamente a un amplio público y además pueden recibir sus observaciones. Twitter, en particular, ha llegado a ser especialmente eficaz en cuanto a las comunicaciones en situación de emergencias.
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La comunicación en tiempo de crisis dentro de una empresa debería ser concienciar a los responsables de la empresa, dirección, para que se comprometan con la preparación de la crisis desde el punto de vista de la comunicación ya que una crisis bien gestionada puede reposicionar una marca e, incluso, fortalecerla. No hace falta recordar que el valor de las empresas radica cada vez menos en sus bienes físicos y más en sus activos intangibles por ello la principal preocupación debería ser la de salvaguardar la imagen corporativa y la de los productos o servicios de la empresa.
¿Que hacer?
La comunicación en tiempos de crisis debe tener algunas características como: ser clara, concisa, contextualizada y oportuna; muchas veces se tiende a guardar silencio respecto de la situación pero, esto causa más conflictos ya que si no hay una información adecuada se genera "el rumor" y este se lo asume como la situación real, lo cual esta muy alejado de serlo.
En muchos de los casos es necesario que exista un vocero oficial o autorizado que transmita la información, pero, esto depende de la situación, ya que en un conflicto entre dos grupos o sectores con posturas distintas, el poner a una única persona como "vocero oficial" es anular al otro sector que esta inmerso en la situación de crisis. pero esto no implica, repito, que se deba dejar de informar.
Se debe generar prácticas comunicativas, por ejemplo en el caso de un desastre natural, las personas son reubicadas en albergues, en este lugar, donde por lo general reina el caos, se debe procurar:
- dar la información siempre en el mismo lugar (un lugar central por ejemplo)
- buscar una estrategia de convocatoria (silbatos, pitos, campanas)
- utilizar ayudas tecnológicas para que todos accedan a la información (infocus, microfonos, megafonos, etc.)
- dividir en grupos según la necesidad informativa (niños, jóvenes, adultos, hombres, mujeres, etc
no debe ser una simple información, se debe procurar receptar las inquietudes de las personas, de esta manera se puede saber lo que en verdad preocupa a los sujetos inmersos en la crisis y así poder difundir una información que en verdad sea útil.
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La gestión de la comunicación en una crisis debe tener la capacidad reducir o prever los factores de riesgo e incertidumbre sobre alguna información de una institución u organización.El comunicador debe reducir o eliminar los efectos negativos que una crisis desencadena.La comunicación debe dar certeza para eliminar la incertidumbre dentro del caos.Con la rapidez de las nuevas tecnologías, un simple incidente puede convertirse en una crisis mayor. Sin embargo, la misma facilidad de comunicar un acontecimiento negativo debe ser aprovechada para informar al público sobre lo que están realizando a favor de la solución de los problemas.
Nunca está de más tener en cuenta que las mejores decisiones son las que se toman racionalmente, aunque en momentos de crisis es difícil guardar la calma, deben equilibrarse por las necesidades emocionales de los afectados por los acontecimientos.
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El uso sensato de la comunicación puede constituir una herramienta de gran valor para la puesta en valor de las oportunidades y, más concretamente, de nuestros activos de carácter intangible, tan necesarios para mantener un contacto positivo con nuestros públicos, pero sobretodo para poder resistir a un tiempo de crisis Las políticas en comunicación deben fundamentarse en una mayor reflexión, antes de tomar decisiones que puedan poner en riesgo gran parte de los esfuerzos anteriormente realizados. La fórmula reside en mejorar el nivel de profesionalización, implementando estrategias de calidad con base cero, es decir, replanteando por completo la inversión en comunicación y tratando de asegurar el máximo retorno. El manejo de la comunicación en tiempos de crisis tiene que ser sumamente delicada en el sentido de poder expresar algún tipo de información, pues la gente esta bastante a tenta a la reacción de un medio, y alas propuestas que este propone frente al tema de crisis.
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v Informar con base en hechos reales, no especulativos.
v Reconocer los hechos, no negarlos. Tampoco hacer eco de las crisis para terminar creándolas o agrandándolas. Hay que evitar los pánicos internos y/o externos.
v Definir prioridades de públicos y el tratamiento para cada uno.
v Definir canales de comunicación adecuados. Establecer un sistema de recepción y emisión de información, centralizar la información, y tener coherencia ante todo. Controlar toda ola de rumores.
v Seleccionar voceros idóneos y creíbles, adecuados a los públicos. Ante los medios seguramente será la cabeza de la organización, a veces algún especialista según el tema.
v Diseñar y producir documentos básicos, elaborados con toda la técnica y previsión. Deben estar escritos para cada público y utilizar los diferentes medios.
v Lobby con poderes estatales o con otros públicos según el caso.
en tiempos de crisis es indispensable que la comunicación juegue el rol decisivo de ser oportuno, de mostrar los acontecimientos de la manera en la que estos se van desarrollando, contextualizarlos, respetando su origen, sin comprometer intereses de por medio, la comunicación debe mantener la calma en la sociedad informándola y no generar el caos desinformando.
Para enfrentar una crisis, una empresa debe contar con un "comité", en el que se integra la alta dirección y los responsables de diversas áreas, dependiendo del tipo de empresa que se trate: legal, producción, finanzas, logística, recursos humanos y, por supuesto, comunicación.
Para el consultor de comunicación, la principal preocupación debe ser salvaguardar la imagen corporativa y la de sus productos y/o servicios.
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Si la acción del o los individuos influye en el paso de una situación de normalidad a una crítica, la crisis es necesariamente la sumatoria de esas acciones en un contexto dado, signado por la sorpresa, el corto tiempo para la toma de decisiones y la amenaza a objetivos valorados (Hermann, 1963; 1972).