Cuando reflexionamos en la educación, nos es difícil deshacernos de una carga escolar de más de 2000 años. Una carga que responde a un modelo cultural en el cual el saber está conformado por una serie de parcelas ja establecidas y que parecen inamovibles. Muchos, para poder definir esas parcelas se van a la división aristotélica del saber. I cuando se plantea una renovación del sistema educativo, se da siempre por buena esa división, como un axioma que nos sirve de punto de partida y que consideramos como verdad absoluta.
No obstante, sabemos que verdades absolutas hay pocas y des de luego, la división aristotélica del saber no es una de ellas. Pero aún así nuestra sociedad funciona de forma que el saber productivo se limita a unas destrezas y es el menos valorado con lo cual los operarios se sitúan en la parte menos remunerada de la escala laboral. Aquellos que detentan el saber práctico son los que forman el estrato principal de la sociedad y desgajado de la parte ética que lo ha atenazado hasta el siglo XX, ha adquirido el control hegemónico. Mientras el saber teórico se ha visto infravalorado cada día de forma que sin un saber práctico que lo apoye, el saber teórico se vuelve inútil.
Por lo tanto, la construcción de un currículum en esas condiciones es una tarea que nos cuesta enfocar puesto que nuestra visión del saber responde a un paradigma obsoleto.
Primer los que detienen el saber productivos han percibido, ja des de Marx, que son el primer eslabón de una cadena y que sin ellos la cadena se rompe. Mientras aquellos que rigen la sociedad se dan cuenta que, sin una fundamentación teórica válida, les toca suplantar a las religiones clásicas con sus códigos de conducta por otras más modernas en las cuales los códigos de conducta están dirigidos por otras necesidades de supervivencia de la clase, esencialmente códigos económicos. Por fin los que sabedores del saber teórico han visto sus supuestos vapuleados por la ebullición filosófico-tecnico-cientifíca que se ha realizado durante el siglo XX y dentro de la cual es difícil ubicar-se, si es que ello se pueda hacer.
Con todo ello deducimos que quizás sea ese axioma el primer que hemos de poner en duda, no debatir ja que los axiomas, por definición, sin indemostrables. Con lo cual pienso que antes de construir un currículum no tocaría primer asentar una axioma sobre el cual construir. ¿O tocaría que cada sociedad y cultura, en prop de una desglobalización necesaria, construyese su propio axioma y por ende su modelo de civilización?