¿Cuál es la importancia de identificar las alianzas, coaliciones y triangulaciones en el estudio de la familia?
R3MF Ángel Reyner Cruz Solís
¿Cuál es la importancia de identificar las alianzas, coaliciones y triangulaciones en el estudio de la familia?
Las alianzas para fortalecerlas, las coaliciones para eliminarlas y las triangulaciones para orientarlas.
El médico familiar debe
aprender y comprender estas dinámicas en la familia para modificar los
pensamientos entre subsistemas con la finalidad de regresar a la funcionalidad
una situación disfuncional.
Lo controversial es identificar una situación generalmente disfuncional o patológica, como una coalición, y que esta coalición promueva la permanencia de un miembro de la familia con personalidad dependiente, así permaneciendo y cumpliendo su rol de chivo expiatorio, sin presentar alteraciones funcionales familiares representativas, que si bien se realizan en función de comportamientos patológicos, nuestros juicios de valor intervendrán inequívocamente en nuestra terapéutica.
Introducción a la medicina familiar. Jorge V. Chavez. Editorial UASLP. Pag 121. ISBN
9686194509, 9789686194500
Ayuda a conocer parte de las relaciones familiares, las redes de apoyo, los conflictos dentro del núcleo familiar y la funcionalidad o disfuncionalidad familiar con base a sus patrones de estructura.
Las alianzas se refiere a la unión de dos o más miembros del sistema familiar para obtener beneficios sin dañar a otros.
Las coaliciones son la unión de dos o más miembros de la familia en contra de otro.
Las triangulaciones suelen caracterizarse por ser de dos niveles generacionales, existe previa coalición entre dos personas la cual suele mantenerse oculta, el tercero suele convertirse en un chivo expiatorio, si esta triangulación es frecuente suele ser patológico. Generalmente existe debido a la presencia de un conflicto entre dos miembros de la familia.
Da acuerdo a Minuchin existen 4 tipos de triangulaciones: Triangulación, coalición progenitor-hijo, tríada desviadora-atacadora, tríada desviadora-asistidora.
Por eso es importante que como médicos familiares seamos capaces de visualizar a la familia como un todo. Debido a que pesar de que los miembros de la familia localizan el problema sólo en uno de ellos y esperan que el apoyo se vea reflejado en él, es necesario conocer que ese individuo suele ser el portador del síntoma, pero el problema es causa de interacciones disfuncionales de la familia, sobre las cuales se tienen que trabajar.
http://www.aniorte-nic.net/apunt_terap_famil_10.htm
R. Trujano. 2010. Tratamiento sistémico en problemas familiares. análisis de caso. Revista electrónica de Psicología Iztacala. Vol. 13 (3) 87-104.
Linares (1996), con su modelo de las Relaciones Familiares Básicas considera que en la familia existen dos funciones o pilares básicos que la sustentan, la Conyugalidad y la Parentalidad. Ambos pilares están íntimamente relacionados y si alguno de ellos se deteriora afecta colateralmente al otro. Conjugando estas dos variables, Linares (2002) describe tres espacios que se pueden presentar en las dinámicas familiares y que no son saludables para el niño, uno de los cuales este autor se refiere a los espacios de triangulación como dinámicas familiares en las que el vínculo establecido entre padres-hijos (parentalidad), inicialmente conservada, puede verse secundariamente deteriorada por el impacto de los conflictos conyugales (conyugalidad disarmónica). Es decir, los padres pierden los papeles parentales en el fragor del combate conyugal. Una pareja disarmónica puede triangular de cuatro formas diferentes a los hijos: La triangulación manipulatoria, la triangulación desconfirmadora, la triangulación equívoca y la triangulación complementaria.
Serrano S, et al. Actitudes trianguladoras familiares y psicopatología infanto-juvenil. International Journal of Developmental and Educational Psychology, Nº1, 0214-9877. pp:473-482.
La importancia de conocer las alianzas, coaliciones y triangulaciones en una familia, radica en el hecho que dichos aspectos serán materia de estudio por parte del médico familiar, y a su vez herramientas de trabajo ya que deberán favorecerse alianzas familiares así como disminuir coaliciones. De esa manera e indirectamente podrán identificarse factores de riesgo para disfunción familiar.
Bibliografía
Huerta, J., 2005. Medicina Familiar: La familia en el proceso salud - enfermedad. México. Alfil
Las alianza significa la unión de dos personas por interés común, independiente de una tercera persona, mientras que la coalición es el proceso de acción conjunta de dos personas en contra de una tercera, algunos autores mencionan que se hace de una manera encubierta y suele involucrar a generaciones distintas y por lo regular ocurre por parejas.
La triangulación significa el involucramiento de una tercera persona en el conflicto de dos personas, usando a este tercero como un medio de perjuicio.
Existe un modelo de triangulación llamado el “triángulo perverso” el cual tiene las siguientes características:
1) Una de las personas es de una generación diferente de otras dos
2) Dos personas de generaciones distintas se coaligan contra la tercera
3) La coalición entre las dos personas es negada por ambas.
Cuando este patrón es repetitivo entonces se vuelve patológico.
Luego entonces estos tres conceptos podemos tomarlos como técnicas de vinculación con la familia y sus subsistemas. La identificaciones de este tipo de interacciones familiares permitirá reforzar o reestablecer la dinámica familiar para intentar hacerla lo más funcional posible
Anal Fairlei D. Teoría de las interacciones familiares. Revista de investigación psicológica. 2008. Vol. 1. No.2 pp 41-74.
Cuál es la importancia de identificar las alianzas, coaliciones y triangulaciones en el estudio de la familia?
Nos permite tener un panorama amplio sobre la dinámica de la familia si esta es disfuncional o patológica, así como permitirá al médico familiar tener las herramientas mínimas necesarias para comprender a la familia como un sistema, su interrelación, sus subsistemas y su interacción como un todo completo.
Es importante identificar una coalición y que esta coalición promueva la permanencia de un miembro de la familia con personalidad dependiente, así permaneciendo y cumpliendo su rol de chivo expiatorio, sin presentar alteraciones funcionales familiares representativas, que, si bien se realizan en función de comportamientos patológicos, nuestros juicios de valor intervendrán inequívocamente en nuestra terapéutica.
Con respecto a las alianzas son recursos o herramientas que usan las familias para mantener una cierta unión, entre los miembros. Cuando estas dan como resultado conflictos y desavenencias, es el momento de reestructurar las dinámicas familiares con la ayuda de un profesional.
Por otra parte, el fenómeno de formación de triángulos puede observarse en muchas familias adoptando formas muy variadas que proyectan luz para la comprensión de conflictos y tensiones. Se trata de una situación de relación en el ámbito de la cual tres miembros de un sistema relacional, perteneciente a dos generaciones diversas, se disponen de tal modo que forman una alianza que une a dos de ellos, de generaciones distintas, contra el tercero.
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En cualquier sistema humano, en especial en la familia, se identifican con facilidad los subsistemas o díadas, constituidas por dos personas, Bowen en 1978, describió el subsistema de tres personas, al que llamó triángulo e identificó como el más estable por su propiedad para disminuir el estrés, ansiedad, preocupaciones y las demandas en el resto de la familia.
Minuchin en el año de 1974, hace la aportación sobre la triangulación en su teoría estructural de la familia y describe tres tipos o formas: triangulación, coalición estable y el rodeo.
La habilidad técnica más importante del médico familiar en la dimensión sobre la funcionalidad familiar es apoyar a sus pacientes y familias a cumplir o llevar a cabo las funciones familiares de acuerdo al tipo de familia y la etapa del ciclo vital que viven.
Garza Teofilo, et al. (2015) Trabajo con familias. Abordaje médico e integral 3er ed. ISBN: 978-607-448-500-4. México. pp. 117 - 118