Voy a buscar esa normativa porque no la conocía (este Foro es
magnífico). En cuanto a tu respuesta para preparar el agente
extractante, voy a estudiarlo detenidamente y si tengo dudas ya te
diré.
Por otra parte, y según la RAE, verme significa gusano, aunque con
demasiada frecuencia se usa también para referirse a las lombrices,
sobre todo intestinales. Es verdad que las lombrices son gusanos, pero
hay muchas (demasiadas) clases de gusanos. No sé si será una
definición más técnica o no, pero nunca me convenció.
Adjunto te copio lo que escribí para una de las preguntas del exámen
del 32avo Curso Internacional de Lombricultura que hice entre 2008 y
2009, a propósito de la alimentación de las lombrices y de la
conveniencia o no de alcanzar altas temperaturas:
La etapa de compostaje más o menos natural sin intervención de las
lombrices (descomposición rápida de la MO) es previa a la
implementación del
vermicompostaje propiamente dicho, y requiere:
a) MO joven, por lo que ha de extenderse el tiempo necesario: no ha de
ser
excesivamente largo como para estabilizar totalmente la MO (porque
entonces
habrá menos nutrientes -las lombrices buscan carbono lábil y no
estabilizadoy
ya no podré mantener una población importante de lombrices -los
estiércoles
viejos tienen menor capacidad de porte que los estiércoles jóvenes-)
pero ha
de durar el tiempo mínimo suficiente como para que desarrolle una
flora
microbiana numerosa que servirá de alimento a las lombrices, que son
micrófagas o detritívoras. No es, por tanto, un compostaje a fondo
sino
incompleto, relativamente corto. En efecto, si lo que deseamos es
obtener un
producto (humus de lombriz) de alta calidad, este tiempo deberá estar
comprendido entre los 45 y los 60 días (a excepción de las deyecciones
de
aves y cerdos, así como sus camas, cuyo compostaje se prolongará hasta
90-
120 días), y en virtud del cual habremos conseguido cubrir un triple
objetivo:
1) desarrollar una flora microbiana importante (hongos, bacterias,
algas
unicelulares, protozoos) que constituirán el alimento de nuestras
lombrices,
amén de restos de MO parcialmente descompuestos; 2) biodegradar
compuestos potencialmente nocivos para las lombrices (vermífugos/
vermicidas,
tratamientos antiparasitarios, antibióticos, etc., así como sus restos
activos) que son suministrados en la
alimentación de los animales que nos proveen de esos estiércoles; y 3)
evitar
elevaciones de temperatura en la estación cálida (los estiércoles
recién
generados elevan la temperatura).
Estas son las razones por las cuales se recomienda un compostaje de
45 a 60 días antes de su suministro como alimento a las lombrices,
incluso
para aquellos estiércoles que, como ya se hallan bien provistos de una
adecuada población de microorganismos antes de compostarse, son
admitidos
frescos (conejo, caballo, vaca).
b) humedad adecuada (70%).
c) y en condiciones aeróbicas (en presencia de oxígeno). Para ello,
debemos formar pilas de no más de 50 cm de altura*, para evitar la
elevación
térmica en su seno por encima de los 50-55º C y así favorecer a los
microorganismos mesófilos, que prosperan en la franja térmica
comprendida
entre los 35 y los 45º C, puesto que son los que permiten un adecuado
proceso
de compostaje cuando queremos obtener un producto final de alta
calidad.
*Excepto MO con riesgo de contaminación biológica, que requiere una
fermentación
en condiciones anaeróbicas (en ausencia de oxígeno), como los barros o
lodos de
depuradoras cloacales, con metales pesados (cromo, plomo, mercurio,
níquel, zinc,
cadmio, etc.), bacterias patógenas, virus, formas de resistencia de
invertebrados
parásitos, fitosupresores, etc. Todo ello obliga a formar pilas altas
de más de 70 cm de
altura (80-100 cm), para inducir una elevación térmica pasteurizante
en el seno de la
pila, con pico térmico de más de 60-70º C (franja termófila), con los
siguientes
inconvenientes: 1) formación de cenizas (calcinación de la MO) durante
la fase de
elevación térmica que, si bien eleva sensiblemente el contenido de los
macronutrientes
principales del humus (nitrógeno, fósforo, potasio), produce una
pérdida muy
importante en el contenido de MO (que ciertamente no nos podemos
permitir como
lombricultores preocupados por la calidad del humus a obtener); 2)
floras microbianas
desbalanceadas e indeseables, así como contaminantes diversos y
acidez; 3)
generación de metano, un gas de 20 a 30 veces más activo como gas de
efecto
invernadero que el dióxido de carbono, contribuyendo al calentamiento
global; y 4)
porque ni siquiera así proporcionaría un producto confiable para su
uso en horticultura
(todavía poseería riesgo sanitario).
Te adjunto también un enlace muy interesante:
http://www.manualdelombricultura.com/foro/mensajes/7181.html
Voy a "digerir" tu respuesta a lo de la preparación del agente
extractante y te cuento, que ahí no estoy tan ducho.
Un abrazo de tu amigo.
Carlos Navarro González