Tomando en cuenta el planteamiento del Prof. José Gregorio, sobre la
complejidad del sístema educativo, que necesita para realizar su
labor, recursos humanos, físicos y financieros, no debemos olvidar un
bastón fundamental que es la Familia.
Ya que la familia tiene para el niño o niña dos grandes funciones. Una
la de ayuda para la supervivencia: alimentación, higiene, seguridad,
afecto, etc.; y otra la educativa y socializadora; esta segunda
normalmente es asistemática, atécnica e inconsciente, aunque en
muchos casos se transforma en una actuación cuidadosa y guiada por
objetivos claros, cuando la familia se hace consciente de su papel;
pero lo más importante es que no se realiza en momentos determinados
sino continuamente.
Así, cuando una familia alimenta a su hijo/a, éste no sólo se alimenta
sino que aprende contenidos, ideas, valores y normas sobre la
alimentación. Además, la familia no es sólo importante por su acción
implícitamente educativa sino también por su capacidad motivadora y
potenciadora de todos los aprendizajes que el niño/a haga en cual
quier otro contexto y por su capacidad de progresar y desarrollar su
competencia educativa.
En este sentido el papel de la familia como elemento de profundización
y desarrollo de la calidad educativa parece indiscutible, ya que su
implicación positiva en la educación genera mayores posibilidades de
éxito en los aprendizajes formales.
Es necesaria la familia como vehículo privilegiado para
interrelacionar ambos ambientes y facilitar el conocimiento y relación
entre ambos.
María Auxiliadora Hernández Millamo.